Habla víctima de Los Porkys: 'Siento una patada en el estómago”

martes, 29 de marzo de 2016
XALAPA, Ver. (apro).- Daphne Fernández, la joven que fue abusada sexualmente en una residencia del lujoso barrio de Costa de Oro, escribió una carta en las redes sociales dirigida a sus victimarios y a la opinión pública, donde deplora el desprestigio del que ha sido objeto en Internet y entre la sociedad de la zona conurbada de Veracruz-Boca del Río. “Muchos de mis amigos y muchos de mis conocidos dudaron y me juzgaron (antes de que salieran los videos), y aun con los videos siguieron o siguen criticando, algunos otros optaron por poner estados neutrales como… ‘no sabemos la verdad, no hay que juzgar’. ‘No sabemos si son inocentes o no’, ¡por favor!, si hubieran querido ayudar o ponerse en una posición neutral mejor no hubieran puesto nada, eso sólo me lastima más, ya que al poner ‘no sabemos si son inocentes o no’, yo sentía una patada en el estómago de saber que claro que no son inocentes, de saber que ellos saben la verdad, ellos saben lo que pasó esa noche y aun así siguen mintiendo”. En su misiva Fernández, estudiante de preparatoria de un colegio privado, recrimina que a un año del abuso sexual padecido sus victimarios, Enrique Capitaine Marín, Jorge Cotaita Cabrales, Diego Cruz Alonso y Gerardo Rodríguez Acosta, todos los días siguen pensando en inventar “mil tonterías”, pero en su conciencia quedarán “de por vida” las huellas del abuso sexual. “Es aterrorizante y muy deprimente para mí el hecho de que ahora digan que es político, que nos dieron dinero, que estamos extorsionando. ¡Dios los perdone!, Dios los perdone porque todos aquellos que tienen siquiera esos pensamientos es porque no están en nuestro lugar y sólo lo entenderían estando en nuestro lugar, porque no tienen una sola idea del infierno que se vive”. Daphne Fernández, quien decidió junto con su familia interponer la denuncia hace un año, repara en que durante meses ha llorado hasta quedarse dormida, que incluso en ocasiones destrozó su cuarto por enojo e impotencia. “Sí he tomado, sí he salido de fiesta, sí he usado faldas cortas, como la gran mayoría, por no decir que todas las niñas de mi edad, ¿por eso me van a juzgar? ¿Por eso me lo merecía?, ¿por eso pasó lo que pasó?, ¿por andar de noche con mis amigas?”. El caso de Daphne Fernández cobró notoriedad en la opinión pública hace una semana, cuando su padre Javier Arturo Fernández Torres exigió a la Fiscalía General del Estado (FGE) y al gobierno de Javier Duarte justicia para que los cuatro jóvenes que violaron hace un año a su hija menor de edad reciban una consignación penal, pues hasta ahora continúan libres y en total impunidad. “No hay mucho qué decir, que vea el personal (de la Fiscalía) el expediente y en ese momento los va a consignar. Sobran pruebas, hay elementos suficientes”, explicó vía telefónica el padre de Daphne a Apro. Luego explicó que en la investigación ministerial 592/15/1ESP/VER/05 –a la que este reportero tuvo acceso–, se relata cómo Enrique Capitaine, hijo del exalcalde de Nautla, Felipe Capitaine, y Jorge Cotaita Cabrales, Gerardo Rodríguez Acosta y Diego Cruz Alonso, hijos de empresarios locales, subieron por la fuerza a la hija de Fernández Torres al interior de un vehículo Mercedes Benz. Mediante la fuerza, los agresores llevaron a la joven al domicilio de uno de ellos en el fraccionamiento residencial Costa de Oro y, en el baño del inmueble, abusaron sexualmente de ella. Abierta en mayo del 2015, en la indagatoria se revela que hubo un quinto joven involucrado de nombre Felipe Capitaine, hermano gemelo de Enrique, quien tampoco ha sido requerido o capturado. La denuncia de hechos interpuesta por Fernández Torres describe cómo la joven fue llevada por sus agresores en contra de su voluntad al salir de la discoteca denominada “PH”. Añade que los cuatro jóvenes le quitaron a Daphne su teléfono celular para que no pudiera comunicarse con las amigas con las que acudió ese día a bailar. “La subieron contra su voluntad en la parte de en medio del asiento de atrás del auto y era custodiada por Jorge Cotaita por un lado (atrás del conductor) y Diego Cruz por el otro (atrás del copiloto). Estos dos sujetos le jalaban la ropa y la manoseaban por debajo de la falda, tocándole sus pechos y partes íntimas. Ella les insistió que no lo hicieran, que no quería eso, pero ellos entre burlas y agresiones seguían haciéndolo mientras Enrique Capitaine manejaba a toda velocidad, y Gerardo Rodríguez iba de copiloto. Todo ese tiempo, ella trataba de calmarlos y hacerlos entrar en razón, pero no lo logró”, se asienta en el documento ministerial.

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