Exoneran a ornitólogo perseguido por Moreno Valle

martes, 19 de julio de 2016
PUEBLA, Pue. (apro).- El ornitólogo Martín Camacho Morales fue exonerado de las acusaciones que hicieron en su contra por maltrato animal y tráfico de especies, por lo que quedó sin efecto la multa de 168 mil pesos que le impuso la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa). Esto ocurre a casi dos años de que el gobierno de Rafael Moreno Valle emprendió acciones para arrebatar a la organización de pajareros –encabezada por Camacho Morales– las instalaciones del aviario ubicado en el interior del Parque Ecológico de esta ciudad. La Segunda Sala Regional Oriente del Tribunal Fiscal de la Federación otorgó el fallo definitivo a favor del ornitólogo, quien fue acusado de manera anónima justo en el momento en que el gobierno estatal se apoderó del domo en el que los pajareros habían trabajado por 23 años para convertirlo en ejemplo nacional. El abogado ambientalista Rafael Rodríguez Moreno informó que Camacho, junto con organizaciones civiles y activistas, tramitarán un juicio para obligar a la Profepa que devuelva los casi 300 ejemplares de fauna silvestre que estaban en el Aviario cuando fue intervenido y cuyo paradero se desconoce hasta la fecha. En conferencia de prensa explicó que dentro de la misma demanda exigirán al gobierno de  Moreno Valle que devuelva sanos y salvos a los 884 animales que hasta principios de 2015 habitaban en el santuario que estaba a cargo de la organización civil de pajareros. Los demandantes dan por hecho que no se dará respuesta a la demanda, dado que cuentan con información de que los animales ya no existen y la mayoría murieron por el maltrato al que fueron sometidos durante su traslado al Parque Flor del Bosque. Ahora, donde antes operó un aviario con especies prioritarias como la guacamaya, el gobierno de Moreno Valle instala un gran árbol plástico estilo Disney que se presume será operado por el Africam Safari. En junio pasado el gobierno estatal informó que parte del domo del aviario será desmantelado para adaptarlo a las instalaciones del árbol artificial, proyecto que ha sido calificado por ambientalistas como un ecocidio, pues además de acabar con los cientos de aves y la flora que había en ese espacio, significó el fin de uno de los esfuerzos conservacionistas emprendido desde la sociedad civil y que fue reconocido a nivel nacional e internacional.

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