Exigen obispos restablecer el orden social en Michoacán

viernes, 17 de mayo de 2013
MORELIA, Mich. (apro).- Obispos católicos de la entidad demandaron al gobierno estatal restablecer el orden social y brindar paz a los michoacanos. A través de una misiva enviada esta mañana al gobernador interino Jesús Reyna García, los líderes de la Iglesia católica descalifican al crimen organizado, y piden a las autoridades actuar de manera eficaz y acercarse a la ciudadanía para conocer los problemas que enfrenta. Según los religiosos, no les extraña el surgimiento de las llamadas “policías comunitarias”, signo y consecuencia –dicen– del hartazgo de la población ante el aumento de la inseguridad. En su documento los obispos también hacen un llamado a los medios de comunicación para que desempeñen su función responsablemente, debido a que –aseguran– “algunos contribuyen a incrementar la confusión y la inestabilidad, pues frecuentemente la información que dan es parcial, inexacta e incluso falsa y manipulada”. En la misiva enviada a Reyna García, los obispos de Morelia, Zamora, Tacámbaro, Apatzingán y Lázaro Cárdenas manifiestan su “profundo” dolor por la sangre derramada y la angustia de las víctimas de secuestro, asaltos y extorsiones. Les duele profundamente, dicen, “la pérdida de quienes han caído en las confrontaciones entre las bandas, que han muerto por el poder criminal de la delincuencia organizada o han sido ejecutados con crueldad y frialdad inhumana”. Además de lamentar los excesos que se presentan en algunos casos “al tratar de dar con los delincuentes”, puntualizan que “la preocupante realidad que estamos viviendo, sobre todo en el estado de Michoacán, conlleva algunos hechos que han venido agravando la situación”. De acuerdo con los obispos, en Michoacán hay incertidumbre e impotencia entre los empresarios y trabajadores del campo y de las ciudades ante la amenaza del eventual cierre y destrucción de negocios y centros de trabajo con las consiguientes pérdidas económicas. Subrayan: “Hay un permanente sentimiento de indefensión y desesperación, y se añade el enojo y el miedo a causa de la complicidad, forzada o voluntaria, que se da entre algunas autoridades y la delincuencia organizada, hechos que a muchos les consta y ante lo cual nada se puede hacer, para evitar represalias y no exponer incluso la propia vida. Es generalizada la percepción de que falta eficacia en las autoridades federales, estatales y municipales para garantizar la seguridad, el orden, el derecho al libre tránsito”. Señalan que algunos medios de comunicación contribuyen a incrementar la confusión y la inestabilidad, pues frecuentemente, aseveran, la información que dan es parcial, inexacta e incluso falsa y manipulada. “En los mismos medios se escuchan versiones provenientes de personas o instituciones oficiales que minimizan la problemática, pero la realidad es que se ha creado ya una imagen negativa del estado, lo que afecta a muchos sectores de la población”, añaden los obispos Alberto Suárez Inda, Javier Navarro Rodríguez, José Luis Castro Medellín, Miguel Patiño Velásquez y Fabián Martínez Castilla, de Morelia, Zamora, Tacámbaro, Apatzingán y Lázaro Cárdenas, respectivamente. Sostienen que en las cinco diócesis que dirigen “se dan situaciones similares”, pero afirman que los pueblos que más sufren son los de Tierra Caliente. “De todos lados nos llega el clamor de nuestros fieles y de las comunidades pidiendo ayuda, incluso material, solicitando alguna intervención ante las autoridades, buscando acciones a favor de las víctimas. Queremos hacemos eco de sus requerimientos, pidiendo con urgencia la acción decidida de las instancias correspondientes”, insisten. Luego de manifestar su comprensión por “los desafíos que afrontan las autoridades políticas, civiles y militares en todos los niveles de gobierno”, los religiosos piden escuchar “de viva voz a las víctimas” e instrumentar soluciones efectivas. De igual manera, solicitan a los sacerdotes que sigan siendo “solidarios con los files y hagan cuanto está a su alcance, privilegiando, como es natural, la asistencia espiritual, el acompañamiento a las familias y esforzándose por realizar acciones concretas a favor de la paz y la reconciliación”.

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