Obispo de San Cristóbal defiende boda Velasco-Anahí de ataques y "habladurías"

domingo, 26 de abril de 2015
SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS, Chis. (proceso.com.mx).- El obispo de la Diócesis de San Cristóbal, Felipe Arizmendi Esquivel, pidió a quienes difunden todo tipo de interpretaciones y de ofensas sin fundamento “procuren no colaborar a este ‘terrorismo’ de habladurías”, refiriéndose a la boda del gobernador Manuel Velasco Coello y la cantante Anahí Giovanna del Puente, a quienes casó en su catedral. Ayer, tras celebrarse el matrimonio, las redes sociales se inundaron de memes con burlas y críticas hacia la pareja. En una carta, el prelado señaló que a las 8 de la mañana de este sábado presidió la celebración del matrimonio religioso del gobernador Manuel Velasco Coello y Anahí en la catedral de San Cristóbal de las Casas, por petición explícita de los mismos. “Se llevó a cabo en un ambiente sereno, pacífico y sin alteraciones externas, con una noble y digna sencillez, con la participación de sólo unas 60 personas, la mayoría familiares de los novios, en un espíritu religioso y no mundano. No fue un espectáculo social ni político, sino una celebración litúrgica”, dijo el obispo. Explicó que desde hace meses se empezó a preparar la boda religiosa. Que se hicieron todos los trámites normales: la presentación de los contrayentes y de sus documentos, la declaración de los testigos, las pláticas presacramentales, basadas en la Biblia, la averiguación que pide la Iglesia sobre su libertad y soltería. Anahí no estaba confirmada y, previa la debida catequesis, recibió antes su confirmación. Indica que ambos recibieron el sacramento de la confesión. El obiso agregó que la primera fecha que se había establecido para la boda era el 11 de abril, en la catedral de San Cristóbal, con la presencia del presidente Enrique Peña Nieto y de su esposa como padrinos. Sin embargo, previendo diversas manifestaciones de inconformidad en esta ciudad, como es común cuando hay un evento de este tipo, se decidió celebrar la boda en la catedral de Tuxtla Gutiérrez, ya no el 11 de abril, sino el 2 de mayo. Dijo que la publicidad que se le dio al evento hacía prever alteraciones de personas inconformes; por ello, se descartó el 2 de mayo y, con sólo dos días de antelación, solicitaron que se celebrara la ceremonia este sábado 25 de abril, a una hora poco común, las 8 de la mañana, para tratar de evitar algún tipo de manifestaciones contrarias a los novios. “Ya no vino el presidente de la República, sino que fueron padrinos unos familiares de los contrayentes. La boda se inició con las puertas cerradas de la catedral, por precaución y para lograr un ambiente sereno, pero al final se abrieron y los nuevos esposos salieron por la puerta principal, donde recibieron la aclamación de algunas personas que se habían congregado”, dijo Arizmendi Esquivel. Para la ceremonia religiosa el primer proyecto era que la orquesta sinfónica de Tuxtla Gutiérrez interpretara diversas melodías, de tipo clásico y otras de tipo sentimental. Con su director, hicieron varios ajustes, para que la boda no fuera como un concierto o un espectáculo, sino una celebración de fe. Añadió que a la hora y el día fijado no pudo llegar la orquesta, sino que participó la marimba de la Familia Díaz, con cantos netamente litúrgicos y chiapanecos, que crearon un ambiente de oración y de fe. El adorno floral fueron unos sencillos alcatraces. Según el obispo, los novios estaban muy nerviosos y preocupados antes de la celebración; pero el ambiente religioso que se creó los fue serenando y disfrutaron la celebración, no como un evento social y político, sino como un sacramento que ambos deseaban de corazón. Al final, sus nervios estaban distendidos y se les veía felices, disfrutando el momento. Señala el obispo que algunas personas se mostraban poco afectas a que él presidiera esta boda, porque aducían que se podría interpretar como un compromiso político de su diócesis con el gobierno, pero les hizo ver que los dos contrayentes son católicos, que solicitaron la celebración como un sacramento de la fe, y que pedían la bendición sacramental para su vida matrimonial. “No es un acto político partidista y no crea dependencia de la Iglesia con el Estado; se mantiene la debida separación. Por ello, con gusto accedí a la petición de los novios, pues ambos tienen derecho a celebrar su fe y a profesarla, también para dar testimonio de su creencia en el ambiente social, político y artístico en que se mueven”, dijo Arizmendi Esquivel. Indicó que fue invitado a desayunar con los novios y sus invitados, pero no pudo aceptar, porque en seguida tenía un compromiso con una comunidad indígena tseltal de Tenejapa, a donde se dirigió de inmediato para atender a sus prioridades pastorales. “La Iglesia a nadie excluye, y tratamos de atender pastoralmente a todos los creyentes, ricos y pobres, santos y pecadores, de cualquier color partidista. El corazón misericordioso de Dios se debe reflejar en una actitud abierta ante todos los fieles”, dijo el obispo. Ante las reacciones y críticas que provocó la boda del gobernador, dijo que ahora no faltan las personas que en las redes sociales difunden todo tipo de interpretaciones y de ofensas sin fundamento, por lo que hizo un llamado: “Procuremos no colaborar a este ‘terrorismo’ de habladurías y evitemos reenviar cuanto nos llegue, si es que daña a la comunidad y destruye la buena fama de las personas”.