Cliente de crematorio abandonado pregunta: ¿De quién son las cenizas que tiramos al mar?

lunes, 9 de febrero de 2015
MÉXICO, D.F., (proceso.com.mx).- Guillermo Bello requirió los servicios del crematorio particular Pacífico, donde el viernes fueron hallados 60 cadáveres cubiertos de cal, para incinerar los restos de su padre, Guillermo Bello Bailon, fallecido el 13 de abril del año pasado de cáncer. El deseo de Bello Bailon era ser cremado y que sus cenizas fueran depositadas en el mar, en Puerto Marqués, la playa que visitaba la familia. “Después de todo el dolor que vivimos y que él vivió, yo como su hijo mayor opté como su despedida ir a pasar un último día en la playa con mi padre hermanos y tíos. Justo al atardecer, renté una lancha para llevar las cenizas de mi padre en medio de la bahía de Puerto Marqués. “Como mi padre fue un restaurantero y hotelero toda su vida, con un gusto por el vino tinto como nadie, al vaciar su urna con sus cenizas, vacié también una botella de vino tinto que tanto le gusta no sin antes dar un último adiós”, narra Guillermo Bello en un testimonio enviado a Aristegui Noticias. Según la versión de la Fiscalía de Guerrero, los cadáveres abandonados en el crematorio Pacífico, ubicado en la carretera Cayacao-Puerto Marqués, en Acapulco, estarían relacionados con un fraude a los clientes de la empresa. Después de conocer la noticia, Guillermo Bello cuestiona:” ¿Si fueron sus cenizas las que depositamos en el mar?, ¿está el cuerpo de mi padre entre los que encontraron?”. El fiscal de Guerrero, Miguel Ángel Godínez, solicitó la intervención de la Interpol para localizar a Guillermo Estua Zardain, dueño del crematorio.

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