En medio de reclamos al gobernador de Chihuahua, parte al DF "Marcha por la Dignidad"

viernes, 9 de mayo de 2014
CHIHUAHUA, Chih. (apro).- Minutos antes de salir con destino a la capital del país, integrantes de la caravana “Marcha por la dignidad: madres buscando a sus hijas, hijos, verdad y justicia” estallaron contra el gobernador, el priista César Duarte al impedirles la entrada al Palacio de Gobierno. Edna Patricia Vázquez Sáenz y Cecilio Delgado, padres de un joven de 22 años desaparecido en Cuauhtémoc, recriminaron a Duarte su actitud a pesar de que, recordaron, votaron por él. Cecilio Delgado golpeó la pesada puerta de la sede del Ejecutivo estatal sin éxito y luego, indignado, denunció que al gobierno no le importa su gente. Las madres también cuestionaron que Duarte Jáquez ofrezca cifras a la baja en inseguridad, que diga que no hay secuestros, cuando en realidad no quiere reconocer la grave problemática de los desaparecidos en la entidad. Al igual que ellos, otros padres se molestaron luego de que dos mujeres que llegaron en la caravana intentaron ingresar al recinto para pasar a los sanitarios, pero los guardias les impidieron el paso. Luego cerraron las puertas. Luz Estela Castro Rodríguez, directora del Centro de Derechos Humanos de las Mujeres (Cedehm), acusó que ya es costumbre que el gobierno “dé puertas cerradas” a sus reclamos, los ignore porque no los escucha y “tampoco los ve”. Y mientras decenas de familiares de personas desaparecidas que llegaron desde diferentes partes de la entidad se plantaron frente a “la cruz de clavos” que hoy llaman “símbolo de las injusticias”, César Duarte festejaba en la plaza mayor –localizada a un costado de palacio de gobierno-- a adultos mayores, en el marco de la entrega de credenciales alimentarias. En el acto el gobernador priista aseguró que hay avances importantes en los casos de mujeres desaparecidas, pero no acudió con las víctimas que se encontraban reunidas a unos cuantos pasos. Previo a ello, la caravana chihuahuense inició su periplo en Cuauhtémoc a las 7:00 horas. Las madres con hijos desaparecidos van cargadas de esperanza, dolor y ansia de justicia. Las familias chihuahuenses que buscan a sus seres queridos partieron hoy a Torreón, Coahuila, para reunirse con las organizaciones del norte del estado e iniciar la marcha, que concluirá este sábado 10, Día de las Madres, en la Ciudad de México. Sin embargo, comenzaron su andar en Cuauhtémoc porque es un lugar emblemático por el número de desapariciones que se registran a partir de 2011. Desde ese año, suman alrededor de 350 hombres y mujeres desaparecidos sólo en esa ciudad, aunque no todos los casos están denunciados, destacó en misa Camilo Daniel Pérez, vicario general de San Antonio de Padua. El sacerdote pidió por las familias de personas desaparecidas que van en la caravana: “Van para hacer un memorial de seres queridos y para exigir que se esclarezcan sus casos, que la situación de violencia desaparezca de la comunidad”, resaltó. “Te busco siempre”, es el lema que padres y madres de desaparecidos llevan impresos en playeras y en carteles sobre el pecho. No obstante, también los enviados de Gobernación acudieron a la celebración eucarística, tomaron fotografías y video, escucharon a Camilo Daniel cuando pidió a las víctimas hacer evidente su ruta de dolor y la situación de su pueblo, de sus días y noches sin dormir, su angustia e incertidumbre por no saber si sus seres queridos viven o no. “Necesitamos saber con seguridad y justicia, dónde están”. En la marcha coinciden familias que buscan a sus seres queridos desde el 2011. De Cuauhtémoc se llevaron familias completas y hasta ahora no se sabe su paradero, como es el caso de la familia Ibarra Rascón, que busca a cinco de sus parientes, así como las mujeres de la familia Muñoz Veleta, que vieron cómo se llevaron a ocho de sus integrantes en Día del Padre de aquel año. Este 2014 se sumaron más familias que dejaron el miedo para salir a buscar justicia, ante la sistemática impunidad en los casos de desaparecidos, como el caso de la familia de Brenda Ramírez González, quien tenía 22 años cuando desapareció en junio de 2011. Ella se encontraba en su casa cuando dos hombres con pistola llegaron por ella. “Yo me acababa de salir al trabajo, eran como las tres de la tarde. Se la llevaron de aquí de Cuauhtémoc, de la colonia Emiliano Zapata. Dejó a esta niña que tenía cinco años, yo la crié”, comenta Gloria Alicia, mamá de Brenda, quien no dejó de llorar cuando fue a despedir a la caravana. “El doctor me dijo que no es conveniente que viaje ahorita, por eso yo no voy”, dijo sin poder contener el llanto. También a Héber Iván Arias Domínguez se lo llevaron de su casa en el 2011. Trabajaba en seguridad privada, dio a conocer su mamá, Graciela Domínguez. Su jefe iba atrás de él en un tráiler de carga; el joven iba manejando otro, pero en un tramo que se distanciaron ambos vehículos, Iván fue privado de la libertad junto con el tráiler. La mayoría de las familias que acuden a la Ciudad de México, de esa zona, son de casos registrados entre 2011 y 2012. El grupo de la zona occidente se reunió en la ciudad de Chihuahua a las 10:30 horas, frente a palacio de gobierno, y salió al Distrito Federal luego de una ceremonia a la que asistió Arséne van Nierop, mamá de la joven holandesa asesinada en 1998 en Juárez. Arséne, autora del libro Un grito de socorro desde Juárez, dio palabras de aliento a los familiares de desaparecidos y colocó una ofrenda floral en la placa que conmemora el asesinato de la activista Marisela Escobedo Ortiz, ocurrido el 16 de diciembre de 2010. Gabino Gómez Escárcega, del Centro de Derechos Humanos de las Mujeres (Cedehm), dijo que hay un puñado de madres que no tienen motivos para celebrar mientras que las autoridades pagan desplegados para felicitar a las mujeres que son mamás en este 10 de mayo, sin embargo, no dirigen su atención a las víctimas de desaparición. Desaparecidos en la Tarahumara El último caso que recibió el (Cedehem) es el de Ignacio Villagrán Cerros, de 38 años y quien desapareció cuando conducía un camión de redilas de Cuauhtémoc hacia Yoquivo, del municipio Batopilas, en la Sierra Tarahumara. La mamá de Ignacio, Arcelia Cerros, explica que su hijo había trabajado 15 años con el ganadero Enrique Flores Peralta y, el 22 de febrero pasado, se dirigían hacia Yoquivo. La víctima iba adelante en el camión de redilas vacío y su jefe a unos 15 minutos de distancia. “Ellos se iban comunicando, y dice el señor que se ponían de acuerdo para llegar a poner diesel, para comer, pero de repente se le desapareció y ya no tuvo comunicación con él. Se lo llevaron con el camión y aún no aparece tampoco el vehículo”. Arcelia Cerros cuenta que el patrón de su hijo llegó con una amarga queja: “Me lo quitaron de las manos”. Las autoridades no les han informado nada aún, comparte la madre de Ignacio, sólo el fiscal general Jorge Enrique González Nicolás ordenó que utilizaran el helicóptero oficial para buscarlo, pero no les han dicho si hay avance. “Ya no nos han contestado”. “Yo le pido al gobernador que muestre el poder que tiene, que dé la orden a quien corresponde para que llegue hasta las últimas consecuencias”, exclama Argelia, indignada. Con ella viajan familiares de once personas desaparecidas en Urique en febrero de 2013, trabajadores de la minera Dia Bras Mexicana SA. Para Lilia Fragoso, esposa de David Fuentes González, la desaparición de su marido ha representado trabajar sin descanso por más de doce horas al día. David desapareció con otros cuatro compañeros y la cocinera del campamento donde trabajaban el 5 de febrero del año pasado. Tenía siete meses de trabajar en esa compañía. Con otros amigos salió a Tubares, poblado ubicado enseguida del campamento, aunque las versiones que les han dado a las familias se contradicen. Algunos han dicho que estaban tomando en una casa y otras aseguran que se los llevaron cuando paseaban, cerca de un expendio. Hasta ahora no saben nada de ellos, y por ello Lilia Fragoso se quedó a cargo de sus dos hijas, de 17 y 11 años. A la semana, un grupo armado llegó al campamento y se llevó a otros cinco hombres más, entre ellos el dueño de la compañía proveedora de la mina, Abraham Mendoza. Además, la familia de Benjamín Reyes Palomares, quien dejó dos hijos de 5 y 3 años, tuvo que irse del estado porque su esposa no pudo sostener la situación lejos de sus familiares. Los otros mineros desaparecidos son Gustavo Ornelas, Iván Morales, Sergio Ávila Jiménez, José Guadalupe Terrazas Urbina, David Fuentes González, Mauro Orduño, Benjamín Reyes Palomares, así como la cocinera, a quien sólo identifican como Guadalupe, pues sólo ese dato se tiene de ella. La caravana llegará mañana a la Ciudad de México alrededor de las diez de la mañana para reunirse con familiares de personas desaparecidas de otros quince estados y sus integrantes confían en que se unan, además, madres de migrantes de Centroamérica.

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