Surge en Chiapas fundación dedicada a sepultar cadáveres no reclamados

viernes, 26 de agosto de 2011
TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis. (apro).- Inspirada en la tragedia de Paulina, una joven de 22 años asesinada a cuchilladas en un puesto ambulante de la plaza central de Tuxtla Gutiérrez que estuvo varios días en el Servicio Médico Forense en calidad de “desconocida”, Guadalupe Peralta creó una fundación para darles “digna sepultura” a los cadáveres no identificados en esta localidad. Se llama “Fundación para recuperar cadáveres no identificados Paulina 1 de enero”, y la integran los cuatro hijos de Guadalupe Peralta y otras 15 personas, entre antropólogos, abogados, contadores, un médico, un policía federal de caminos y una “rezandera”. Este viernes, Peralta reclamó en el Semefo el tercer cadáver para sepultarlo. Era el cuerpo de un joven encontrado dentro de una empresa calera de Chiapa de Corzo, quien permanecía en el Forense desde el pasado 21 de julio en calidad de desconocido. El alcalde Límbano Domínguez Román donó el ataúd y un lote en el panteón municipal. El sepelio costo 18 mil pesos. La Fundación, dijo Peralta en entrevista, no tiene recursos; lo que la mueve es la satisfacción de ayudar a personas que han dejado de existir, a las cuales nadie quiere ayudar porque “como ya están muertas, no agradecen nada”. Agregó que empezó con este proceso de ayudar a que los muertos desconocidos tengan una “tumba digna” porque le conmovió el caso de Paulina “N”, una indígena tzotzil que era su clienta en su tienda de abarrotes, en la esquina de Tercera Norte y Primera Oriente. Paulina trabajaba de sirvienta en taquerías, en cenadurías, en puestos ambulantes y en donde pudiera hacer algo para ganarse la vida. El último de sus trabajos fue en un puesto ambulante de una feria que se instaló en el parque central de Tuxtla, la capital del estado. Según la versión oficial, Paulina ingirió bebidas alcohólicas con otros tres jóvenes. Apareció muerta con 13 navajazos en el cuerpo. De sus agresores nada se sabe. Peralta leyó las noticias y supo que la víctima era la joven de quien se había hecho amiga; cuando acudió al Semefo se enteró que nadie reclamaba su cuerpo; ella pidió el cadáver para darle “cristiana sepultura” y se dio cuenta de lo engorroso que suelen ser esos trámites; lo peor, lamentó, muchos cuerpos de desconocidos “se apestan” en ese lugar y terminan en la fosa común. “Queremos darles un eterno descanso. Queremos darles una tumba digna. Mucha gente ayuda a los vivos porque ellos algún día se los pueden agradecer, pero a los muertos nadie ayuda; ayudarlos es realmente una vocación de servir porque se hace sin esperar que puedan retribuirle el favor a uno”, reiteró Peralta. La fundación cuenta con la asesoría de un abogado; no pretende lucrar con los cadáveres, que ni siquiera están en condiciones debido a que la mayoría llega en avanzado grado de putrefacción; el objetivo es darles un “descanso digno”, mencionó Javier Montes de Paz, un antropólogo integrante de la fundación. En lo que va del año al Semefo local han llegado, por lo menos, 24 cadáveres en calidad de desconocidos; dos de ellos ya fueron enviados a la fosa común en el panteón San Marcos de esta ciudad; ocho no han sido reclamados y están en espera de ser enterrados. El año pasado, en todo el estado 66 cadáveres fueron inhumados en fosas comunes; 55 eran inmigrantes que fallecieron en la ciudad fronteriza de Tapachula y municipios circundantes.

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