Asume Gustavo Rodríguez Arquidiócesis de Yucatán

miércoles, 29 de julio de 2015
MÉRIDA, Yuc. (apro).- El arzobispo neoleonés Gustavo Rodríguez Vega asumió este miércoles el mando de la Arquidiócesis de esta entidad en solemnes liturgias celebradas en la catedral y el Centro de Convenciones, donde profesó su fe y juró fidelidad a su ministerio y en los que exhibió la bula papal de su nombramiento. Con la asunción de Rodríguez Vega, quien fungía hasta hace unos días como obispo de Nuevo Laredo, Tamaulipas, concluyó un ciclo de dos décadas al frente de la Arquidiócesis yucateca de su hedonista predecesor, Emilio Carlos Berlié Belaunzarán, ahora arzobispo emérito, a quien se le vinculó con narcotraficantes y pederastas. El nuevo arzobispo de Yucatán, quien ha fijado una recalcitrante postura en contra de las uniones entre parejas del mismo género y el derecho de éstas a la adopción de infantes, nació el 7 de marzo de 1955 en Monterrey, Nuevo León, donde se ordenó sacerdote el 15 de agosto de 1980 en la Basílica de la Purísima Concepción. De 1980 a 1986 fue formador y maestro en el Seminario de Monterrey; de 1986 a 1989 estudió la licenciatura en Doctrina y Ética Social de la Iglesia en la Universidad Gregoriana, en Roma, Italia; de 1989 a 1995 fue director del Secretariado de Evangelización y Catequesis y de la Escuela Bíblica. El 27 de junio de 2001 fue designado por el Papa Juan Pablo II obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Monterrey, siendo consagrado el 14 de agosto de ese mismo año en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe. De 2001 a 2006 fue vocal de la Comisión Episcopal de Pastoral Social-Cáritas y luego presidió de 2006 a 2012; en el trienio 2006 a 2009 fue suplente representante de la Provincia Eclesiástica de Monterrey ante el Consejo de Presidencia para el Trienio. El 8 de octubre de 2008 fue nombrado obispo de Nuevo Laredo por el Papa Benedicto XVI. Asumió el cargo 19 de noviembre del mismo año. En junio de 2011 fue elegido como miembro del Departamento de Justicia y Solidaridad de la Conferencia del Episcopado Latinoamericano (CELAM). Rodríguez Vega, quien el pasado 1 de junio fue designado arzobispo de Yucatán por el Papa Francisco, llegó ayer a estas tierras. Hoy a las ocho de la mañana, en compañía del nuncio apostólico Kristoff Pierre y de Berlié Belaunzarán, el quinto arzobispo de Yucatán, entró a la catedral de San Idelfonso, donde ya era esperado por el cabildo catedralicio para cumplir el acto protocolario de entregarle la Iglesia yucateca. En el rito, su predecesor agradeció a ahora santo Juan Pablo II por haberlo nombrado hace dos décadas arzobispo de Yucatán y le rogó su intercesión por el presbiterio de Rodríguez Vega, quien en su oportunidad hizo saber a la grey yucateca que el suyo será un ministerio incluyente. A las 11, los prelados se trasladaron al Centro de Convenciones Siglo XXI donde se reunieron en un privado con el gobernador Rolando Zapata Bello y el alcalde de Mérida, Renán Barrera Concha, previamente a la misa solemne programada en el Salón Chichén Itzá en la que el nuncio dio posesión a Rodríguez Vera como nueva cabeza de esta Arquidiócesis, a la que además pertenecen la Diócesis de Campeche y la prelatura de Quintana Roo. En la liturgia, que también fue su despedida, Berlié Belaunzarán pidió “perdón y disculpas” por sus “errores, limitaciones y deficiencias”; llamó a la feligresía yucateca a la unidad y agradeció a quienes fueron sus colaboradores durante su período al frente de la arquidiócesis. En su mensaje, el nuevo arzobispo dedicó una parte a la grey neolarense y, quebrado en llanto por la violencia, les pidió: “No pierdan nunca la esperanza”.

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