Fallece el luchador social regiomontano Ignacio Zapata

miércoles, 15 de agosto de 2012 · 19:43
MÉXICO, D.F. (apro).- El luchador social Ignacio Zapata Narváez falleció hoy a los 62 años, luego de 10 días de haber sido hospitalizado por una enfermedad terminal en la ciudad de Monterrey, Nuevo León. Zapata fue dirigente de diferentes movimientos sociales desde hace 40 años, y participó acompañando a trabajadores, campesinos y ciudadanos, en casos como las huelgas de la extinta Fundidora Monterrey, la fundación de colonias precaristas y el Isssteleon, entre otros. Desde finales de los años sesenta, fue uno de los líderes sociales más activos en la zona metropolitana de Monterrey. Hasta unos días antes de su hospitalización, participaba y preparaba diferentes acciones para la defensa del voto y la exigencia de nulidad en las elecciones federales del pasado 1 de julio. Aun con su salud muy deteriorada, Zapata –junto con el escritor Arnulfo Vigil, director de la editorial independiente Oficio EdicionEs–, documentaron la entrega de tarjetas de Soriana a electores, infiltrando el acarreo priista en Monterrey y el conurbado municipio de Guadalupe. Formado por el grupo de sacerdotes jesuitas que a principios de los setenta fueron expulsados del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), por ser partidarios de la llamada Teología de la Liberación, Ignacio Zapata se involucró también en el movimiento de autonomía de la hoy Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL). En esa casa de estudios mantuvo una presencia permanente, en especial por su relación con el sindicato universitario. Fue integrante del Partido Comunista y fundador del Partido Mexicano Socialista (PMS). También fue fundador del PRD en la entidad y, en los procesos electorales de 2006 y del pasado 1 de julio, encabezó protestas por considerar que hubo fraude. En los noventa, Zapata fue dirigente y activista de la Alianza Binacional Braceroproa, mediante la cual se gestionaron recursos económicos con el gobierno federal para paliar los impuestos retenidos a jornaleros agrícolas que participaron del programa Bracero en Estados Unidos. Los recursos se esfumaron en México sin que el gobierno haya hecho el resarcimiento por completo. La casona que ocupa Oficio EdicionEs fue convertida por Vigil y Zapata en el centro de relaciones con causas ciudadanas, a las que acompañaron lo mismo en la demanda de protección a los bosques de la entidad, que a promover la equidad con el movimiento lésbico-gay. Fue dirigente de la Asociación de Usuarios de Servicios Públicos, a través de la cual se denunciaban los cobros excesivos de electricidad, agua y gas, de los organismos públicos y privados que operan en la entidad. Zapata también acompañó y se mantuvo cercano a los organismos defensores de derechos humanos en la entidad, como Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos en Nuevo León (Cadhac), cuya coordinadora, la religiosa Consuelo Morales Elizondo, lamentó hoy su muerte y consideró que Zapata “fue siempre un gran compañero, ejemplo de solidaridad y lucha”. A Ignacio Zapata lo sobreviven su esposa, Consuelo Espínola y su hijo, Ignacio Zapata.  

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