Despiden con una misa arzobispado de Martín Rábago en León

lunes, 11 de marzo de 2013
LEÓN, Gto. (apro).- En una misa celebrada en esta ciudad, empresarios y políticos encabezados por el gobernador Miguel Márquez Márquez despidieron al arzobispo emérito de León, José Guadalupe Martín Rábago, quien luego de casi 18 años al frente de la diócesis dejó su lugar al cura Alfonso Cortés Contreras.

La influencia y peso de Martín Rábago en la región se hizo sentir con la presencia de senadores, diputados, alcaldes, líderes empresariales y sociales en el  templo Expiatorio, donde Márquez Márquez participó en la liturgia durante la procesión de las ofrendas.

“Yo la verdad estoy agradecido, contento, porque sé que dejó un gran legado aquí en la Arquidiócesis, pero también tengo un dejo de tristeza. Lo vamos a extrañar…", dijo el mandatario a los reporteros al concluir la celebración religiosa.

En principio manifestó que había asistido “por un tema de convicción” y también en agradecimiento por los años “de esfuerzo” del arzobispo, lo cual, sostuvo, ha sido reconocido públicamente “por miles de guanajuatenses”.

Martín Rábago, agregó, fue “un factor real de construcción de sociedad” con los feligreses.

Añadió:

“Es un arzobispo que se dio a querer, se dio a ganar con la gente, un arzobispo educado, un arzobispo muy preparado, no por nada vino aquí su Santidad Benedicto XVI (sic)”.

En su homilía, Martín Rábago –quien al inicio de su periodo como obispo de la diócesis de León fue presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano– aseguró que se mantuvo fiel a las tareas para las cuales fue consagrado, y agradeció a las autoridades civiles. “Agradezco tanto a las autoridades estatales como municipales, a quienes he conocido a lo largo de mi labor pastoral… Nos hemos relacionado, buscando siempre el bien de la comunidad, respetando nuestras diferentes competencias y aceptando nuestra complementariedad en el servicio a quienes son al mismo tiempo ciudadanos y feligreses”, subrayó. Finalmente dio las gracias “a todo este pueblo creyente tan extraordinario” que, dijo, lo arropó con su afecto y que lo aceptó “como soy y perdonando también mis limitaciones”.

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