Fiscalía notificará sobre exhumación en fosas de Tetelcingo

miércoles, 11 de mayo de 2016
TETELCINGO, Mor. (apro).- Un juez de control del Poder Judicial de Morelos ordenó a la Fiscalía General del estado notificar “de manera personal” a la madre de una joven desaparecida “el día y la hora” en que se abrirán las fosas clandestinas ubicadas en esta comunidad, con el fin de “que participe activamente con sus expertos de la UAEM en la identificación humana de los cadáveres”. En rueda de prensa, el rector de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), Jesús Alejandro Vera Jiménez, acompañado de Javier Sicilia, fundador del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, informó que Tranquilina Hernández Lagunas, madre de Mireya Montiel Hernández, desaparecida el 13 de septiembre de 2014 en Cuernavaca, solicitó al juez de control que la Fiscalía la tome en cuenta, como familiar de víctima, por tener “interés jurídico” en el caso de las fosas de Tetelcingo. Vera Jiménez y Sicilia, acompañados de María Concepción Hernández, madre de Oliver Wenceslao Navarrete Hernández, desaparecido y asesinado en 2013 y quien fuera depositado en esas mismas fosas, así como otros familiares de víctimas de desaparición, desafiaron el operativo policiaco que montó el gobierno del estado e ingresaron no sólo al panteón irregular de esa comunidad, sino incluso el cordón que resguarda el lugar donde se encuentran las fosas. El rector advirtió que es “agraviante que las víctimas hayan tenido que recurrir al auxilio judicial ante la negativa de la Fiscalía General y de la Secretaría de Gobierno de Morelos a reconocer el derecho de las víctimas a participar en las diligencias y ser asistidas por sus expertos, tal como lo mandata la Ley General de Víctimas y la Ley de Atención y Reparación a Víctimas del Estado”. Sicilia por su parte exigió a la Fiscalía acatar la instrucción judicial a favor de Tranquilina Hernández Lagunas, y que no intente combatirla legalmente. “La Fiscalía debe convertirse en un verdadero representante social al servicio de las víctimas y no del gobierno”, acotó. Además, le exigió al gobierno del estado, que encabeza Graco Ramírez, a cumplir los acuerdos alcanzados el lunes 9, derivados de la reunión que las víctimas y la UAEM sostuvieron con la procuradora general de la República (PGR), y los titulares de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) y la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV). La rueda de prensa estaba citada a las diez de la mañana y, media hora después, el rector, el poeta y los familiares avanzaron acompañados de reporteros gráficos. Ya habían cruzado la primera banda, donde un policía les abrió paso. Pero faltaba otra más, color rojo. La pasaron y los policías quisieron cerrar el paso a la prensa. “Que pasen sólo los que van a hablar”, advirtió un oficial al mando. Pero fue imposible detener al grupo de más de 30 personas. Enseguida, avanzaron dos metros más hasta alcanzar la estructura tubular y con bandas de la policía, además de sellos oficiales de la Fiscalía, que circundan el área donde se encuentran las fosas. Vera Jiménez y Sicilia no se detuvieron y, agachándose, pasaron por debajo de las bandas e ingresaron junto con María Concepción Hernández, Angélica Rodríguez, madre de Viridiana, joven desaparecida en 2002, y también comisionada de atención a víctimas en Morelos; el coordinador del Programa de Atención a Víctimas de la UAEM, Roberto Villanueva Guzmán, y el coordinador de la Comisión de Identificación Humana, Iván Martínez Duncker. Los policías levantaron la voz y corrieron a tratar de impedir que el grupo mencionado llegara hasta el sitio donde están las fosas. Sin embargo, Javier Sicilia advirtió a los uniformados: “Vamos a pasar, comandante. No se oponga, porque vamos a pasar a como dé lugar. Nosotros no vamos a dañar el lugar, no vamos a hacerle nada a las fosas. Sólo queremos dar un mensaje de justicia y dignidad”. Lo anterior terminó por vencer la resistencia de los policías, quienes no tuvieron más opción que dejarlos pasar a la zona resguardada. Fue el único momento de tensión. A un costado del lugar de las fosas, apenas unos dos metros, se observaba un montículo de tierra y una fosa más. Fue entonces que el rector Vera Jiménez dijo a los policías que “no venimos a estorbarles, tampoco a dañar las fosas. Ustedes deberían cuidar mejor el lugar. Hemos visto que el gobierno ya trajo maquinaria pesada para comenzar trabajos quién sabe de qué”, advirtió señalando el montículo. Enseguida, dio lectura al documento en el que se informa que la Fiscalía está obligada a garantizar el derecho de al menos una víctima, Tranquilina Hernández, a estar presente en la exhumación de los cuerpos y, además, que los expertos de la UAEM “participen activamente” en la identificación humana de los mismos. Finalmente, ambos coincidieron en que, ante el mandato judicial, el emplazamiento puesto para abrir las fosas, mismo que fue impuesto por las víctimas para el 18 de mayo, se recorría para el 25, una semana más, pues las condiciones han cambiado; pero insistieron en que la apertura de la fosas y la identificación de más de 100 cuerpos depositados en las mismas, no debe estar a cargo de la Fiscalía, pues es “juez y parte”. El predio El Maguey El panteón irregular de Tetelcingo está ubicado al poniente de la comunidad, luego de seguir un kilómetro en un camino de terracería. Al llegar, lo primero que se ve es una pequeña barranca, que sirve de límite oriente del camposanto. No tiene barda. El límite norte lo marca el camino de terracería. Al ingresar se observa una enorme “cripta”, que parece por su construcción una gran nave industrial. En su interior se observa una única tumba en el centro. Luego, destacan tumbas sencillas distribuidas de manera arbitraria. El cementerio es atravesado por un camino “de saca”, que es utilizado por productores que cultivan sorgo al sur del camposanto. Las ocasiones que este corresponsal ha visitado el lugar, ha sido testigo de cómo es atravesado por camionetas cargadas con el producto. Casi en el límite sur, y junto a este camino de saca, se encuentra el lugar donde están las fosas clandestinas, ahora resguardadas por una estructura tubular y bandas de la policía. A pesar de que desde el mes de enero, el cabildo de Cuautla anunció que clausuró oficialmente el panteón de Tetelcingo, lo cierto es que continúa funcionando en las condiciones irregulares en que se ha documentado desde noviembre pasado. Como prueba de ello, el hecho de que a unos metros de las fosas, del otro lado del camino de saca, una nueva tumba todavía muestra las flores secas que dejaron los dolientes. La cruz temporal de madera que acompaña el montículo de tierra lleva el nombre de la persona depositada ahí por deudos y familiares, y la fecha del deceso: 2 de abril de 2016. Pese a las denuncias, el panteón sigue funcionando de manera ilegal.

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