Padrés pide ayuda a Peña por ecocidio en Sonora

miércoles, 10 de septiembre de 2014
MÉXICO, D.F., (apro).- El gobernador de Sonora, Guillermo Padrés Elías, quien por más de 20 días guardó silencio tras el desastre ecológico provocado por la mina Buenavista del Cobre en los ríos Bacanuchi y Sonora, se decidió a dar la batalla y este miércoles pidió al presidente Enrique Peña Nieto “ayuda” para las personas afectadas. En un desplegado al que tituló “Sonora alza la voz”, asegura que los funcionarios federales encargados de prevenir y corregir el derrame tóxico de la mina de Grupo México "fallaron y le siguen fallando a los más de 23 mil sonorenses" que viven en las márgenes del Río Sonora. Pero mientras esos 23 mil ciudadanos padecen la falta de agua por el derrame químico en el río Bacanuchi, cerca del área más afectada Guillermo Padrés Elías tiene una presa de 4 millones de metros cúbicos de agua limpia y pozos por casi 3 millones de metros cúbicos al año, según un reportaje transmitido la noche del jueves 4 en televisión nacional. A partir de entonces, y luego de que el titular de la Secretaría de Medios Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Juan José Guerra Abud, afirmó que la contaminación causada en los ríos Sonora y Bacanuchi era el “peor desastre ambiental en la industria minera” mexicana en su historia, Padrés Elías alzó la voz por los sonorenses de Aconchi, Arizpe, Banámichi, Baviácora, Huépac, San Felipe de Jesús y Ures, de por sí sumidos en la pobreza y olvidados por su gobierno. Incluso ayer corresponsabilizó a los delegados estatales de la Profepa, Semarnat y Conagua del desastre ecológico, porque antes del derrame de 40 mil metros cúbicos de ácido sulfúrico, dijo, dichas dependencias sabían de las irregularidades en el manejo de contaminantes en la mina de Grupo México. En el desplegado dirigido a Peña Nieto, el gobernador acusa de irresponsabilidad, omisiones y negligencia al titular de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), Guillermo Haro Bélchez, y a los delegados de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), (Semarnat) y Profepa. Según Padrés, hay pruebas documentales y testimoniales en poder de los alcaldes de Cananea y Arizpe, y de habitantes de la región cercana a la mina, "que denunciaron meses antes el riesgo inminente de un derrame de tóxicos a los ríos Bacanuchi y Sonora, y no fueron escuchados, ni por Profepa, ni por Conagua, ni por Semarnat". Señala además que tras el derrame, "estas instancias de su gobierno, específicamente los delegados, nos han dejado prácticamente solos a los sonorenses". Añade: "Señor Presidente, el pueblo de Sonora necesita su apoyo. Es real la crítica situación en la que miles de familias del Río Sonora viven en estos momentos". Padrés Elías dice que ha señalado las fallas, tanto de dependencias federales como de Grupo México, y seguirá haciéndolo. "Ninguna campaña de desprestigio actual o futura contra mi persona o mi familia me desviará de seguir señalando a los culpables del peor desastre ecológico de México", subraya. Pero fue el mismo Padrés Elías el que anunció que prestaría a Grupo México 100 millones de pesos para que iniciara la limpieza de los ríos en la zona, y aseguró que se los cobraría posteriormente porque confiaba en la palabra del consorcio que encabeza Germán Larrea Mota Velasco, el segundo hombre más rico de México. Después trató de recomponer el yerro al señalar: “Me voy a ir a parar ante Germán Larrea si es necesario y le voy a exigir que le haga frente a los sonorenses, y en segundo lugar obviamente contrataremos a los mejores despachos para poder seguir la demanda jurídica”. Las declaraciones del gobernador se dieron luego de un reportaje transmitido la noche del jueves 4 en televisión nacional, en el que se reveló que sin contar con permisos de Conagua y la Semarnat, Padrés Elías construyó en 2010 una presa con una cortina de 120 metros de largo y 80 de alto sobre el Río El Manzanal, cuya corriente dejó de llegar a la población de Bacanuchi.

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