Gobierno de Colima carece de programas de prevención del suicidio

viernes, 11 de septiembre de 2015
COLIMA, Col., (apro).- El exsecretario técnico del Consejo Estatal de Salud Mental, Moisés Rozanes Tassler, lamentó que el gobierno estatal siga sin atender el exhorto del Congreso de la Unión para implementar programas para la prevención contra el suicidio, entre otras problemáticas relacionadas con la salud mental. Refirió que a pesar de que desde 2012 el Poder Legislativo federal ha insistido en varias ocasiones sobre esa temática, el titular de la Secretaría de Salud y Bienestar Social (SSBS), Agustín Lara Esqueda, “no ha presentado ante la ciudadanía un solo programa para prevenir y reducir los principales factores psicosociales del riesgo del comportamiento suicida”, mientras que “el Congreso local, por su parte, ha omitido convocar a los sectores de salud, asistencial, educativo y laboral —públicos y privados— para legislar en la materia”. Según Rozanes Tassler, “desconocer, minimizar o escamotear este gravísimo problema de salud pública sigue siendo un hecho lamentable e injustificable que lesiona la tranquilidad, el bienestar y el futuro de los colimenses, sobre todo los más jóvenes”. A través del oficio DGPL-1P1A.-2391.8, del 22 de noviembre de 2012, el Senado hizo al gobernador Mario Anguiano Moreno un exhorto en el que solicitó “un informe detallado sobre las tasas o índices de personas que mueren por suicidio, así como de las políticas públicas y medidas preventivas implementadas”. También recomendó que, “en caso de no contar con programas asistenciales y de salud pública en materia de bienestar social para atender las causas subyacentes del suicidio, en lo inmediato elaboren programas e implementen acciones o medidas para prevenir el índice de muertes provocadas por el suicidio, atendiendo las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud”. Meses después, el 18 de abril de 2013 la instancia legislativa federal realizó un nuevo exhorto sugiriendo realizar acciones encaminadas a prevenir el suicidio, en tanto que posteriormente la Comisión Permanente del Congreso de la Unión exhortó a los gobiernos federal y estatales a fortalecer programas de prevención de suicidios en niños, niñas y adolescentes, así como a atender las enfermedades mentales del sector más joven de la población. En los últimos años, según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), Colima se ubicó entre los estados con tasas de mayor impacto suicida entre jóvenes de 15 a 19 años de edad. Además, el organismo federal reportó una tendencia creciente en el número general de suicidios, con 30 casos en 2010; 49 en 2011; 53 en 2012 y 54 en 2013. Mientras que el Inegi no tiene aún disponibles las cifras correspondientes a 2014, la Secretaría de Salud y Bienestar Social emitió ayer un comunicado con motivo del Día Mundial de Prevención del Suicidio, que se conmemora este 10 de septiembre, en el que aseguró que durante el año pasado la cifra de suicidios en Colima descendió a 16, con base en sus propias estadísticas estatales. La dependencia detalló que de los 202 suicidios registrados en los últimos 5 años en Colima, 25 correspondieron a jóvenes de entre 25 y 29 años de edad; 23 a adolescentes de 15 a 19 años y 20 al grupo de 20 a 24 años. A la vez, en ese periodo se suicidaron cinco menores de 10 a 14 años y un anciano del grupo de edad de 80 a 84 años. A juicio de la SSBS, “la rigidez o el descuido por parte de la familia; alguna separación o pérdida familiar; el alcoholismo o la drogadicción, son factores de riesgo para desarrollar una conducta suicida en adolescentes y jóvenes, toda vez que son situaciones que pueden ejercer tensión e inmadurez emocional en este grupo de la población”. Agregó que socialmente la exigencia para pertenecer a un grupo de amistad o las obligaciones en el ámbito escolar puede complicarse en aquellos adolescentes que presentan dificultades emocionales, situación que también conlleva riesgos para suicidarse. Por lo anterior, indicó la SSBS, “es importante prestar atención a cambios en el carácter de las personas (enojo o agresividad, alta impulsividad, irritabilidad y comportamiento antisocial), a referencias reiteradas a la muerte y a las amenazas de suicidio, porque este tipo de conductas pueden ser señales de intento de suicidio o de suicidio”. La institución gubernamental informó que dentro de la Semana Nacional de Salud de la Adolescencia, a través de grupos de adolescentes, se imparten sesiones de salud mental para reducir los factores de riesgo y brindar herramientas de prevención y atención a menores y jóvenes. La coordinadora general del Centro de Orientación en Salud Mental (Cosame), Ana María Fuentes Covarrubias, refirió por su parte que en Colima no existen programas establecidos que permitan a las personas tener la atención oportuna para el diagnóstico de los trastornos, enfermedades o problemas emocionales que pudieran estar padeciendo. Indicó que el servicio en estas áreas regularmente se encuentra saturado, pues por una parte no hay suficientes profesionales capacitados y especializados en el área de atención de la salud mental y por la otra se destinan muy pocos recursos, al grado de que del presupuesto total que recibe la Secretaría de Salud, apenas 0.65 por ciento es para salud mental. La representante del Cosame, organismo de la sociedad civil, mencionó que en la entidad no existen campañas de prevención del suicidio, en tanto que algunas iniciativas que se han implementado en el área de la salud mental no han tenido seguimiento. Como ejemplo de esto último señaló la capacitación que realizada desde 2013 al personal de la SSBS para atender a personas con riesgo de suicidio. “El problema con estas iniciativas, que son muy buenas y muy pertinentes, es que no se les da seguimiento y eso termina dejando el programa a medias y no se concreta; se dio la capacitación, pero se requiere también una evaluación y un monitoreo constante”, subrayó Ana María Fuentes. En ese mismo tenor, recordó que desde el sexenio del gobernador Silverio Cavazos se había establecido una línea telefónica para la atención a personas en crisis, pero no se le dio continuidad al proyecto debido al recorte presupuestal. Fuentes Covarrubias dijo que si bien han habido algunas iniciativas de atención en materia de salud mental, éstas no han sido continuas y “para que pueda haber resultados debe ser un trabajo continuo y coordinado; son muchas iniciativas, pero si no se les da seguimiento da la impresión de que no han servido de nada”. Advirtió que ante las tasas de suicidios que se han registrado en los últimos años en Colima, la entidad se encuentra en “una situación alarmante”, dado que ese fenómeno “está rebasando en muchas ocasiones las posibilidades de atención y nos está rebasando como sociedad, por lo que es imperativo que se pueda hacer algo, sobre todo con los jóvenes porque es la población donde más se suscitan estos hechos”. De acuerdo con Ana María Fuentes, el fenómeno de la violencia ha repercutido en la salud mental de los colimenses, pues se genera una psicosis colectiva ante la incertidumbre de saber si los familiares van a regresar a casa o por estar viendo en los medios sociales los casos de personas desaparecidas, secuestradas o privadas de la vida. “Esas situaciones causan una alteración, las personas se mantienen en un estado de preocupación continua y eso puede provocar un estado de desesperanza y hacer que las personas crean que no vale mucho la pena vivir, que no hay muchas formas de salir adelante y enfrentar este caos que estamos viviendo”, concluyó.

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