Dan 40 años de cárcel a directivos de unión crediticia en Monterrey por fraude de 400 MDP

miércoles, 14 de diciembre de 2011
MONTERREY, N.L. (apro).- Cuatro directivos de la Unión de Crédito Monterrey (Ucrem) que defraudaron a más de mil inversionistas, fueron sentenciados hoy a 40 años de prisión por el delito de fraude agravado. Se trata de Ignacio Garza Pompa, de 59 años; Rosa Elena Raya Reyes, de 50; Jesús Alejandro Sepúlveda Véliz, de 71, y Felipe Montaño Sánchez, de 76. Los dos primeros se encuentran presos en el penal de Topo Chico y el resto enfrentó el juicio en libertad gracias a un amparo, pero al concluir el caso con sentencia condenatoria tendrán que ir a prisión. El director de la Ucrem, Felipe Morales Cavazos, quien también fue responsable del desfalco, falleció mientras se desarrollaba el proceso. Se encuentra prófugo Rafael Ledezma Armas, esposo de Rosa Elena Raya. Aproximadamente mil 700 personas fueron víctimas de un quebranto de 400 millones de pesos orquestado por los manejadores de sus cuentas, quienes recibieron cuotas diversas para inversiones entre 1994, cuando fue abierta la sociedad, hasta el 2006, cuando la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) la clausuró por los manejos irregulares de los recursos. Guillermo García Ayala, abogado que representa a 40 de las víctimas, dijo que el fallo del juez es incompleto, pues los afectados esperaban que los cuatro fueran declarados culpables también de delincuencia organizada, delito que no fue contemplado en la sentencia que fue emitida por el juzgador la semana pasada. Explicó que desde el 2007, que fueron presentadas las denuncias penales contra los ahora sentenciados, comenzó un concurso mercantil para la liquidación de los bienes inmuebles de la Ucrem que no alcanzan ni los 80 millones de pesos, equivalentes al 20 por ciento del total desfalcado. De esta manera –dijo– los inversionistas, en el mejor de los casos, de cada peso que invirtieron únicamente recibirán 20 centavos. García Ayala recordó que la mayoría de los defraudados en la unión crediticia eran jubilados; y numerosas personas de la tercera edad que invirtieron todos sus ahorros en espera de obtener mayores rendimientos que en la banca tradicional. Los directivos de la sociedad aprovecharon ese dinero para escamotearlo, de manera que cuando la CNBV los intervino, ya no había fondos para pagar los réditos de los socios. El abogado dijo que los afectados hasta ahora no han recibido ni un solo peso del monto defraudado. Al referirse al proceso judicial contra los directivos, dijo que sus representantes ya interpusieron un recurso de apelación contra la sentencia.

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