Denuncian desabasto de medicamentos y hallan 10 toneladas de fármacos caducos

viernes, 8 de agosto de 2014
OAXACA, Oax. (apro).- La Defensoría de los Derechos Humanos de los Pueblos de Oaxaca (DDHPO) abrió un cuaderno de antecedentes contra la Secretaría de Salud de la entidad por el “desabasto de medicamentos y material de curación” que han desencadenado una serie de paros en Hospitales del Istmo y los Valles Centrales. El secretario de Salud, Germán Tenorio Vasconcelos, afirmó que en algunos hospitales y centros de salud ya se revirtió la falta de medicinas. No obstante, la DDHPO demandó al funcionario estatal una explicación por el desabasto existente que, subrayó, ha puesto en riesgo la vida de los pacientes. Paradójicamente, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) clausuró un almacén de la Secretaría de Salud “por disposición inadecuada de residuos peligrosos biológico infecciosos”. En un comunicado, la Profepa resaltó que en ese almacén depositaban de manera inadecuada 10 toneladas de medicamentos caducos y material de curación, por lo que también impondrá medidas de urgente aplicación para que éstos se envíen a disposición final. El pasado lunes 4 la delegación de la Profepa realizó una visita de inspección en el Almacén de medicamentos y material de curación del Programa Seguro Popular, a cargo del Régimen Estatal de Protección Social en Salud (REPSS), ubicado en el municipio de Tlalixtac. Los inspectores localizaron el material guardado en cajas y bolsas de plástico y detectaron que en un área de 100 metros cúbicos se encontraban enterrados medicamentos caducos como carbamazepina, ranitidina y cápsulas de amoxicilina, además de vendas, jeringas y soluciones para curación. De acuerdo con la dependencia, desde hace cuatro años se tuvo conocimiento de que el lugar era un depósito para 30 toneladas de residuos peligrosos, 20 de las cuales se enviaron para su eliminación a la empresa Singrem, autorizada por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat). Sin embargo, de acuerdo con los peritajes realizados, los residuos peligrosos restantes, es decir 10 toneladas, estaban enterrados en bolsas de plástico, cada una con una capacidad de 15 kilogramos, sobre tarimas de madera y cartón en el interior del almacén. La Profepa informó que dará seguimiento puntual al caso y levantará la sanción hasta que se hayan dispuesto adecuadamente los residuos peligrosos.

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