Brigada de búsqueda de desaparecidos halla otra narcofosa en Navolato, Sinaloa

lunes, 30 de enero de 2017
NAVOLATO, Sin. (apro).- Bajo un árbol frondoso, a orillas de un campo agrícola de maíz y sorgo en el ejido Potrero de Sataya, Navolato, Sinaloa, células delincuenciales del noroeste del país encontraron el sitio idóneo para sepultar a sus víctimas. Un cráneo con un orificio de bala en la parte izquierda de la nuca, restos óseos y vestigios de vestimenta (calcetines y un tenis) fue el primer hallazgo de este lunes por parte de la Brigada Nacional de Búsqueda de Desaparecidos y del colectivo local Voces Unidas por la Vida en Sinaloa. Desde temprana hora, familiares de desaparecidos, organizaciones no gubernamentales y elementos de la Policía Científica Federal y de la Policía Ministerial y Servicios Periciales comenzaron los trabajos de “barrido” de este campo agrícola donde a través de llamadas anónimas, ciudadanos de la región advirtieron que fue utilizado como camposanto por integrantes de la delincuencia organizada. Se realizó una observación meticulosa del terreno para establecer los puntos a escarbar por la alteración natural de la tierra, se sacó tierra con picos y palas donde presentara hundimientos y se introdujeron varillas especiales para detectar posibles olores fétidos debajo de la tierra. Esos fueron los primeros trabajos a desarrollar hoy. [caption id="attachment_472451" align="aligncenter" width="702"]Familiares de desaparecidos en busca de fosas clandestinas en Navolato, Sinaloa. Foto: Germán Canseco Familiares de desaparecidos en busca de fosas clandestinas en Navolato, Sinaloa. Foto: Germán Canseco[/caption] A quince kilómetros de la cabecera municipal de Navolato, en medio de cultivos de maíz y de brechas arenosas de difícil acceso, los integrantes de la Brigada Nacional por la Búsqueda de los Desaparecidos localizaron los primeros restos óseos. En medio del cultivo de maíz y sorgo, se tenían datos “positivos” del hallazgo de osamentas de entre dos y cuatro personas, sin embargo hasta el atardecer de este lunes no había sido posible encontrar más restos. Pese a la fuerte presencia policíaca municipal, ministerial y de fuerzas federales en el operativo de exhumación, presuntos halcones de células delincuenciales recorrían continuamente los terrenos agrícolas a bordo de motocicletas para tomar fotografías con sus celulares y anotar datos de la gente ahí presente. Durante los trabajos de excavación causó conmoción entre policías ministeriales y federales, así como entre la prensa, que un niño no mayor a diez años también participara en sacar la tierra con una pala, en una de las fosas que se presumía existían restos humanos. El niño –cuya identidad se protege-- tiene desaparecida a su hermana de tan sólo dos años de edad. Los padres de este menor también participan en los trabajos de búsqueda de fosas, adheridos al colectivo Voces Unidas de Sinaloa por la Vida. [caption id="attachment_472458" align="aligncenter" width="702"]Familiares de desaparecidos en busca de fosas clandestinas en Navolato, Sinaloa. Foto: Germán Canseco Familiares de desaparecidos en busca de fosas clandestinas en Navolato, Sinaloa. Foto: Germán Canseco[/caption] Mario Vergara, quien busca a su hermano Tomás, desaparecido en Guerrero en junio del 2012, aseguró que “son ellos” y no el aparato gubernamental quienes  están “buscando a los desaparecidos del país”, como “sabuesos” buscando señales de sus seres queridos. La semana pasada, el hallazgo ocurrió en la sindicatura de El Quelite, perteneciente a Mazatlán, donde integrantes de la brigada nacional descubrieron un cementerio clandestino en un descampado arenoso ubicado a 10 kilómetros del pequeño poblado costero. En esa misma demarcación, en un rancho privado, integrantes del Colectivo Voces Unidas por la Vida hallaron indicios de fosas y un pozo rústico en lo alto de la finca, también vestigios de que ahí se quemaba droga. Sin embargo, pese a los trabajos que se realizaron todo el día, no se encontró evidencia de rasgos humanos. Para Alma Rosa Rojo, quien desde el 4 de julio del 2009, busca a su hermano, Miguel Ángel Rojo Medina, desaparecido en Sinaloa, el hallazgo representa una contradicción: tristeza porque significa que uno de los suyos fue privado de la vida por el crimen organizado, pero alegría y confort espiritual porque una vez que se practiquen los exámenes de ADN y se acredite la personalidad de los restos óseos, una familia podrá dar sepultura a su ser querido como es debido. A la búsqueda de desaparecidos en tierras de Navolato, región donde hay presencia tácita de gatilleros del Cártel de Sinaloa, familiares que residen en este municipio y alrededores llegaron encapuchados con paliacates y pasamontañas, por protocolos de seguridad, pues afirman que aquí “la delincuencia” tiene oídos y ojos en todos lados. En Sinaloa, cifras oficiales de la Subprocuraduría General de Justicia de Sinaloa, indican que de 2011 a 2016 –durante el gobierno de Mario López Valverde-- 1912 personas fueron reportadas como desaparecidas, se abrieron cinco mil 182 carpetas de investigación por desaparición de personas, dos mil 745 fueron localizadas, y 525 personas sin vida. Jesús Martín Robles, subprocurador General de Justicia admite que en ese mismo periodo, su oficina participó en el hallazgo de 88 fosas clandestinas y  realizó un total de  153 exhumaciones, la mayor parte de ellas, precisó, en los linderos de Mazatlan, Elota, Navolato o en las inmediaciones de la zona rural de Culiacán. [caption id="attachment_472454" align="aligncenter" width="702"]Familiares de desaparecidos en busca de fosas clandestinas en Navolato, Sinaloa. Foto: Germán Canseco Familiares de desaparecidos en busca de fosas clandestinas en Navolato, Sinaloa. Foto: Germán Canseco[/caption]