Presunto asesino detalla crimen de catedrático en Morelos

viernes, 9 de mayo de 2014
MÉXICO, D.F. (apro).- Mediante un video que circula en medios locales y redes sociales, Marco Antonio Solalla Villalba, de 22 años, uno de los presuntos asesinos del catedrático de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), Alejandro Chao Barona y su esposa, Sara Rebolledo, narra cómo mataron a la pareja. Según su testimonio, grabado en una oficina en la que sólo se le ve a él, los tres hermanos iban a robar la casa de Chao Barona y al verse descubiertos, los mataron. A Sara la mataron golpeándola con un tronco y al catedrático le arrojaron piedras a la cabeza, además de que lo picaron con un desarmador. Marco Antonio trabajaba para el matrimonio de septuagenarios y había sido despedido semanas antes del crimen del pasado lunes 5. Su hermano Juan Carlos seguía como empleado, se encargaba de un vivero y otras labores domésticas. Según Marco Antonio, la idea del asesinato fue de Juan Carlos y él mismo convenció a los otros dos cómplices de meterse a robar a la casa. Para ello logró convencer a Arturo, el joven de 16 años, que sacara una copia de la llave de la puerta principal. La tarde del domingo 4 sin tener certeza de qué se iban a robar salieron rumbo a la casa del catedrático. Según Marco Antonio, al final decidieron dejar a Arturo fuera del plan. Marco Antonio relató cómo, según él, Juan Carlos propuso matar a sus patrones. "Me dijo ese güey (Jua Carlos): '¿Y si nos ven?' 'Pues si nos ven qué chingados' -así hablábamos- 'ya ni pedo'. Ese güey me decía: 'entonces hay que matarlos'. Como soy muy miedoso, le digo no, no utilices esa palabra, nada más hay que desaparecerlos. No utilices esa palabra, matarlos", contó. Según su relato, su único vicio es el cigarro pero Juan Carlos sí consume drogas y el día del asesinato, antes de salir de su casa “se prendió” para ir relajado. Una vez en la casa del catedrático, siguió, tocaron cuatro veces y nadie les abrió por lo que celebraron que los dueños no estuvieran. Metieron la llave que les había dado Arturo y tras batallar unos minutos, pudieron abrir. En su relato, Marco Antonio describió la casa del catedrático y mientras él vigilaba que los dueños no llegaran, Juan Carlos ideaba cómo entrar a la casa. Sin embargo, apenas habían transcurrido unos minutos cuando Chao Barona y su esposa llegaron en su camioneta. Relató así ese momento: "Me dice (Juan Carlos): 'agárrate una piedra, tú, güey’, y él ya traía el tronco". Ambos se escondieron en el vivero, primero Juan Carlos salió y golpeó con el tronco a la señora, mientras Marco Antonio corrió hacia el catedrático, lo empujó y éste al caer empezó a quejarse. Juan Carlos dejó de golpear a Sarah y fue a donde estaba Marco Antonio quien se paralizó ante la escena, tomó una piedra que había cerca de un árbol y la arrojó en la cabeza de Chao Barona. El catedrático seguía quejándose y como los sonidos eran fuertes, le metieron tres trapos en la boca. Luego, con un desarmador, lo picaron de cinco a 10 veces. Apresurados por salir de la casa y sin poder abrir la puerta, optaron por desmontar una ventana, lo que activó la alarma de seguridad. Eso, según Marco Antonio, hizo que salieran huyendo sin sustraer ya nada de la casa, sólo unas fresas que confesó haberse comido durante el crimen.

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