Se reúnen para dialogar clero y comunidad gay de Toluca

jueves, 13 de octubre de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La Iglesia católica y el movimiento Lésbico, Gay, Bisexual y Transexual (LGBT) se reunieron en las oficinas de la Diócesis de Toluca, Estado de México, para dialogar sobre el Estado Laico, el matrimonio igualitario y la adopción homoparental. Con el ánimo de limar asperezas, el vicario general Guillermo Fernández Orozco recibió, entre otros, a Israfil Filos Real, Patricia Míreles Sosa y Angélica Téllez Rojas, presidentes de las asociaciones civiles Grupos Vulnerables, Consejo de la Diversidad Sexual del Estado de México (Codisem) y Corazones Diversos, respectivamente. De acuerdo con Filos Real, la reunión de ayer –a puerta cerrada– fue en términos cordiales, amistosos y donde se dejó en claro que las diferencias entre la Iglesia y el colectivo LGBT no son tan grandes como se ha hecho pensar en la opinión pública. Incluso dejó ver la posibilidad de que en un hecho sin precedentes, previo acuerdo con la jerarquía católica, se impulse una agenda en pro de los derechos de las personas homosexuales donde ambas partes puedan ceder. “Es la intención, nosotros insistimos en que podemos ser ejemplo a nivel nacional de un acuerdo donde cediéramos. Nosotros podemos platicar y dimitir respecto de la adopción homoparental y que la Iglesia ceda en cuestión del matrimonio, eso quedó en el tintero”. Señaló que el vicario coincidió que es diferente el matrimonio como sacramento y como contrato civil, y que es una figura jurídica que conlleva al derecho, aunque justificó la postura del la Iglesia desde la definición etimológica. De igual manera, comentó que Fernández Orozco propuso otra figura para llamar las uniones de las parejas del mismo sexo, pero esto fue rechazado por los activistas al considerar que sería discriminatorio, a excepción de que éste se cambiara para todos. El presidente de Grupos Vulnerables destacó que ellos solicitaron el diálogo con la Iglesia católica, aunque no consideró que esto signifique que se harán “las paces”, porque la comunidad LGBT “nunca ha estado en guerra”. “Ellos son los que han estado en guerra, pero creímos que si presentábamos una posición consensuada podemos avanzar mejor, con una buena negociación entre ambas partes”, expresó. En julio pasado, la comunidad LGBT del Estado de México presentó una denuncia formal ante el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) en contra del obispo de Toluca, Francisco Javier Chavolla Ramos, y algunos de sus colaboradores, por promover un discurso de odio contra ese sector de la sociedad. También envió una carta al embajador de México en el Vaticano, Mariano Palacios Alcocer, y a la Nunciatura Apostólica, para que las autoridades eclesiásticas llamen a cuentas al prelado, porque a raíz de que se propuso aprobar el matrimonio igualitario en la entidad ha combatido esta iniciativa. En aquella ocasión, Israfil Filos Real dijo que a partir de que la Iglesia católica emprendió ese discurso de odio contra los homosexuales, varios han sido víctimas de agresiones de grupos conservadores en correos electrónicos y mensajes de WhatsApp. Con “el discurso de odio del clero y grupos conservadores”, los grupos vulnerables, en particular el lésbico-gay, podrían convertirse “en los leprosos del Siglo XXI”, recalcó. En respuesta, el obispo de la Diócesis de Toluca, Francisco Javier Chavolla Ramos, aseguró que la controversia con la comunidad LGBT obedecía no a un rechazo de su parte, sino a “criterios políticos”, y sostuvo que él, en ningún momento, había denostado a ese colectivo, e incluso subrayó que como representante de la Iglesia católica en el Estado de México, sus comentarios han versado en la necesidad de generar comprensión y apoyo para ese grupo. Según Chavolla Ramos, ese grupo se “basa en la protección que algunos políticos les quieren dar”, pero él, subrayó, tiene como ejes rectores principios y valores, no lineamientos de políticos. “Ellos lo ven desde su necesidad de ser reconocidos y yo lo veo no desde los gustos, sino del fundamento que debe tener la persona, que son los principios, los valores, por eso tenemos visiones diferentes”. Respecto de la denuncia que presentó la comunidad LGBT en la Nunciatura Apostólica, destacó que “ellos estén molestos y quieren demandarme y decirle al Papa. Yo les ayudo, de veras, con todo el corazón. Si yo estoy equivocado, estoy dispuesto a corregir, pero si no lo estoy, con todo respeto los invito a rectificar”. En tal sentido, puntualizó que era necesario llevar una acción a favor de ellos. “Una acción que los dignifique, no que los denigre; que los constituya realmente en seres dignos, grandes. Estoy totalmente de acuerdo que no sean rechazados, que sean valorados”. Y acotó: “Nunca hemos tenido un diálogo, ni una entrevista. Si quieren diálogo, estamos abiertos, soy hombre comprensible en el diálogo, no en la violencia, o la agresión… Estoy dispuesto a dialogar cuando quieran, cuando gusten”. Israfil Filós Real dijo entonces que el diálogo no sólo era prudente, sino recomendable, ya que –apuntó– se ha llegado a una situación de “cierta crispación que ha permeado a la sociedad y es muy peligroso”. Añadió: “Creo que un diálogo serviría muchísimo para distender este estado de cosas. Lo aceptamos y aceptamos nuestra responsabilidad en este debate de ideas… Estamos abiertos a dialogar, señor obispo, lo aceptaríamos. Creo que es mejor el diálogo, porque puede ser más productivo, porque el debate nos va a llevar a situaciones de tensión”. El diálogo ocurrió ayer, pero sin la presencia del obispo Javier Chavolla Ramos.

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