Busca gobierno de Campeche garantizar seguridad a pasantes

lunes, 2 de diciembre de 2013
CAMPECHE, Camp. (apro).- Luego de las protestas que desató entre estudiantes de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Campeche (UAC) el supuesto asesinato del pasante Julio Arroyo Ocaña en una unidad médica rural, donde prestaba su servicio social, el secretario de Salud, Alfonso Cobos Toledo, se comprometió con los inconformes a garantizar su seguridad en las comunidades a donde sean asignados. La semana pasada, luego de la muerte de Arroyo Ocaña, médicos pasantes salieron a las calles para exigir justicia por la muerte del joven que, según concluyó la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), fue por suicidio. Los inconformes también reclamaron seguridad para todos los médicos que prestan su servicio en las comunidades apartadas y anunciaron que paralizarían sus actividades hasta recibir respuesta. En reunión que sostuvo a puertas cerradas con representantes de los pasantes, de sus padres y de la UAC, Cobos Toledo firmó, a nombre del gobierno del estado, una carta-compromiso para revisar las condiciones en que opera cada una de las unidades médicas que funcionan en el estado y buscar un acercamiento con autoridades municipales y ejidales para garantizar la seguridad de los médicos asignados a éstas. También anunció que, luego de pactarse estos acuerdos, a partir de este martes los 98 pasantes que prestan sus servicios en las unidades médicas rurales reanudarán sus labores. Por su parte, el procurador Arturo José Ambrosio Herrera dio a conocer hoy en conferencia de prensa que, tras haber realizado las pruebas científicas, investigación de campo y autopsia psicológica, se determinó que el pasante, cuyo cadáver fue hallado el lunes pasado en la unidad médica de la comunidad La Cristalina, en el municipio de El Carmen, se suicidó. El titular de la PGJE sostuvo que por ese caso se inició la averiguación previa 8010/8ava/2013. Además, dijo que en las pesquisas no se detectaron huellas de violencia e insistió en que los cortes que presentaba el cuerpo de Julio Arroyo fueron ‘autoinfligidos’. Asimismo, afirmó que, de acuerdo con las pruebas periciales, la letra y firma que presenta la cuarta parte del escrito póstumo que se encontró en el sitio corresponden al hoy occiso y, uno de los bolígrafos asegurados, fue el utilizado para redactar y signar la última parte de la hoja. Por último, a través del análisis “realizado por la experta Ana María Chávez Hernández, quien cuenta con doctorado en psicología y fuera presidenta y fundadora de la Asociación Mexicana de Suicidiología, durante la revisión realizada a la carta póstuma que dejó Julio Alejandro Arroyo, se determinó que se trató de un suicidio”, sostuvo el titular de la PGJE.

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