Repudian ambientalistas proyecto de parque eólico en Yucatán

lunes, 9 de septiembre de 2013
MÉRIDA, Yuc. (apro).- El Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda) expuso una serie de deficiencias en el proyecto Parque Eólico Dzilam Bravo, las que ponen en riesgo el gran valor ambiental de esa zona costera yucateca, además del impacto negativo para la población local. El organismo destacó la necesidad de promover con responsabilidad las energías renovables, dentro de las cuales la eólica es una de las más rentables para México, a fin de que los proyectos no ocasionen afectaciones ambientales y sociales que superen los beneficios que pueden aportar. Por ello, expertos del CEMDA, con otros grupos de ambientalistas, expertos en aves, murciélagos e hidrología, así como pobladores de Dzilam de Bravo, presentaron ante las autoridades ambientales federales, en el marco del procedimiento de Evaluación de Impacto Ambiental, sus comentarios al proyecto Parque Eólico Dzilam Bravo, para advertir de sus inconveniencias. Los inconformes explicaron que la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) presentada por Eólica del Golfo 1 SAPI de CV para su autorización por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) establece que el Parque Eólico Dzilam Bravo instalará 36 aerogeneradores en poco más de mil 300 hectáreas de terrenos privados, que serán arrendados durante la vida útil del proyecto. El sitio del parque eólico se ubica a 1.29 kilómetros de la costa, al sur del poblado Dzilam de Bravo. El proyecto operará en la costa yucateca por un mínimo de 30 años, y cada uno de los 36 aerogeneradores a instalar alcanzará hasta 175 metros de altura. En su calidad de vocero de las instituciones que participaron en la consulta pública sobre el “Procedimiento de evaluación de impacto ambiental”, el CEMDA advirtió que “se debe tener mucha responsabilidad en la selección de los sitios para estos proyectos, de manera que no ocasionen afectaciones ambientales y sociales que superen los beneficios que pueden aportar". “La costa yucateca, que ahora es de interés para diversas empresas de generación de energía a través del viento, también es una zona de alta importancia ecológica, gran biodiversidad e importancia turística, por lo que se sugiere ubicar este tipo de proyectos más allá de los primeros 5-8 km de la costa", resaltó. Luego advirtió que de hacer valer el "principio precautorio" se evitarían, entre otros riesgos, la afectación a los habitantes de Dzilam de Bravo, por el ruido continuo de las aspas en movimiento; un impacto al sistema hidrológico costero, causado por las cimentaciones de los aerogeneradores, que podría afectar la disponibilidad de agua a los habitantes en la playa. También un impacto sobre la salinidad del humedal que se extiende de Dzilam de Bravo a San Crisanto, y que afectaría la disponibilidad de alimento para los flamencos; una afectación a la actividad ecoturística de la región, debido al impacto visual, así como a la comunidad de Dzilam de Bravo, por un impacto de "sombras" o "parpadeo" que se genera cuando las aspas en movimiento “cortan” la luz solar. Además, se evitaría la destrucción del hábitat de dos especies en peligro de extinción, la endémica ave matraca yucateca (campylorhynchus yucatanicus) y el colibrí tijereta mexicana (doricha eliza), la primera que únicamente sobrevive en Yucatán, y el segundo con una población pequeña en Veracruz. Asimismo, se evitaría la matanza masiva de miles de aves migratorias que entran cada año a la costa yucateca, a altitudes entre 50 y 150 m de altura, y que en buen tiempo bajan a alimentarse y descansar en los primeros 5 kilómetros tierra adentro. El Cemda destacó que, al analizar el documento que se sometió a consideración de la Semarnat, “se detectó un déficit sustancial de la información que se requiere previamente para realizar un adecuado proceso de evaluación de impacto ambiental que, a su vez, permita establecer medidas de prevención y mitigación efectivas”. Y precisó que no se presentó el nivel de ruido continuo que causarán los 36 aerogeneradores cuando el parque entre en operación; no se realizó un estudio serio sobre el impacto que tendría el parque en los murciélagos del sitio: se dedicaron únicamente seis horas al monitoreo presentado y con técnicas no apropiadas para el tipo de proyecto. Tampoco se realizó el monitoreo de las aves durante el periodo de migración de otoño. Es más, señaló que “expertos consultados en el último Simposio sobre la Energía Eólica y la Fauna, efectuado en Mérida en el 2011, sugieren un monitoreo previo de hasta dos años”. “No se presentaron acciones de mitigación al impacto que se tendrá al Área de Importancia para las Aves, designada por Conabio, y que se extiende 8.6 km tierra adentro de la costa de Dzilam de Bravo, ni se presentó un estudio geohidrológico detallado que demuestre la presencia o no de impactos de corto y largo plazo sobre el acuífero y sobre los flujos subterráneos”. Los ambientalistas agregaron que para la cimentación de cada aerogenerador será necesario excavar un área de 20x20 m a una profundidad mínima de 2.1 m. “Sin embargo, no refiere la profundidad máxima. En otros proyectos eólicos, las cimentaciones han llegado hasta los 4 m de profundidad. Siendo que en el sitio propuesto de Dzilam de Bravo el manto freático está sólo entre 1-2 m”. Aparte, no se incluyen en la MIA los impactos por las obras de una nueva línea de transmisión de 27 kilómetros. “No se describieron las medidas de acción específicas para la prevención de riesgos a la comunidad en caso de huracanes; no se especificaron los beneficios a la comunidad, siendo que si el proyecto se lleva a cabo bajo la modalidad llamada de autoabastecimiento, la energía que se produciría en el parque eólico de Dzilam de Bravo servirá para el abastecer a los socios o copropietarios del parque, y no a los 300 mil hogares de la región”, resaltó. Y resumió que, por lo anterior, se solicitó a la Semarnat que antes de emitir una resolución se lleve a cabo la reunión pública de información, a fin de que se dé a conocer el proyecto a la comunidad en general y el promotor pueda atender a las dudas que le sean planteadas. “Con una participación informada y corresponsable de los actores involucrados, se mejorará el proceso de evaluación de estos proyectos, contribuyendo así a garantizar que se consoliden en verdaderos motores de desarrollo sustentable en la región”.  

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