Celayenses salen a las calles para exigir fin de secuestros, desapariciones y extorsiones

lunes, 17 de marzo de 2014
CELAYA, Gto. (apro).- Hombres, mujeres, jóvenes y niños salieron hoy a las calles de esta ciudad para demandar a las autoridades federales, estatales y municipales poner fin a la ola de secuestros, desapariciones y extorsiones. “Yo vengo a reclamar a Peña Nieto que meta a la cárcel a los señores que mataron a mi papá”, dijo una menor de apenas seis años que portaba una cartulina con la siguiente inscripción: “Éramos una familia tan feliz hasta que secuestraron a nuestro papá. Prometieron regresarlo con vida y no cumplieron su palabra, asesinos”. La indignación de los celayenses también se expresó de otras formas en carteles y mantas: “Según ustedes están limpiando, y a ustedes que son los mayores criminales, ¿quién les va a hacer limpia?”; “No más secuestros”; “No más feminicidios” y “¡Basta de inseguridad, paz en Celaya!”. Vestidos de blanco, los manifestantes iniciaron su recorrido en la  Alameda Hidalgo y de ahí se dirigieron a las puertas del Palacio Municipal, donde reclamaron al unísono que las autoridades los han dejado solos y no les hacen caso. La madre de la menor, con megáfono en mano, contó que el 27 de noviembre secuestraron a su esposo, Juan Murillo Gómez y le llamaron para pedirle “no un rescate (sino) una supuesta cuota. ¿De qué? No sé”. A pesar de que entregó el dinero que le pedían, su esposo no fue liberado con vida. “Lo encontramos hasta el 8 de febrero, pero ya no estaba con vida. Yo me pregunto, ¿qué le espera mis tres hijos, qué futuro les espera, qué van a tener que vivir ellos?”, dijo la mujer. En las manos, los celayenses llevaron imágenes de algunas de las víctimas de estos delitos, como el caso de Antonio Hernández Chávez y José Luis Ramírez Robles, quienes desde hace medio año son buscados por su familia, pero la indagatoria que interpusieron ante la Procuraduría de Justicia no avanza. Yolanda Hernández Chávez, hermana de Antonio, fue una de las convocantes a esta marcha “porque estamos hasta la coronilla de la delincuencia en todas sus modalidades”, dijo. “La Procuraduría ha comprobado que ni Antonio, ni José Luis, son delincuentes ni forman parte de un grupo delictivo. Cada día crece el número de personas desaparecidas en este estado, desde jovencitas, adultos, hasta niños y nadie sabe nada. Queremos un Celaya y un Guanajuato en paz”, fue lo que dijo en su intervención frente a la presidencia municipal. Exigió a las autoridades que se enfoquen en trabajar con las personas y no sólo lo pregonen en el discurso. “Se dice que este gobierno (estatal) tiene rostro humano y sentido social. Que lo demuestren, que trabajen bajo esa premisa”, pidió Yolanda. Un hombre lloraba mientras decía a los reporteros que fue víctima de un secuestro en el 2010 y, tras pagar un rescate de un millón 800 mil pesos y cuatro camionetas, los delincuentes que lo plagiaron no lo han dejado en paz. “Las autoridades no nos han hecho caso, hemos estado solos. Se les ha dicho que necesitamos su apoyo. Somos gente de trabajo. Traigo unos papelitos que me manda la delincuencia organizada, tengo que estarme reportando. Mi empresa está en las últimas, por tanto dinero que me ha sacado la delincuencia organizada…”. Antes de retirarse, la gente pegó las cartulinas en los muros de la Presidencia Municipal, de donde no salió un solo funcionario a escucharlos o a atenderlos. Hicieron puente.