Capturan a jefes del clan Hughes, la familia poderosa de Guerrero

miércoles, 11 de febrero de 2015
CHILPANCINGO, Gro. (apro).- La Procuraduría General de la República (PGR) abrió una investigación contra integrantes de la familia Hughes por su presunta participación en el delito de operaciones con recursos de procedencia ilícita, y este miércoles detuvo a los jefes del clan, los hermanos Víctor Ignacio y Henry Paul Hughes Alcocer. Ambos son señalados como pieza clave en las transferencias de recursos públicos desviados a Mateo Aguirre Rivero y Luis Ángel Aguirre Pérez, hermano y sobrino del gobernador con licencia, Ángel Heladio Aguirre Rivero, arrestados ayer. Otro de los detenidos es Víctor Felipe Hughes Acosta, de 37 años, quien actualmente se desempeña como notario público en el municipio indígena de San Luis Acatlán, en la región de la Costa Chica. Antes de solicitar licencia, el exgobernador Ángel Aguirre otorgó la patente a Hughes Acosta –hijo de Víctor Ignacio Hughes Alcocer, exsubsecretario de Finanzas de Guerrero–, quien previamente se desempeñó como secretario ejecutivo del Consejo Estatal de Seguridad Pública. Hasta el momento suman siete los integrantes de la familia Hughes detenidos: Víctor Ignacio y Henry Paul Hughes Alcocer, y los hermanos Víctor Felipe, Paulo Ignacio, Mauricio Francisco, Alejandro Carlos y Jorge Eduardo Hughes Acosta. Junto con Mateo Aguirre Rivero, conocido como El Señor del 20 por ciento, y Luis Ángel Aguirre Pérez, los Hughes fueron recluidos en el penal federal del Altiplano, acusados por la PGR de desviar recursos públicos de entidades federales y locales como la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Banobras, Tesorería de la Federación, Comisión Estatal del Agua, Consejo Estatal de Seguridad Pública y la Comisiones de Infraestructura Carretera y Aeroportuaria del Estado de Guerrero (CICAEG). Una fuente oficial reveló a Apro que la dependencia también busca al actual director general de la Comisión de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento del estado, Arturo Palma Carro. El funcionario, Mateo Aguirre y Henry Hughes, supuestamente se repartieron los contratos para ejecutar la obra hidráulica Acueducto Lomas de Chapultepec, ubicada en la zona de Barra vieja, al oriente de Acapulco, con una inversión de más 800 millones de pesos según el dictamen oficial. Además de Palma Carro, los agentes federales tratan de ubicar al exdirector de la CICAEG, Juan Manuel Tinoco Reyna, presunto prestanombres de algunas empresas de Mateo Aguirre Rivero. La vida social de Los Hughes en Acapulco Para algunos integrantes de la familia Hughes es común exhibir en las redes sociales fotos de sus viajes al extranjero, anunciar la apertura de sus negocios y posar con jerarcas de la Iglesia católica. Jorge Eduardo Hughes Acosta, uno de los siete detenidos, se ha caracterizado por presumir en Facebook sus viajes a Washington. No sólo eso, el empresario que realizaba negocios al amparo del poder refleja en sus textos su animadversión a las protestas encabezadas por el movimiento magisterial para exigir la presentación con vida de los 43 normalistas desaparecidos en Iguala, el pasado 26 de septiembre. El 31 de octubre de 2014, Jorge Hughes subió una foto en la que se observan varios autobuses estacionados sobre la costera Miguel Alemán, durante una marcha en Acapulco por Ayotzinapa, y escribió el siguiente comentario: “Malditos manifestantes no es posible que 500 gentes con camiones robados afecten a miles de ciudadanos. Dejen trabajar basuras”. Dos meses después presumió imágenes del antro “Believe”, que se atribuye como propio y que se encuentra ubicado sobre la exclusiva zona de la avenida escénica donde anteriormente se encontraba el restaurante Baikal. Y Patricia Acosta, esposa de Víctor Ignacio Hughes Alcocer y madre de los Hughes Acosta, exhibe en su cuenta personal de Facebook su devoción por la fe católica. La mujer incluso refiere que estudió en la escuela formadora de valores del Instituto Pontificio, y para ratificarlo muestra en su foto de perfil una imagen donde ella y su marido flanquean al arzobispo de Acapulco, Carlos Garfias Merlos, durante una fiesta privada en un exclusivo lugar del puerto.

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