Denuncian afectaciones por ampliación de hotel en Guanajuato

jueves, 16 de octubre de 2014
GUANAJUATO, Gto. (apro).- En una intervención que afecta la imagen e inmuebles dentro del perímetro clasificado como zona de monumentos de la ciudad, empresarios del ramo hotelero modifican dos casonas, causando con ello daños a propiedades vecinas. Los promotores de los cambios se escudan en la protección de las autoridades municipales, en particular del alcalde Luis Fernando Gutiérrez Márquez, quien trabajó para los propietarios del hotel. El concuño del presidente municipal, el arquitecto Manuel Stein Velasco –sobrino del exgobernador Enrique Velasco Ibarra-- está al frente de los trabajos de ampliación del hotel, el Villa María Cristina, mismo que se ubica en el Paseo de la Presa, una de las zonas más antiguas de la ciudad. Para habilitar un estacionamiento ha intentado perforar un túnel desde la fachada de una de las casonas, afectando los muros de adobe de la casona vecina. Stein Velasco fue encargado del proyecto de la estructura construida en el parque Bicentenario en 2012, desde donde el papa Benedicto XVI ofició la misa multitudinaria en su visita a la entidad, en marzo de ese año, obra que costó más de 75 millones de pesos. En julio del año siguiente, la parte central de esta estructura –construida, según declaró Stein entonces, “para ofrecer seguridad al Papa”-- se derrumbó. El Instituto Nacional de Antropología e Historia, la Dirección de Obras Pública y el Sistema de Agua Potable han sido notificados en distintas ocasiones y oficios, en virtud de que, además, el hotel utiliza parte de una cañada ubicada en la parte trasera como jardín para sus huéspedes. Una de las vecinas que ha sido afectada, Gabriela Guerrero, denunció que, según Stein Velasco, esta parte de la cañada “le fue cedida en comodato por el municipio, aunque esto es propiedad federal, a cargo de la Comisión Nacional del Agua, y además un comodato se establece cuando hay un fin social, y aquí pues es un fin privado”. La quejosa expuso que ha sido advertida por el arquitecto de que moverán un poste de energía eléctrica instalado por la CFE, que actualmente se encuentra frente a una de las casonas a donde se amplía el hotel, porque no quiere que sus huéspedes “tengan una fea vista cuando abran sus ventanas”, por lo que pretenden desplazarlo al frente de la casa vecina. “La CFE no les ha dado el permiso porque no hay una justificación técnica para ello, pero de todos modos insisten y ya habían comenzado a taladrar la piedra afuera de mi casa y mi negocio –una tienda de abarrotes-- y querían tumbar un árbol, pero no tienen permiso para ello”, explicó la denunciante. “Vinieron funcionarios de Ecología del municipio por lo del árbol; me decían que ellos eran autoridades y yo nada, pero nunca demostraron que existía un permiso”, subrayó. Personal del INAH acudió a inspeccionar y corroboró el daño a los muros de adobe de la propiedad vecina a la ampliación del hotel, pero hasta el momento no ha tenido otro tipo de intervención, aunque no permite la perforación del túnel en la fachada para instalar un estacionamiento. “Les vale. De todos modos lo quieren abrir. Esto es un abuso de poder, y ya no sabemos a quién recurrir. También otros afectados del lado de la cañada los denunciaron; ahí fue cuando supimos que presuntamente tomaron una parte en comodato, para el hotel. Ahora la cañada es propiedad privada, y nadie les dice nada. Ya estamos hartos”, concluyó. Hace unos meses, el delegado del INAH, Sergio Tovar, ordenó la suspensión de obras de ampliación de otro hotel, éste de la cadena Camino Real, porque para ello fue derrumbado un muro original de la exhacienda de beneficio minero del siglo XVII. No obstante, los responsables de la obra hicieron caso omiso, rompieron los sellos y continuaron construyendo más habitaciones.

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