Leyes ambientales violan derechos de etnia cucapá en Baja California

sábado, 8 de marzo de 2014
MEXICALI, B.C. (proceso.com.mx).- Con la creación de la Zona Núcleo de la Reserva de la Biósfera del Alto Golfo de California y las normas en materia de pesca emitidas por el gobierno federal, se ha violado el derecho al territorio, el derecho a utilizar, administrar, conservar y controlar sus recursos naturales y el derecho a la consulta previa, libre e informada, así como su derecho a la alimentación y al trabajo de la etnia cucapá. En el estudio interdisciplinario “Legislación de pesca y obstáculos para el reconocimiento de derechos al uso preferencial de recursos naturales del pueblo cucapá” participaron Alejandra Navarro Smith, del Instituto de Investigaciones Culturales de la UABC; Yacotzin Bravo Espinoza, de la Facultad de Derecho de la UNAM y Catalina López Suástegui de la Universidad de California Riverside donde aseguran que esta etnia originaria de Baja California “tiene prohibido pescar en las últimas áreas de agua salobre que le quedan al Río Colorado”. En el documento se explica que es a partir de 1993, con la creación de la Reserva de la Biósfera del Alto Golfo de California y Delta del Río Colorado (RBAGCDRC) y el establecimiento de la zona núcleo sobre territorio cucapá, las autoridades de la Semarnat –a través de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas– han creado una serie de leyes medioambientales cuyo único interés es la conservación de los ecosistemas. Esta producción legislativa y consecuentes acciones estatales de manejo y conservación del medio ambiente y, en específico, de los recursos pesqueros han ignorado los derechos colectivos que tiene el pueblo indígena cucapá y vulnerado interdependientemente sus derechos económicos, sociales y culturales, asientan las investigadoras. Sin pescar La temporada anual de pesca empezó en febrero y comprende tres meses, en los cuales se producen hasta seis mareas que traen consigo la especie curvina golfina que se reproduce en esta zona. Las mareas son aprovechadas también por pescadores del Golfo de Santa Clara, Sonora, a quienes se les autoriza la operación de 411 embarcaciones y los del puerto de San Felipe, al sur de Mexicali, con 120, además de las 101 pangas de los indígenas cucapá y los del bajo Río Colorado. Se trata de 632 embarcaciones autorizadas a capturar a esta especie, la mayoría de ellas son propiedad de cooperativas sonorenses y las menos de indígenas. La publicación en el Diario Oficial de la Federación del 24 de febrero de 2014 de la Comisión Federal de Mejora Regulatoria autorizó para cada embarcación la captura de cinco toneladas 728 kilos de curvina golfina. Navarro Smith, antropóloga que ha estudiado las vicisitudes de esta etnia originaria de Baja California, lamentó el impedimento que tienen los pescadores indígenas que ya perdieron las dos primeras mareas y esperan pescar en la tercera pronosticada para el 24 de marzo. Pero ello, agregó, depende de los trabajos de reparación del único acceso que realiza el gobierno estatal. En tanto, más de un centenar de pangas se mantienen abandonadas en la arena de la desembocadura del Río Colorado en espera que los indígenas cucapá puedan tener acceso al Alto Golfo de California para pescar curvina. Integrados en sociedades cooperativas para ser considerados en las cuotas de captura que autoriza el gobierno de México, los originarios de la Península de Baja California están a la expectativa para emprender su actividad milenaria y que representa su único medio de subsistencia: la pesca. Residentes en los ejidos El Indiviso y en El Mayor Cucapá, los indígenas vigilan el lento avance de las obras a que se comprometió el gobierno estatal del panista Francisco Vega para restablecer el camino que los conduce a El Zanjón, ubicado en la zona núcleo de la Reserva de la Biósfera del Alto Golfo de California, decretado en el último tramo de la administración de Carlos Salinas de Gortari. En abril de 2010, un terremoto de 7.2 grados hundió cinco metros el área que los indígenas utilizan como camino para dirigirse a la confluencia del Río Colorado y el Mar de Cortés donde pescan, y se produjeron deslizamientos que hicieron intransitable algunos tramos pues se hicieron grietas de 20 metros de profundidad. Por ello, los pescadores indígenas no han podido trasladarse a la zona ribereña y han perdido un tercio del tiempo de captura, pero el principal problema es que el gobierno de Enrique Peña Nieto incumplió con el debido proceso para autorizar estas cuotas de captura, toda vez que los indígenas no fueron consultados por ninguna autoridad federal, pues se limitaron a publicar las cantidades. Por ello, el abogado Daniel Solorio y un grupo de especialistas presentarán un amparo contra estas acciones federales que perjudican a los cucapá por no reconocer sus derechos diferenciados como indígenas.

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