A casi 3 años, caen presuntos homicidas de portero Sub17 de Veracruz  

jueves, 29 de diciembre de 2016
XALAPA, Ver.  (apro).- La Fiscalía General del Estado (FGE) logró la aprehensión de dos de los tres presuntos responsables del secuestro de Gerson Quevedo González, de 19 años, y la ejecución de Alan Quevedo González, portero de la selección Sub17 de los Tiburones Rojos de Veracruz, ocurridos en marzo del 2014. Se trata de Cristian de Jesús Castillo Wachi, de 23 años de edad, y de Lucina Ramón Quintero La luci, de 44 años. El Juzgado Quinto del Distrito Judicial del Puerto de Veracruz liberó la orden de aprehensión a partir de la investigación ministerial 131/2016. Los detenidos declararon está mañana en las rejillas del llamado "Penalito" de la ciudad de Veracruz. Una fuente de la FGE confirmó que la captura se dio la noche del pasado 27 de diciembre en el Puerto de Veracruz, derivada de la carpeta de investigación inicial, la 015/UECS-DM/2014. La autoridad les fincó responsabilidad únicamente por el delito de "secuestro agravado". Se espera que en el desarrollo del juicio se les finque responsabilidad también por el doble homicidio. La detención de los presuntos delincuentes ocurrió 34 meses después del homicidio de Alan Quevedo y la desaparición de su hermano, Gerson Quevedo, cuyo paradero sigue sin conocerse. No obstante, personal de la Fiscalía confirmó que no se ha podido "entablar comunicación telefónica" con familiares de las víctimas para informarles del hecho. Y es que, los Quevedo González tuvieron que exiliarse de Veracruz tras recibir múltiples amenazas de muerte. La decisión la tomaron a inicios del 2015, luego de que durante un año el padre de los dos jóvenes reclamó a las autoridades acciones para encontrar a su hijo secuestrado y detener a los homicidas de su sucesor acribillado. Sin embargo, continuamente era intimidado y amenazado de muerte mediante llamadas a su teléfono celular y al de otros integrantes de su familia. Según contó, integrantes de la delincuencia organizada le exigían desistir en la demanda de justicia y de aparecer en los medios de comunicación. Secuestro y homicidio El 15 de marzo del 2014, Gerson Quevedo González, estudiante de arquitectura y prospecto de jugador de fútbol profesional, fue secuestrado en el fraccionamiento Arboledas San Ramón, en el municipio de Medellín. La madrugada del 16, su hermano Alan –exportero de los Tiburones Rojos categoría Sub17-- y su cuñado, Miguel Caldelas, fueron acribillados presuntamente por el mismo comando que secuestró a Gerson. Policías estatales hallaron ambos cuerpos en el interior de un vehículo Mazda rojo con placas YJX5999. Según se informó, las dos víctimas descubrieron la casa de seguridad donde los captores tenían a Gerson, pero no pudieron rescatarlo porque los delincuentes se lo llevaron en otro automóvil con rumbo desconocido. "Lo dije la otra vez: en la camioneta donde apareció el sicario muerto, ahí fueron encontrados documentos de Alan: una credencial de estudiante, una papeleta de empeño y otros documentos personales. La clave está ahí, ¿De quién es la camioneta?”, recriminó en su momento el padre. Desde el inicio, Gerson Quevedo pasó un auténtico viacrucis para exigir el avance de las investigaciones. En cinco ocasiones fue citado en Xalapa para declarar ante el Ministerio Público y en la nueva Unidad Especial Antisecuestros, hoy adscrita a la FGE. El padre de las víctimas recriminó que los trámites se tenían que hacer desde Xalapa, mientras que el doble homicidio y el secuestro ocurrieron en Medellín, a 120 kilómetros de distancia. En 2015 relató que la indiferencia del personal del Centro de Comunicaciones, Cómputo, Control y Comando (C-4) y del servicio de Emergencias 066 obligó a su familia a negociar con los captores y acordar el pago de 50 mil pesos de rescate que entregaron en el estacionamiento de Plaza Crystal. Sin embargo, al paso de las horas, su hijo mayor no volvió a casa y la comunicación con los plagiarios se cortó. Según el folio 56699 de la SSP, horas antes del pago, cuando la familia Quevedo denunció el secuestro, del otro lado de la línea telefónica un oficial les respondió: “Seguramente se trata de un secuestro virtual. Mándenle un mensaje al celular de su hijo; díganle que ustedes están bien, que regrese a casa”.