Desconoce Astudillo cifra de desplazados por narcoviolencia; no hay éxodo, afirma

jueves, 8 de septiembre de 2016
CHILPANCINGO, Gro. (apro).- El gobernador Héctor Astudillo Flores dio a conocer que ninguna autoridad tiene cifras y datos sobre el desplazamiento forzado de personas por motivos de la narcoviolencia en la entidad. No obstante, admitió que existen familias que han tenido que salir de sus lugares de origen para refugiarse en otros puntos del estado y el país ante los niveles de inseguridad y violencia desbordados pero atajó diciendo que no puede calificar este hecho como un éxodo. “El éxodo lo veo de África a Inglaterra y ahí está el brique o ¿cómo se llama? Bréxit. Los ingleses se enojaron contra los morenitos como ya no querían que llegaran, les hicieron eso”, expresó Astudillo en referencia al referéndum registrado en junio en el cual los británicos decidieron abandonar la Unión Europea que promueve una zona de libre movimiento comercial, de personas, bienes y capitales. Durante una entrevista, Astudillo habló sobre los señalamientos de empresarios que afirman que en la capital de la entidad se registra un éxodo de familias por presiones de la delincuencia en este lugar donde ya se ha vuelto común, el secuestro, el asesinato y la extorsión. Al respecto, el mandatario dijo: “Lo del éxodo no te puedo yo dar un dato porque no lo tengo; no porque no lo exista, sino porque no hay nadie que te lo dé”. Aunque reconoció que existe un problema en la capital sobre el desplazamiento forzado de personas, dijo que no tiene elementos para afirmar que se trata de un éxodo. “Yo no veo un éxodo, estoy consciente de los problemas en Chilpancingo pero no veo un éxodo”, insistió Astudillo. En agosto de 2013, Proceso documentó los primeros casos visibles de desplazamiento forzado de personas por el tema de la narcoviolencia y que se ha incrementado no sólo en la zona rural y urbana de la entidad. En el texto titulado “Guerrero: dos mil desplazados en un mes”, se advierte que el panorama en la Sierra Madre del Sur es de muerte. El terror se ha esparcido por la sierra guerrerense –una de las zonas más pobres del país– a causa de la guerra entre grupos de narcotraficantes que, en medio de su disputa por los campos de producción y las vías de trasiego de droga, amedrentan y acosan a los lugareños. Esta situación descontrolada ya provocó el desplazamiento de por lo menos dos mil personas, provenientes de tres municipios. En el último mes de hace tres años, bandas armadas recrudecieron la violencia en 13 poblados de los municipios de San Miguel Totolapan, General Heliodoro Castillo y Apaxtla de Castrejón. Los sicarios han quemado decenas de viviendas, secuestrado a mansalva y convertido el asesinato en su primer y último argumento. Cientos de mujeres, niños y hombres dejaron sus pueblos y buscaron refugio en las cabeceras municipales, se fueron a vivir con familiares en otras regiones del estado o salieron del país. A pesar de que los éxodos han sido documentados públicamente, este drama no ha sido reconocido por autoridades estatales que ni siquiera tienen una radiografía de los desplazados internos de Guerrero, como lo indicó el gobernador Astudillo.

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