Sin trabajo en Tabasco, se va al Congo y fallece de infarto

viernes, 16 de agosto de 2013
VILLAHERMOSA, Tab., (proceso.com.mx).- Después de 20 días de espera, finalmente el cuerpo del ingeniero José Esteban Madrigal López llegó de África al municipio de Jalpa de Méndez, su tierra natal, para ser sepultado. Tenía 26 años de edad y trabajaba en la empresa Weatherford que lo había contratado para laborar en El Congo, donde el domingo 28 de julio falleció de un infarto. Egresado del Instituto Politécnico Nacional como ingeniero en Comunicaciones y Electrónica, José Esteban emigró a El Congo porque en Tabasco “nadie le abrió las puertas” para ejercer su profesión, según familiares. Luego de un largo periplo por trámites migratorios y después de 26 horas de vuelo desde Naroibi, capital de Kenia, vía París, el cuerpo del joven profesionista llegó la noche del martes 13 al aeropuerto de la Ciudad de México. La tarde del miércoles, por fin, el cadáver de José Esteban retornó a la calle el 2 de abril del barrio La Candelaria del municipio de Jalpa de Méndez, casa de sus padres, donde nació y se llevaron los funerales que concluyeron con el jueves al mediodía, en el cementerio municipal. El cortejo fúnebre inició a las 8:00 de la mañana con misa de cuerpo presente en la parroquia San Francisco de Asís y continuó hasta la ermita de La Candelaria. Cuando la carroza pasó frente a la casa de su novia, Nelly Valenzuela, con quien José Esteban se casaría el próximo mes de septiembre, ella salió vestida de blanco con unos globos del mismo color en las manos y le habló: "Mi amor José Esteban, gracias por hacerme feliz y por tanto amor que mantuvimos durante 10 años y 11 meses, te amo con todo mi corazón, gracias amor por tanta felicidad". Luego, arribó al “jacalito” que el ingeniero Madrigal López dejó a media construcción y que sería su hogar después de casarse con su novia Nelly. Su padre, Carmen Madrigal Barjau, sin ocultar su dolor, prometió: "El sueño de José Esteban se realizará, el jacalito, como él llamaba a su casa, se terminará en su memoria. Lo que le pasó a mi hijo es designio de Dios y lo aceptamos". En el cementerio, el exsubsecretario de gobierno de Andrés Granier Melo y padrino de José Esteban, Andrés Madrigal Hernández, dio el último mensaje a nombre de la familia: "Fue un ejemplo para la juventud jalpaneca, ya que en vez de meterse drogas al cuerpo, se dedicó a cultivar su espíritu". El joven ingeniero fue sepultado en la bóveda de su abuelo, Esteban Madrigal Valenzuela.

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