Lo velan, lo lloran... y regresa a casa

miércoles, 3 de agosto de 2011
GUADALAJARA, Jal. (apro).- Un hombre de 76 años que estuvo desaparecido durante cinco días, regresó a su casa mientras sus familiares, creyéndolo muerto, asistían a su funeral. Rodolfo Becerra López padece demencia senil y constantemente olvida dónde vive; en esta ocasión la última vez que su familia tuvo noticias de él fue el pasado 24 de julio. Al reportar la desaparición del anciano, la Cruz Roja les informó que la descripción de Becerra López coincidía con la de una persona de entre 70 y 75 años, de tez morena, que había sido atropellada en la colonia San Marcos. La familia, que vive en el barrio de Talpita, al oriente de Guadalajara, fue al Servicio Médico Forense (Semefo) donde les confirmaron que habían levantado el cuerpo de un anciano con las características de Becerra López, pero ni a los familiares ni a los trabajadores del Semefo se les ocurrió hacer una prueba de ADN para verificar el parentesco. La similitud entre los rasgos del anciano y las del hombre atropellado fue suficiente para que la familia aceptara la muerte del anciano. Los familiares cumplieron con los trámites legales para la entrega del cuerpo y se dedicaron a organizar el sepelio. Decidieron cremar el cadáver y ordenaron una misa en memoria de Rodolfo Becerra en el templo de la Asunción, de la colonia Oblatos, que se ofició el pasado viernes 29 de julio. Al término de la ceremonia luctuosa, a las afueras del templo, Francisco Becerra Aguilar, uno de los hijos de Rodolfo, recibió una llamada de su suegro, quien le informó que su padre (Rodolfo) acababa de llegar a su casa a bordo de un taxi. La reacción del hijo primogénito del supuesto fallecido fue de sorpresa y después, de enojo, pues pensó que se trataba de una broma de mal gusto. En efecto, Becerra López regresó a su casa luego de permanecer extraviado por más de cinco días y deambular por el municipio de la Manzanilla de la Paz, justo cuando todos sus conocidos y parientes lo juzgaban muerto. De regreso a su casa, el propio Becerra López explicó a personal de la Fiscalía estatal que durante los días que estuvo extraviado se dedicó a viajar por el rumbo de la Manzanilla de la Paz. Relató que en ese lapso durmió en la calle y en los parques, y pudo alimentarse gracias al dinero que cargaba en los bolsillos. Debido a la demencia senil que padece, Becerra López olvida constantemente el lugar en el que se encuentra y pese a que regresó a su casa, ahora la familia enfrenta otro problema, pues tuvo que regresar al Semefo con las cenizas de un hombre desconocido y por quien lloró y pagó cerca de 20 mil pesos por servicios funerarios. Por si fuera poco, la familia tendrá que interponer un juicio para demostrar que Rodolfo Becerra López está vivo, ya que el Registro Civil de Guadalajara levantó el acta de su defunción.  

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