Demandan ejidatarios a Segob ser incluidos en fideicomiso de Río Sonora

jueves, 9 de abril de 2015
HERMOSILLO, Son. (apro).- Ejidatarios afectados por la contaminación minera de los ríos Sonora y Bacanuchi que desfogan en la presa El Molinito, exigieron a representantes de la delegación sonorense de la Secretaría de Gobernación (Segob) ser indemnizados por Grupo México. Alrededor de 50 inconformes organizaron una marcha desde la plaza Emiliana de Zubeldía, de la Universidad de Sonora, hasta las oficinas federales para demandar indemnizaciones a los más de seis mil ejidatarios afectados con los 40 millones de litros de metales pesados derramados por la mina Buena Vista del Cobre el pasado 6 de agosto. “Nosotros hicimos confianza que nos atenderían, que seríamos integrados al Fideicomiso Río Sonora de dos mil millones de pesos para resarcir daños”, expuso la habitante de Ures, Érika Corral Domínguez. La afectada solicitó a esta autoridad federal reestablecer a la brevedad el abastecimiento de agua luego de cumplirse en abril, ocho meses del accidente minero que perjudicó a más 25 mil personas en siete municipios ribereños y a esta zona ejidal hermosillense. Los mismos ejidatarios amagaron con desfogar los 83 millones de metros cúbicos de agua contaminada con desechos mineros almacenados en la presa El Molinito, de no ser incluidos en dicho Fideicomiso. El presidente de la Unidad de Riego Canal Bajo A.C., del ejido Molino de Camou, José María Tapia López, reveló que los sedimentos de metales pesados vertidos a los ríos Sonora y Bacanuchi se están filtrando a los pozos, metros abajo de la presa, y la población rural hermosillense ya presenta enfermedades. “Los habitantes del área rural y urbana de Hermosillo estamos en el mismo riesgo”, advirtió. Del 6 de agosto a la fecha, dijo, sólo en esta zona se han detectado al menos 20 personas con enfermedades de piel y gastrointestinales. En aquella ocasión, el líder ejidal acompañado de otras autoridades comunitarias adelantó que, conforme pase el tiempo, se radicalizarán las protestas, desde el desfogue de la presa, hasta la toma de la carretera y plantones frente a los palacios municipal de gobierno; igual que las puertas de Sagarpa, Segob Conagua, Semarnat y Profepa. La presa Rodolfo Félix Valdés, conocida como El Molinito, se construyó en 1991 para evitar el desfogue al mar de la presa Abelardo L. Rodríguez y abastecer de agua a Hermosillo. Localizada a 22 kilómetros río arriba del casco urbano hermosillense, es utilizada para control de avenidas de agua provenientes del río Sonora, por lo que no debe almacenar líquido a largo plazo. No obstante, se encuentra a 63.1% de su capacidad total, según datos recientes de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y por ordenamiento de la Comisión Nacional de Presas, el líquido se retendrá hasta que se desborde porque de esta manera los metales pesados quedarían en el sedimento y sólo el agua limpia arribaría a Hermosillo. En reportes de la página oficial de Semarnat fechados el 17 de septiembre de 2014, se documenta que en El Molinito existen "picos" de arsénico, 0.2771 de miligramos por litro (mg/L), cuando la NOM-127-SSA1-1994, observa como límite 0.025 mg/L, excediéndose más de diez veces lo permitido. De acuerdo con estos mismos reportes oficiales, “la mayoría de los metales aportados por este evento --el derrame de 40 millones de litros de tóxicos mineros-- se sedimentarán en la presa El Molinito y en los azolves del río Sonora".

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