Católicos protestan y exigen un alto a creciente violencia en Colima

sábado, 16 de febrero de 2013
COLIMA, Col. (proceso.com.mx).- Miles de católicos participaron esta tarde en una marcha silenciosa por la paz convocada por el obispo José Luis Amezcua Melgoza, luego de que el martes 5 de febrero fue asesinado a golpes el sacerdote José Flores Preciado, de 83 años, en el interior del templo de Cristo Rey. La manifestación, iniciada poco después de las 17:00 horas en la glorieta del Rey Colimán, concluyó cerca de las 20:00 horas en el céntrico Jardín Libertad, con una misa multitudinaria celebrada al aire libre por el obispo Amezcua Melgoza frente a la Catedral, a un costado del edificio de Palacio de Gobierno. Los participantes en la marcha -casi la totalidad vestidos de blanco- portaban pancartas y mantas con citas bíblicas alusivas a la paz, al perdón y la misericordia, en tanto que a su paso por los distintos templos ubicados en su ruta se escuchaba un lento tañido de campanas. Mientras tanto, por instrucciones del jerarca diocesano, se suspendieron las celebraciones religiosas en todas las parroquias de la ciudad. Esta marcha se realizó luego de que entre los años 2010 y 2012 casi se triplicó el número de ejecuciones anuales en el estado, al pasar de 93 a 259, además de que se han disparado las cifras de otros delitos como amenazas, extorsiones y robos de automóviles y viviendas. El director de Tránsito y Vialidad, José Ramón Valdovinos Anguiano -quien también marchó portando una playera blanca-, calculó que los asistentes fueron “arriba de 5 mil”, sin embargo entre los reporteros que cubrieron el evento se consideró que participaron cerca de 10 mil personas. En su homilía, el obispo José Luis Amezcua hizo un llamado a la reconciliación y al compromiso por la justicia. “Queremos que hable el silencio, que también puede ser elocuente, pero tenemos la voz retenida en la garganta, significando con ello que no queremos vivir en la guerra que experimentamos en el mundo, en nuestra patria y en nuestro estado de Colima”. Agregó: “Hemos venido en silencio marchando por algunas de nuestras calles porque las palabras parecen desgastadas y porque deseamos invitar a todos a unirnos en pro de una convivencia pacífica, por vivir en nuestros pueblos con la gana de caminar por nuestras calles y caminos conscientes que nos encontramos con hermanos y no con gente que quiere hacer su manera de vivir acabando con la vida de nosotros”. Convocó a iniciar una cruzada por la paz, con el deseo que esa marcha sea un fuerte llamado a la conciencia y a la conversión de todos, de manera especial de quienes parecen haber hecho de la violencia su propia razón de existir. “No queremos -dijo el obispo- vivir más en el miedo que corre entre las venas, ni que otros hermanos sean levantados mientras caminan temerosos y que pasen a formar parte de una fría estadística o sean uno más de los desaparecidos y que luego sepamos que están muertos, o de una familia más que vive en la angustia o la zozobra que acaban con la vida”. Ante la situación actual, indicó Amezcua, “nuestra tierra está bañada con la sangre de pequeños que todavía no nacen, o la de quienes comienzan a vivir o la de quienes ya maduros desean la paz y no una muerte violenta, injusta o dramática; el respeto ha desaparecido entre nosotros, las familias sufren la desintegración, los matrimonios se destrozan, los hijos se quedan sin protección y parece que más vale armarse hasta los dientes”. Se preguntó: “Cuántos cuerpos de hermanos nuestros se han encontrado destrozados o calcinados y cuántos ni siquiera se sabe dónde quedaron; la convivencia está dañada, la relaciones torcidas, las leyes despreciadas y cuántos quieren hacer justicia ya por sí mismos”. En su mensaje durante la celebración religiosa, el prelado rogó “por nuestra patria afligida, por nuestros miles de muertos en toda la geografía de nuestra patria y de nuestra diócesis”. El obispo anunció que este domingo se realizarán otras marchas por la paz en los municipios de Tecomán y Manzanillo, así como otros pueblos pertenecientes a la Diócesis de Colima, donde también se suspenderán las celebraciones religiosas vespertinas.

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