"Bullying" es ya un problema público en Colima, revela estudio

viernes, 9 de septiembre de 2011
COLIMA, Col. (apro).- La entidad ocupa ya el primer lugar nacional en la tasa de incidencia de acoso escolar, bullying, entre los niños de educación primaria, y el segundo sitio entre los de nivel secundaria, situación que coloca a este fenómeno como “un problema público” en Colima, revela un estudio de Consultores en Administración y Políticas Públicas (CAPP). Sin embargo, el reporte advierte que a pesar de la magnitud del problema, los gobiernos, las instituciones educativas, actores políticos y organizaciones sociales “parecen no percibirlo de tal manera”. En consecuencia, las autoridades no cuentan con mediciones o estudios que permitan caracterizar la condición particular del acoso escolar en la entidad, esto es, no se conoce qué escuelas sufren el problema en mayor medida, cuáles son las peculiaridades del bullying en Colima y cuál es el nivel de entendimiento sobre el tema, entre otros factores. En el reporte ¿Es el acoso escolar (bullying) un problema público en el estado de Colima?, la empresa consultora dirigida por Abel Palomera Meza cita los resultados de la Encuesta Nacional de Salud 2008, en lo que se establece que 29.3% de los niños colimenses menores de 10 años sufren bullying físico y/o verbal, mientras que en el rango de 10 a 11 años el porcentaje se eleva a 31.7 y en los adolescentes de 12 a 14 años la cifra llega a 32%. En el primer caso, Colima encabeza la lista nacional, por encima de estados como Morelos, Coahuila, Nayarit y Tlaxcala, mientras que en el segundo rango de edades se mantiene en primer lugar, pero esta vez seguido por Guanajuato, Morelos, Jalisco y Estado de México. En lo que se refiere a los adolescentes, Chihuahua ocupa el primer sitio con 32.4% y le siguen Colima, Guanajuato, Jalisco y Zacatecas. En cambio, en el segmento de estudiantes de nivel medio superior, Colima ya no se encuentra en los primeros lugares de acoso escolar, sino a la mitad de la escala nacional, aunque “la intensidad del problema continúa siendo preocupante en la entidad”, ya que cuatro de cada 10 estudiantes son excluidos socialmente, y casi cuatro de cada 10 padecen bullying verbal; en cuanto al físico, éste se encuentra presente en uno de cada 10 alumnos de bachillerato, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Exclusión, Tolerancia y Violencia en Escuelas Públicas 2008. Así también, Manzanillo es ubicado como el municipio con más problemas de bullying, debido a que 17.3% de los estudiantes han sido ignorados; 7.6%, rechazados; 17%, insultados; 15.6% han recibido apodos; 4.4%, golpeados, y 1.5% han sido amenazados. Tecomán y Colima, según la misma encuesta, tienen una magnitud de bullying similar, pero muy por debajo de la existente en Manzanillo, mientras que Coquimatlán es uno de los municipios con menos problemas de este tipo. Pese a la seriedad del problema del bullying en la entidad, las fracciones de los partidos Revolucionario Institucional (PRI), Nueva Alianza y del Trabajo (PT) en el Congreso local rechazaron la iniciativa de ley para prevenir y tratar el acoso escolar en las instituciones educativas de Colima, presentada en 2010 por el diputado Nicolás Contreras Cortés. Uno de los argumentos para no aprobar la propuesta fue que el asunto del bullying se previene a través del programa “Me late ser íntegro”, aunque éste no está destinado a atacar directamente el problema, pero en sus objetivos se encuentra “promover la construcción de una sociedad colimense que hace de los valores su forma de vida”. Un año antes, la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Colima organizó el concurso Violencia entre estudiantes, dirigido a alumnos con edades de seis a 17 años, con el objetivo de ver reflejado mediante dibujos el grado de violencia experimentado por los niños y adolescentes de las primarias y secundarias, para posteriormente poner en marcha pláticas que ayudasen a prevenir el acoso escolar. El 30 de mayo pasado, la psicóloga Claudia Verónica Márquez González dio a conocer los resultados de una investigación que realizó acerca del acoso escolar en las escuelas de Colima, que se llevó a cabo mediante consultas a estudiantes de nivel básico, de 10 a 14 años, con 2 mil 368 estudiantes entrevistados, de los que 10% señaló que ha sido víctima de acoso escolar, mientras que 2% afirmó haber generado bullying. Los resultados indican que el principal lugar donde se da el acoso escolar es dentro de los salones de clase, ya que los profesores ven normal el comportamiento de los estudiantes. Por su parte, en su estudio, la empresa Consultores en Administración y Políticas Públicas recomienda la puesta en marcha de una serie de políticas públicas encaminadas a combatir el fenómeno del acoso escolar. Plantea que para incidir positivamente en contra de este problema es necesario tomar la “aproximación de escuela incluyente”, que involucra a todos los participantes de la comunidad escolar en las acciones en contra del bullying. “Esta aproximación define roles, procedimientos y responsabilidades específicas para cada integrante de la comunidad escolar (directivos, profesores, trabajadores sociales, personal de limpieza); un código de conducta para estudiantes; un órgano de sanción de casos de bullying que garantiza el castigo a los involucrados, y reuniones periódicas con padres de familia para mejorar la manera en que se atienden las experiencias de acoso escolar”, señala. Los profesores son considerados en el estudio como actores esenciales para prevenir, detectar y atender el bullying, debido a que están en contacto cotidiano con los estudiantes, quienes sufren el problema, por lo que a su juicio se debe establecer una política integral de capacitación para que conozcan qué es el bullying, cómo detectar una situación de este tipo, cómo saber quién está siendo victimizado y de qué manera tratarlo. Bajo la consideración de que el bullying es un problema de consecuencias que dañan de forma muy particular a los implicados, la empresa consultora estima conveniente que el sistema de educación cuente con un grupo de especialistas al que se recurra cada vez que se detecten casos de acoso escolar, pues “así se les dará una atención de acuerdo a las condiciones y a las causas de cada experiencia”.

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