Colima: catedráticos cumplen 15 días de ayuno... y de desdén oficial

miércoles, 14 de mayo de 2014
COLIMA, Col. (apro).- Los siete catedráticos de la Universidad de Colima que desde hace 15 días se encuentran en huelga de hambre frente al Palacio de Gobierno para reclamar transparencia en el manejo del fondo de pensiones de la institución, ya acusan los estragos del ayuno forzado. La mayoría de ellos han perdido de ocho a 10 kilogramos de peso, amén de padecer altibajos en la presión y en los niveles de glucosa, así como mareos permanentes. Aun así, no están dispuestos a declinar. “Todavía estamos lúcidos, esperamos no tener consecuencias en la salud”, dice Leonardo César Gutiérrez Chávez, uno de los académicos en ayuno desde el 29 de abril. Comenta que han faltado movilizaciones por parte de la comunidad universitaria para exigir la atención de las demandas. “Nosotros lo entendemos, porque sabemos, por voz de los propios trabajadores, que han sido amenazados en caso de que nos apoyen o vengan al jardín Libertad; sin embargo, les hemos dicho que deben quitarse ese miedo, deben dar el siguiente paso porque es una lucha de todos”, dice. No obstante, refiere que el movimiento ha recibido apoyo de estudiantes de la UNAM, de escuelas del estado de Jalisco y de la Nueva Central de Trabajadores, quienes han expresado su solidaridad y respaldo a su lucha. Al iniciar la huelga, solicitaron la asistencia diaria de personal del Hospital Regional y de la Cruz Roja para revisar sus signos vitales, pero en la primera institución recibieron como respuesta que si se sentían mal acudieran al nosocomio donde serían atendidos, en tanto que elementos de la segunda sí acudieron con ellos, pero el domingo anterior dejaron de presentarse. Por ahora son revisados por el médico Roberto Pérez Valenzuela. Gutiérrez Chávez inició la huelga de hambre junto con los profesores José de Jesús Lara Chávez, Javier Herrera Báez, Carlos Lezama Cervantes y Pedro Vidrio Pulido, y posteriormente se sumaron Jesús Ponce Ochoa, Herminio López Ramírez y José Miguel Rodríguez Reyes. Sin embargo, por problemas de salud Carlos Lezama abandonó el ayuno el domingo 4. Pese a que el martes 6 el Comité de Apoyo a la Huelga de Hambre solicitó por escrito al gobernador Mario Anguiano Moreno, del PRI, una reunión con carácter de urgente y a que el jueves 8 un grupo de familiares y compañeros de los ayunantes hizo lo propio ante el rector José Eduardo Hernández Nava, hasta la fecha ninguno de los dos funcionarios ha dado respuesta a las peticiones. Al respecto, Leonardo Gutiérrez ironizó: “Pensamos que han de tener mucho trabajo, por eso de la ‘responsabilidad social’ (lema de la rectoría) y por el ‘Colima me late’ (slogan del gobierno estatal), ese corazón que está verde pero que ahorita necesitamos un corazón rojo, un corazón humanista”. También denunció que en los últimos días su familia ha sufrido acoso por parte de desconocidos que a bordo de vehículos particulares con frecuencia vigilan, graban y toman fotografías frente a su domicilio y, aunque han reportado esta situación a las autoridades, sus reclamos no han sido atendidos. Algunos de los sospechosos, dijo Gutiérrez Chávez, han sido identificados como presuntos agentes de la PGJ, quienes se han trasladado a bordo de una camioneta Dodge roja con placas FTC-57-09 y un Jetta blanco con vidrios polarizados con placas FSW-48-57. Gutiérrez Chávez, quien desde la dirigencia del Sindicato Único de Trabajadores de la Universidad de Colima (SUTUC) inició hace más de tres años el movimiento por la transparencia del Fondo Social de Apoyo al Pensionado (Fosap), fue destituido en marzo pasado por presuntas presiones de la rectoría a los consejeros sindicales y justo cuando la institución había sido emplazada a huelga.

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