Homicidios dolosos y por narcotráfico marcan sexenio de Anguiano en Colima

miércoles, 14 de octubre de 2015
COLIMA, Col. (apro).- El atentado a balazos contra el exgobernador Fernando Moreno Peña, quien se recupera en el Hospital Regional Universitario de esta ciudad, se suma al clima de violencia que ha caracterizado al gobierno de Mario Anguiano Moreno. Además de la creciente cifra de homicidios dolosos durante este sexenio, que concluirá el próximo 31 de octubre, han sido asesinados por el narcotráfico encumbrados personajes de la política local, entre ellos el exgobernador Silverio Cavazos Ceballos y el coordinador de asesores del propio Anguiano Moreno, Saúl Adame Barreto, quien antes fue secretario de Salud y Bienestar Social, y director del Hospital Regional Universitario. A lo largo de este gobierno, en el estado se vivió una disputa entre cárteles del narcotráfico por el control de la plaza, particularmente el puerto de Manzanillo, punto estratégico para el intercambio de mercancías con los países de Sudamérica y Asia Pacífico. Esta confrontación hizo que se elevara a más del triple el número de personas asesinadas durante este sexenio, en comparación con los anteriores, pues según cifras oficiales de los años previos y las proyecciones de 2015, la cifra llegará a un aproximado de mil muertes, entre ejecuciones del narcotráfico y homicidios comunes. Según autoridades federales y estatales, la guerra por el control de la plaza ha sido protagonizada particularmente por grupos de los estados vecinos de Jalisco y Michoacán: los Caballeros Templarios y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Desde antes de cumplir el primer año de su gobierno, en un acto realizado en agosto de 2010, el gobernador atribuyó las manifestaciones de violencia que empezaban a percibirse en la entidad al interés de los cárteles por el control del puerto de Manzanillo y, por lo tanto, ubicó el asunto de la seguridad pública local como un problema de seguridad nacional por la importancia cada vez mayor del movimiento de mercancías a través de la terminal portuaria. Cuando finalizaba el año más violento de su sexenio, 2012, al rendir su tercer informe de gobierno, Anguiano justificó que la violencia creciente de ese año fue generada por la disputa de bandas de Jalisco y Michoacán por el mercado interno de las drogas, así como por la trascendencia del puerto de Manzanillo en la geopolítica de los enervantes. Quien le puso nombre a esos grupos del narcotráfico fue el delegado de la Procuraduría General de la República (PGR), José Guadalupe Franco Escobar, que en una declaración posterior ubicó la operación en el estado de Colima de los Caballeros Templarios –derivación de La Familia Michoacana– y el CJNG. En una comparecencia ante el Congreso local en enero de 2014, el procurador general de Justicia de la entidad, Marcos Santana Montes, dijo que el año previo fueron detenidos en la entidad 397 miembros de la delincuencia organizada, de los que 293 dijeron pertenecer al CJNG y 104 a los Caballeros Templarios, cifra que según el funcionario representaba un incremento de 203% en el número de detenciones en relación con 2012, cuando sólo se lograron 131 aprehensiones. En su siguiente comparecencia, en enero de 2015, el procurador ya no especificó la procedencia de las personas aprehendidas ni desglosó delitos, únicamente informó la detención de mil 612 presuntos delincuentes relacionados con delitos de alto impacto y narcomenudeo. Oficialmente, los asesinatos del exgobernador Silverio Cavazos y del coordinador de asesores de Mario Anguiano fueron atribuidos al narcotráfico, el primero a La Familia Michoacana y el segundo al CJNG, pero hasta la fecha en ninguno de ambos casos se ha explicado el móvil por parte de las autoridades. En lo que se refiere al atentado que se registró el pasado lunes 12 contra el exgobernador Moreno Peña, quien recibió cuatro disparos mientras desayunaba en un restaurante del norte de esta capital, el coordinador estatal de Seguridad Pública, Félix Humberto Vuelvas Aguilar, señaló al día siguiente que se seguían varias líneas de investigación, pero no precisó alguna en particular. “En entrevistas diversas, algunos me han insistido que si tiene que ver la delincuencia organizada, que si es una cuestión política, que si es una cuestión de venganza. Quiero decirles una vez más: no tenemos elementos precisos que nos permitan fijar un posicionamiento sobre una sola línea, estamos trabajando todas las posibles, de conformidad con los datos que se allegan a la carpeta de investigación”, puntualizó.

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