En privado, inaugura Moreno Valle el 'Chiquihuite Stadium”

miércoles, 18 de noviembre de 2015
PUEBLA, Pue. (apro).- El gobernador Rafael Moreno Valle inauguró esta noche la polémica remodelación del estadio Cuauhtémoc con una cápsula grabada para transmisión por televisión, frente a un reducido grupo de invitados y sin dar la patada oficial. Aunque el gobierno poblano invirtió 688 millones de pesos en la remodelación, la nueva fachada sólo ha causado protestas y burlas por parte de los aficionados, quienes la comparan con un “chiquihuite” o una canasta de tacos. El proyecto original dio la expectativa de que, una vez remodelado, el Cuauhtémoc tendría una arquitectura similar al Allianz Arena de Alemania, pero apenas empezó a culminarse la obra y las bromas empezaron a circular en las redes sociales para rebautizar al estadio como el “Chiquihuite Azul” o “Chiquihuite Stadium”. Mientras que los aficionados ya usan este nombre para dirigirse al coloso, cuyo diseño original era del arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, el gobierno de Puebla lanzó en octubre una licitación para cambiarle de nombre por los próximos 30 años, en la cual participan Banco Multiva, Comex y Providencia Textiles, sin que hasta ahora se defina un ganador. Previo a la reinauguración de este miércoles, con un partido entre el Boca Junior y el Puebla, circuló la versión de que Multiva había ganado el contrato para que el estadio lleve su nombre pagando un monto de 900 millones de pesos. Sin embargo, el gobierno emitió un comunicado para desmentir esa información. Antes, el propio gobierno había divulgado la posibilidad de que el nombre de Cuauhtémoc cambiaría al Audi Stadium, por la automotriz alemana que construye una planta productora en el municipio de San José Chiapa, sin embargo, esto cambio a raíz del escándalo en el que está involucrada la empresa por el “diéselgate”. Para el partido inaugural, Moreno Valle anunció que las entradas serían gratuitas y supuestamente se establecieron diversas mecánicas para la distribución de los boletos. No obstante, los aficionados acusaron al gobierno de acaparar la mayoría de las entradas para tener un público controlado, pues las ocasiones en las que se citó a los interesados los encargados de la distribución les anunciaron que los boletos se había agotado cuando apenas iniciaba su entrega. El martes por la tarde algunos aficionados se manifestaron en Casa Puebla, mientras que este día unos 500 policías estatales realizaron un operativo para desalojar a unas 2 mil personas que protestaron luego de quedar fuera del reparto de boletos. Esto, porque el gobierno puso como requisito que los interesados de las últimas 5 mil entradas que quedaban disponibles se presentaran con cinco boletos de partidos anteriores del Torneo de Apertura 2015, lo cual los aficionados calificaron como absurdo, pues la mayoría no conserva esas evidencias. Los seguidores del Puebla denunciaron que este tipo de mecanismos lo único que generó fue que tuvieran que acudir a los revendedores, pues la mayoría tuvieron que comprar sus boletos entre 300 y 400 pesos. Otra protesta que ha generado el remodelado espacio es por las pantallas que se colocaron que, de acuerdo con la licitación, debieron medir 10 por 6 metros, sin embargo, las que se colocaron son evidentemente de menor tamaño. Igual generó inconformidad el hecho de que el gobierno estatal prohibió la colocación de puestos de cemitas que tradicionalmente se vendían en los alrededores y concesionó el servicio de comida al interior del estadio a una empresa de banquetes. Previo a la inauguración, las protestas en las redes sociales se centraban en la falta de lugares para estacionamiento, pues aunque se incrementaron los lugares al interior de 40 mil a 51 mil accesos, los espacios para automóviles se redujeron. La mayor crítica es si esta remodelación y ampliación de lugares era necesaria, cuando el equipo del Puebla de la Franja apenas registra un promedio de entradas de 20 mil aficionados por partido, además de que el equipo ha estado a punto de descender de división en torneos recientes. Hasta este martes, el estadio tenía el servicio de agua y drenaje suspendido debido a un adeudo de 5 millones de pesos que presentaba con la empresa Agua de Puebla para Todos, concesionaria de ese servicio en esta entidad. La obra de remodelación fue adjudicada a la empresa Acapro de Hidalgo, en un principio por un monto de 566 millones de pesos. Luego el gobierno estatal anunció que el costo se incrementaría a 713 millones de pesos y recientemente informó que siempre se redujo a 688 millones por la sustitución de materiales. Acapro reconoció que tuvo que subcontratar al despacho Dünn Lightweight Architecture para que se hiciera cargo de la fachada, la cual en un principio estaba propuesta en vidrio templado y que cambió a un nuevo material conocido como ETFE, supuestamente para reducir el peso de la estructura. La contratación de empresas constructoras procedentes del estado de Hidalgo ha sido una constante en el sexenio morenovallista, pues igual proceden de esa entidad las encargadas de otras obras de este sexenio, como la remodelación del Parque Ecológico, el Nodo Vial Juárez y el teleférico, entre otras. Durante la obra de remodelación del Cuauhtémoc, dos trabajadores murieron, además de que se realizaron varios paros de labores debido a la falta de pago de salarios por parte de la empresa y por denunciar condiciones de inseguridad laboral. Igual situación que se ha presentado en otras construcciones que también estuvieron a cargo de las empresas procedentes de Hidalgo.

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