Denuncian persistencia de la tortura en Oaxaca

miércoles, 26 de junio de 2013
OAXACA, Oax. (apro).- Lejos de erradicarse, persiste la práctica de la tortura en la entidad como una forma de control y para inhibir la protesta social, denunció el Comité de Defensa Integral de Derechos Humanos Gobixha (Código-DH). En el marco del Día Internacional de las Naciones Unidas en Apoyo de las Víctimas de la Tortura, los activistas de Código-DH consideraron necesario insistir en la exigencia de la prohibición de esta práctica, así como respaldar el derecho a una reparación plena e integral por las secuelas físicas y psicológicas que esta experiencia deja en ellas y sus familias. También hicieron hincapié en que a más de 20 años de que entró en vigor la Convención contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanas y Degradantes, hoy en día esta práctica sigue siendo común en muchos países. Sin embargo, dijeron desconocer las cifras reales de víctimas, pues existe un subregistro de casos, debido a que en muchas otras ocasiones aquéllas no interponen denuncia alguna, ya que ya no quieren revivir los momentos dolorosos por los que atravesaron, además del temor a represalias y la impunidad y protección que existe hacia los perpetradores. En el caso de esta entidad, señalaron, se tienen registradas 19 quejas por tortura en la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca, e incluso una de ellas derivó en la recomendación 11/2012, en donde se acreditaron abusos como detención arbitraria y tortura en contra de simpatizantes del movimiento #Yosoy132. En la recomendación se pide al alcalde de Oaxaca de Juárez, el panista Luis Ugartechea Begué, sancione a los policías y mandos superiores que incurrieron en los abusos, así como la reparación integral a las víctimas, que incluye atención médica y psicológica. Los integrantes de Código-DH plantearon que, como parte de este proceso de reparación, es necesario echar a andar programas específicos de apoyo psicosocial a víctimas. La tortura, abundaron, es una práctica planeada y ejecutada por el Estado con la finalidad de destruir a la víctima como ser humano, cuestionando su dignidad e identidad, y quebrantando su cuerpo y su alma, a través de la humillación, del dolor extremo y el sufrimiento psicológico.  

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