Pobladores impiden la construcción de una casa del migrante en Chiapas

viernes, 6 de junio de 2014
TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis. (apro).- El párroco de Huixtla, Heyman Vázquez Medina, lamentó el desdén de las autoridades municipales y la oposición de los vecinos del barrio de Santa Cruz que se oponen a la construcción de un albergue migratorio en una capilla abandonada desde el 2005, cuando el huracán Stan azotó esa región. Con la ayuda de migrantes, el sacerdote comenzó en octubre de 2013 a limpiar la excapilla y a acondicionarla con la idea de fundar ahí un centro de atención para los cientos de indocumentados que van en busca del “sueño americano”. Para ello, dijo, consultó con habitantes del barrio Santa Cruz, donde se encuentra el inmueble, y éstos, aclaró, estuvieron de acuerdo porque se encontraba vacía. El consejo parroquial también aprobó la propuesta del padre que durante muchos años ofició en la parroquia de Arteaga, donde también fundó una casa del migrante. Sin embargo, el sábado 26 de abril pasado, como a la una de la tarde unas 30 personas, entre adultos y niños, llegaron a la excapilla y echaron fuera a los tres migrantes centroamericanos y un mexicano que pintaban los muros. Además, le pusieron cadena y se apostaron ahí. Según el sacerdote, los pobladores “no quieren la casa de migrante porque los ven como delincuentes y dicen que van a tener mucha inseguridad y acoso sexual a sus hijas”. Los inconformes también cuestionan por qué se apoya a los migrantes. “Van a vivir como reyes ahí, a dormir en camas y buenos colchones, cuando ellos duermen en el suelo y no se les apoya”, argumentan. El padre Heyman dijo que detrás de los inconformes están Ricardo Acué, Oscar Esquinca, y la reportera local Margarita Soto, quienes han propalado que el padre “ha recibido millones de pesos para apoyar a los migrantes y que a ellos los tienen olvidados”. Asimismo comentó que en ese barrio se vende droga y por ello no quieren vigilancia policial. “Las autoridades conocen la vulnerabilidad de la población migrante y nadie hace nada por mejorar este escenario de abusos en contra de los migrantes, recibo de 20 a 30 migrantes diarios en la parroquia, que están durante el día en el atrio de la parroquia o en el patio de la casa, a donde fácilmente llegan coyotes y tratantes que se llevan a las mujeres y no sabemos qué pasa con ellas”, indicó. Expuso que “muchos son extorsionados por personas de la comunidad de Huixtla, que les prometen a los migrantes llevarlos a la frontera del norte y los abandonan en el camino. Llegan las y los migrantes con la salud muy precaria, enfermos que son llevados al hospital civil donde les cobran la consulta y en el salón parroquial en una colchoneta descansan esperado su recuperación. “Es urgente un lugar donde los y las migrantes puedan estar más seguros y en mejores condiciones, ya invertimos nuestros ahorros en la remodelación de dicho lugar para un albergue y la autoridad Estado y Municipal no tiene voluntad para ayudar a buscar una posible solución a este conflicto y así tener un espacio donde recibir y apoyar mejor a las y los migrantes”, concluyó.

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