Rector de la Ibero Puebla deplora guerra de Calderón y celebra irrupción de #YoSoy132

miércoles, 29 de agosto de 2012
PUEBLA, Pue. (apro).- Al rendir su cuarto informe de labores, el rector de la Universidad Iberoamericana (Uia) Puebla, David Fernández Dávalos, criticó los "dramáticos resultados" que ha arrojado la guerra del presidente Felipe Calderón contra la delincuencia organizada. En un análisis del contexto en el que ha estado inmersa la Universidad, Fernández Dávalos además lamentó que la jornada electoral del pasado 1 de julio haya quedado "ensombrecida" por graves irregularidades, como la coacción y compra del voto. En contraste, celebró el despertar juvenil que significó la aparición del movimiento #YoSoy132 en la escena nacional, y advirtió que el nuevo gobierno será vigilado por una sociedad más participativa y crítica, que se defenderá "si existen tentaciones de autoritarismo". El rector consideró que México arribó al proceso electoral en un "estado de emergencia", que se refleja en los 60 mil, 70 mil u 80 mil muertos que ha ocasionado el combate al crimen organizado. "(Esta cifra) revela una realidad desbordada por la inseguridad y una lucha contra la delincuencia organizada que ha registrado como consecuencias el recrudecimiento de la violencia y la extensión de ésta a la sociedad en su conjunto", dijo. Al citar el informe de la organización internacional Human Rights Watch a propósito de la actualidad mexicana, Fernández Dávalos indicó que la estrategia que ha llevado a cabo el actual gobierno federal ha tenido un "doble desacierto", pues ni ha decrecido la violencia y sí han aumentado las violaciones a los derechos humanos. "Que a cinco años después de iniciar el combate frontal al narcotráfico se den a conocer los protocolos que regulan el uso de la fuerza por parte de los cuerpos de seguridad es apenas un síntoma", custionó. Pero agregó que la estrategia seguida por el gobierno de Calderón tiene otro fracaso: la impunidad que prevalece en el sistema de justicia penal. "Los excesos registrados ocurren en un ambiente de impunidad que propicia que se desestimen y desacrediten las denuncias, que sean las víctimas las que tengan que investigar los delitos y que se reproduzca la violencia", criticó el rector. Recordó la cifra de las más de 5 mil personas reportadas como desparecidas en la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y la violencia contra periodistas y defensores de derechos humanos, quienes han pagado, incluso con su vida, "su compromiso con la verdad y las libertades". El rector también se refirió a la sequía, la pobreza y los riesgos en los que está inmersa la juventud mexicana. "Es preciso ubicar que a la falta de oportunidades que viven concretamente 7.8 millones de jóvenes, que no estudian ni trabajan, de los cuales 75% son mujeres, debe agregarse que en las circunstancias vigentes de inseguridad, ser joven es un riesgo. Su frecuente exposición a la violencia y a la criminalización, en escenarios de precariedad, le puede costar mucho a un país con un bono demográfico como el actual", alertó. Ante este escenario, se congratuló que haya surgido una movilización juvenil con #YoSoy132, que vino a cambiar la percepción errónea que se tenía de la juventud, "Frente a esta situación, no toca más que celebrar el despertar juvenil que ha salido a las calles y se ha manifestado creativamente en los últimos meses. Es la juventud una luz de esperanza que alumbra y arde porque se sabe viva, como nos lo han transmitido miles de jóvenes de múltiples formas". En ese sentido, consideró que en las pasadas elecciones presidenciales la sociedad civil, en su conjunto, llegó mejor preparada que los partidos políticos y sus candidatos. "Desafortunadamente, la elección quedó ensombrecida no sólo por lo documentado a lo largo del proceso, sino por graves irregularidades en las que incurrieron todos los partidos políticos en el transcurso de la jornada, como fue el caso de prácticas de compra y coacción del voto", lamentó. Dijo que reconocer las fallas y buscar los mecanismos y las herramientas para evitar estas prácticas en futuros comicios, es lo menos que se puede hacer si existe un verdadero compromiso con la legitimidad de los procesos, la defensa de las instituciones y el fortalecimiento de la democracia. "El nuevo gobierno será tal vez el más vigilado. La sociedad, en efecto, no es la misma y ha cambiado para bien, de tal modo que el sistema político caduco se deberá enfrentar a una sociedad informada, alerta, crítica y preparada para defender la agenda democrática. "Si existen tentaciones de autoritarismo", advirtió, "sépase que habrá una sociedad a la altura para proteger las libertades conquistadas e incluso ampliarlas, siempre por la vía pacífica y a través de los cauces institucionales. Gobernar este país implica reconocer la necesidad de un nuevo paradigma en la relación entre ciudadanos y gobierno", acotó.

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