Una fosa común, última morada del jornalero que murió a las puertas de hospital

jueves, 16 de enero de 2014
MÉXICO, D.F. (apro).- El alcalde de Guaymas, Sonora, Otto Clausen Iberri, prometió una sepultura digna para José Sánchez Carrasco, quien falleció el pasado 21 de octubre en una de las jardineras de la explanada del Hospital General de Guaymas, pero los restos del jornalero agrícola fueron enviados finalmente a una fosa común. Una cruz de madera sin nombre, de la que cuelga una pequeña corona morada con unas cuantas flores artificiales –que tomó “prestada” uno de los presentes en la inhumación–, indica el lugar donde fue sepultado el jornalero de 38 años, originario de Casas Grandes, Chihuahua, quien agonizó durante cinco días afuera del hospital de Guaymas, sin ser atendido. Tatiana Gómez Unger, vocera de la Procuraduría General de Justicia del estado (PGJE), confirmó que ayer fue inhumado el cadáver de Sánchez Carrasco “en un espacio” del panteón Héroes Civiles de Guaymas. “Ya fue inhumado el cadáver, se agotaron todas las instancias en busca de sus familiares. Se dio vista al Ayuntamiento y no hubo respuesta, así que seguimos con el trámite normal y lo depositamos en una fosa común", puntualizó la funcionaria. Empleados de la funeraria San Martín, del puerto de Guaymas, señalaron que alrededor de las 13:00 horas del pasado miércoles 15 agentes del Ministerio Público recogieron el cadáver y lo depositaron en un sepulcro del mencionado camposanto. El pasado 7 de enero, cuando el cuerpo de Sánchez Carrasco llevaba 79 días en la morgue, en espera de ser reclamado, autoridades de Guaymas informaron que se harían los trámites para ordenar una misa de cuerpo presente y darle una sepultura “digna”, como se comprometió a hacerlo Clausen Iberri. El gobierno municipal solicitó al Ministerio Público la custodia del cadáver para evitar que fuera arrojado en una fosa común, dado que no se encontró a familiar alguno para entregarle el cuerpo. La vocera de la PGJE dijo hoy que por haber sido un caso de impacto y de interés de la comunidad, se puso especial atención a la búsqueda de los familiares, pero nunca los ubicaron. "Se obtuvieron unos domicilios de Chihuahua y se solicitó a las autoridades de esa entidad su colaboración, pero no se ubicó a nadie", sostuvo. Agotada la búsqueda, el agente del Ministerio Público, César Martín Muñoz Castro, ordenó la sepultura de Sánchez Carrasco mediante el oficio 120-0278/2014 del expediente AP0324/13. Según Gómez Unger, antes de que se ordenara la sepultura, la PGJE esperó un tiempo “prudente” para que el Ayuntamiento de Guaymas llevara a cabo el plan de realizar el servicio funerario que había prometido. "La semana pasada se envió un oficio a las autoridades de Guaymas para saber la fecha en la que darían el servicio funerario a Sánchez Carrasco y nos dijeron que para el lunes (13 de enero), pero pasó el lunes y el martes y no hubo tal", por lo que, luego de 86 días, el cuerpo del jornalero fue sepultado, en soledad, en el Panteón Héroes Civiles de Guaymas. El sepelio fue atestiguado por apenas siete personas, entre personal de la PGJE, agentes del MP, sepultureros y empleados de la funeraria. Uno de los presentes tomó “prestada" una corona de flores artificiales de otra tumba y la colocó sobre la fosa común. Sánchez Carrasco murió el pasado 21 de octubre a las puertas del hospital de Guaymas, luego de que le negaran atención por carecer de seguro médico y dinero. El jornalero llegó al puerto sonorense semanas antes. Luego de deambular bajo los rayos del sol, terminó deshidratado y sufrió un cuadro agudo de desnutrición, lo que lo obligó a acudir al Hospital General para que fuera atendido, pero ahí le negaron el servicio. Cinco días después falleció en los patios del nosocomio. Por ese hecho, el director del hospital, José Alfredo Cervantes, fue cesado, y la Comisión Federal Para la Protección Contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) sancionó al hospital con 650 mil pesos.

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