Avistan en Chiapas al águila arpía, que se creía estaba en extinción

domingo, 21 de agosto de 2011
TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis. (apro).- El águila arpía que se creía extinta, pues no se había tenido registro desde 1998, fue avistada el viernes por la mañana en la Selva Lacandona de Chiapas, reportó hoy la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp). La Conanp mencionó que durante un recorrido de monitoreo biológico, personal de campo del grupo de Siyaj Chan, en colaboración estrecha con el Monumento Natural Yaxchilán, logró el avistamiento del águila arpía, especie que se considera en riesgo de extinción, en la Selva Lacandona. En 1998 fue el último registro en la zona, en la Reserva de la Biosfera Montes Azules. El día viernes 19 de agosto pasado el ave, de magnánimas proporciones, fue fotografiada a las 08:30 horas cuando se localizaba perchada en un árbol, por Silvano López Gómez -colaborador de Conanp- y dos personas más, durante un recorrido de reconocimiento de especies de aves. Hace unos meses en Chiapas se había registrado ya un debate entre ambientalistas para dilucidar si existía o no el águila arpía; escépticos y optimistas discutieron sobre declararla o no un ave extinta en Chiapas. Se estima que el ejemplar era adulto por las características de su pecho y alcanzaba unos 90 centímetros de altura, según la imagen que difundió la Conanp en la que se alcanza a ver el águila sobre una rama seca en la punta de un árbol. El lugar de localización fue en un ecosistema de selva alta perennifolia, a 200 metros del río Usumacinta, sobre la ruta fluvial hacia la zona arqueológica de Yaxchilán, sobre el lado mexicano de la frontera que divide con Guatemala. Este avistamiento, según la dirección del Monumento Natural Yaxchilán de la Conanp, a cargo de la bióloga Sonia Náñez Jiménez, sería de gran trascendencia para la comunidad científica especializada en la especie de aves rapaces, que se ubica en la categoría en peligro de extinción, y que para el Estado de Chiapas es importante y denota la relevancia de la Selva Lacandona y sus áreas naturales protegidas. El águila arpía requiere de grandes extensiones de áreas conservadas para sobrevivir y otras especies indicadoras son parte de su cadena alimenticia, como los monos. Su plumaje es de color blanco y negro, y tiene una cresta negra terminada en dos puntas. Las aves adultas, a diferencia de las jóvenes, presentan en el pecho una banda ancha de color negro. En general, las hembras son más grandes que los machos. Las águilas arpías forman parejas de por vida. Las hembras se reproducen sólo cada tres o cuatro años, y anidan sobre árboles muy altos. Llegan a poner hasta dos huevos, pero sólo el primero que nace sobrevive. A lo largo de casi un año, ambos padres cuidan a la cría y la alimentan con una gran variedad de presas. La dieta de estas águilas comprende hasta 19 especies de animales, principalmente perezosos, y en menor proporción algunos monos y aves. Sus largas garras son una excelente herramienta para cazar a sus presas (comparadas con las de un oso grizzly, las garras de la harpía son más grandes). El águila arpia está catalogada como especie en peligro de extinción debido a la deforestación y destrucción de su hábitat.