Familia vive doble tragedia por "desaparición" de cadáver de bebé

martes, 15 de abril de 2014
MONTERREY, N.L. (apro).- Alrededor de las 10 de la mañana del pasado domingo 6, Juan Manuel Vela conducía su Tsuru por el Libramiento que conecta a los municipios de Cadereyta y Allende. Lo acompañaban dos mujeres: su hija Jovita, embarazada de siete meses, y su nieta Arely, de cuatro años. De pronto, en el sentido contrario apareció otro vehículo que al rebasar en una pendiente de ascenso invadió el carril y provocó una colisión frontal. El presunto responsable resultó ileso y actualmente se encuentra libre, después de pagar la fianza que le fue impuesta. Los tres ocupantes de la primera unidad resultaron heridos de gravedad, por lo que de inmediato fueron trasladados al Hospital de Petróleos Mexicanos (Pemex) para su atención médica. De acuerdo con personal del nosocomio, a Jovita le practicaron una cesárea, pero minutos más tarde perdió la vida debido a las lesiones que sufrió tras el accidente. El sietemesino que llevaba en su vientre, dijeron, estaba sin vida. No obstante, la supuesta muerte del bebé sigue siendo un misterio tanto para las autoridades como para la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), que ya investiga el caso. Y es que el cadáver nunca fue entregado a los familiares que lo reclaman hasta ahora. Cuando supo del accidente, Jaime, el esposo de Jovita, quien vive con su familia en el ejido Palmitos de Cadereyta, se trasladó al hospital para informarse de la salud de su suegro, su pequeña hija y su cónyuge. En ese momento inició la confusión. José, hermano de Jaime, afirma que Jovita fue ingresada grave al hospital y el producto fue extraído mediante la técnica de parto abdominal. Juan Manuel –dice– estuvo en condición delicada, pero ya se encuentra fuera de peligro, y Arely ya está en su casa, repuesta de las lesiones. El día de los hechos, añade, los médicos les explicaron a los familiares que el bebé había muerto durante el accidente y que fue extraído sin vida del vientre de su madre. También les dijeron que durante la operación Jovita había sufrido muerte cerebral y posteriormente declararon su muerte. Sin embargo, se queja, no hubo un Ministerio Público que diera fe de los decesos. Por la tarde, personal del Servicio Médico Forense (Semefo) ubicado en el Hospital Universitario, en esta capital, acudió al hospital de Pemex, en Cadereyta, para recoger los cadáveres, pero antes de que eso ocurriera los familiares de Jovita pidieron que se les permitiera verlos. En entrevista, José afirma que en ese momento personal de enfermería de Pemex les dijo que por disposición legal no podían abrir la bolsa sellada, y les aseguró que los restos del pequeño habían sido colocados sobre las piernas de su madre. Sin embargo, “a la hora de recoger los cuerpos (en el Semefo), resulta que iba sólo el de mi cuñada, pero al bebé no lo encuentran por ningún lado. No sé a quién se le puede haber perdido el cuerpo. Por lo pronto no nos están dando una solución. En el hospital dicen que fallecieron Jovita y el bebé, pero con todo esto que está pasando ya tenemos dudas de que el bebé estaba muerto. ¿O para qué iban a querer un niño muerto”?, subraya. Durante las ocho horas que madre e hijo permanecieron en el hospital, sostiene, ningún familiar pudo verlos. “Nos enfrentamos a todas las contrariedades, porque no nos dejaron siquiera ver los cuerpos. Desde las 10 de la mañana hasta las 6 de la tarde a nadie le permitieron entrar a ver los cadáveres”, insiste José, y recuerda que un médico de Pemex le notificó a Jaime que los dos cadáveres iban en la bolsa. “Un doctor le dijo a mi hermano que entregaron al bebé e iba en las piernas de su mamá, Jovita. Que iba adentro de la bolsa, pero no sabemos por qué, pues si es un producto, deberían entregarlo en otra bolsa”. Cuando los camilleros acudieron por Jovita, desconocían que junto a ella estaba el bebé, según explicaron a los parientes. “Mi sobrina les preguntó si llevaban el bebé y el del Semefo le dijo que no sabía nada de eso. Ella les explicó del embarazo de Jovita y que la criatura se había perdido. En ese momento el del Semefo hizo una llamada y le notificaron que sí, que iba a recoger los dos cuerpos. Entonces se metió al hospital y al salir dijo que le habían dicho que ahí iba el bebé, pero no nos dejaron abrir la bolsa”, relata José. Al llegar al anfiteatro, los camilleros siguieron el protocolo de recepción del cadáver y con fotografías detectaron que no estaba el cuerpo del bebé, como les habían dicho en el hospital. El hermano de Jaime dice que la familia está desesperada porque supone que el bebé está con vida y no descartan que haya sido vendido, pues las investigaciones que han seguido las autoridades desde que exigieron el cuerpo del pequeño, señala, han estado plagadas de irregularidades. “No es posible que esto ocurra, ¿a quién se le va a perder un bebé así, y más estando en un hospital que se supone tiene personal capacitado?”, pregunta, y advierte que seguirán exigiendo su aparición. Esta tarde, alrededor de 30 personas cercanas a la familia se manifestaron afuera del Hospital de Pemex con pancartas para demandar que el niño les sea entregado. Ayer, por instrucciones de su presidente, Raúl Plascencia Villanueva, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos inició una queja para investigar presuntas violaciones –por parte de personal del hospital de Pemex y del Semefo de Cadereyta– a los derechos humanos de la familia que reclama al bebé. Visitadores adjuntos de la CNDH se desplazaron a ese municipio para recabar evidencias suficientes que permitan acreditar los agravios manifestados por la familia que “desea confirmar la muerte del bebé para darle sepultura”, apuntó en un comunicado. No obstante, la familia dice que mantiene la esperanza de que el bebé esté con vida. “En la familia queremos ser bien optimistas y tenemos la fe en Dios de que nos lo van a entregar con vida, porque para qué iban a querer un bebé así (muerto), no creo que le sirva a alguien”, señala José. Añade: “Todo apunta a (que se perdió en) el hospital, porque tuvimos ahí muchas arbitrariedades. En todo el día no nos dejaron verlo. Si aplicamos la lógica, todo apunta a que fue ahí, más que nada. “Primero pensamos en tráfico de órganos, pero igual pensamos que tienen al bebé con vida, queremos pensar eso. Mi hermano y yo ahorita ya pensamos todo. Con esto que está pasando estamos abiertos a todas las posibilidades”. El procurador general de Justicia de la entidad, Adrián de la Garza Santos, afirmó que las personas que investigan el caso ya hicieron una revisión en todo el hospital de Pemex y que incluso verificaron en los contenedores de basura para ver si encontraban el cuerpo del bebé, pero no hallaron nada. En tanto, la CNDH señaló que una vez agotada la investigación del caso y después del análisis y la valoración de las evidencias, emitirá la determinación que corresponda conforme a derecho.

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