'Nadie me ha citado a declarar”: dueño de la finca donde fueron asesinados tres niños

lunes, 30 de enero de 2017
SAN MIGUEL DE ALLENDE, Gto. (apro).- “No me han llamado a declarar, nadie me ha citado. Estaría muy bien que me investiguen, pero bien hecho”, dice José Cipriano Sánchez Zavala, propietario de la finca ubicada en Camino a Cieneguita, donde tres menores fueron asesinados la madrugada del sábado 14, en medio de un tiroteo entre presuntos sicarios y personal de la Procuraduría General de Justicia (PGJ). Antonio Luna, el velador de la finca y padre de las víctimas, es acusado del triple crimen. En entrevista con Apro, Sánchez Zavala asegura que a fines de diciembre rentó a dos mujeres –una de las cuales dijo llamarse Verónica Ortiz– el departamento ubicado al fondo del predio, donde se encuentra un salón de fiestas. Sin embargo, agrega, no pudo corroborar la identidad de aquellas porque supuestamente les habían robado su camioneta con todo y documentos, y en ese momento estaban tramitando la reposición. Sánchez les creyó y dejó pendiente la firma del contrato, luego de que las mujeres pagaron un mes de anticipo y dos rentas adelantadas. “Andaban buscando dónde rentar y llegaron conmigo. Me dijeron que eran de Dolores (Hidalgo), que estaban trabajando aquí con un ingeniero, pero no supe qué hacían ni con quién”. Finalmente les dio las llaves el 28 de diciembre. De acuerdo con el dueño de la finca, todos los días acostumbra acudir a su propiedad para regar las plantas y hacer otras labores, y nunca notó nada extraño ni llegó a ver personas armadas en el interior o merodeando. Así que informó a su velador que había rentado el departamento del fondo y que se ocupara, como siempre, de cuidar el salón. “Antonio acostumbraba llevar a su familia porque se encerraban en el salón, allí podían ver la tele y todo, porque en su casa no tienen luz. Se encerraba por dentro y ni yo podía entrar”, afirma Cipriano Sánchez. El hombre narra que el viernes 13 estuvo en la finca hasta cerca de las 10:30 de la noche y luego se retiró a su casa. “No supe si las mujeres estaban en el departamento, todo estaba tranquilo, normal”. A la mañana siguiente vio que tenía varias llamadas perdidas en su celular y un mensaje de Antonio, a la 1:34 de la madrugada, que decía: “Venga pronto hay una balacera en la tienda y aquí donde estamos”. Según Cipriano, pidió a su abogado que investigara qué ocurría, pero él mismo llamó a los hermanos de Antonio y ninguno sabía nada del velador ni de su familia, y hasta el domingo escuchó por la radio que los tres hijos de su empleado estaban muertos. “Escuché sus nombres, dije: no puede ser. Los conocía, conviví con ellos”. El abogado José Vargas, a quien Cipriano contrató para que defendiera a Antonio cuando fue acusado de asesinar a sus tres hijos, dijo tener conocimiento de que la balacera y los destrozos ocasionados durante el operativo realizado por elementos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) sólo se registraron en el salón de fiestas donde se encontraba la familia Luna (Juana, Antonio y sus tres hijos–, que dormía en la parte alta del lugar. “No ocurrió nada en el departamento (rentado por las dos mujeres), todo pasó en donde estaban Antonio y su familia”, sostuvo el abogado. Posteriormente los hermanos del velador dieron las gracias a Vargas y contrataron a otro abogado, Rafael Heredia. “Cuando eso pasó me presenté con la esposa de Antonio, pero entiendo, ella sencillamente está en shock. Está destrozada”, afirma Cipriano Sánchez Zavala. Cuenta que por dos años se fue a Estados Unidos a trabajar, y hace 28 “compré las tierras a ejidatarios, pero hasta el 2000 ya pude contar con las escrituras en orden y empecé a construir, poco a poco, no he terminado”. El lugar donde ocurrió el triple asesinato lo rentó hace unos seis años a un empresario de Guadalajara, Jalisco, que quería hacer un centro nocturno y le hizo adecuaciones, pero nunca abrió. “No sé, parece que nunca le dieron permiso. Tuvimos un contrato por dos años y luego se amplió a cinco más, pero no sé por qué motivos nunca abrió, así que yo lo retomé. Le estaba haciendo adecuaciones para convertirlo en salón de fiestas”. El dueño de la propiedad señala que ‘Toño’ tiene aproximadamente dos años trabajando con él. Había descansado por esos días y acababa de regresar a trabajar, exactamente el 10 de enero. “Ese viernes yo estuve allí y me vine como a las 10:30 de la noche. ‘Toño’ llegó con su familia, él sabía que yo andaba allí regando, trabajando, arreglando la tierra. Le dije: ‘yo cierro’. Él se encerraba en el salón con su familia. Yo andaba enfrente, no sé si estaban las personas que rentaban (el departamento), no me di cuenta”. Admite que le proporcionó una pistola al velador porque en una ocasión se metieron a la finca unos sujetos. “Ese día le habló a la policía y sí llegaron y detuvieron a una persona. Estaba sacando cosas de otra área, no del salón. Por eso me pidió que le diera algo, un revólver”. Al cuestionarle que, según la familia de ‘Toño’, no había dado la cara, asegura que él siempre estuvo pendiente desde que supo lo ocurrido. “Le hablé al licenciado, anduve con él. Después tomaron la decisión de cambiar de abogado, yo fui a ver a la señora, pero está muy mal, está en shock, está despedazada”. –¿Será investigado? –se le pregunta. –A mí me gustaría mucho que lo hagan, pero bien. Me pueden investigar todo, desde el día en que nací hasta ahorita. Nunca me he metido en un problema, lo que tengo me lo he ganado, y ahora con ayuda de mi esposa y de mis hijos. Empecé a ganarme la vida con la carpintería, fui obrero en La Aurora y luego me fui dos años a Estados Unidos a trabajar, después regresé y ahorita tengo un taxi. Pero ando en el terreno, me gusta estar trabajando allí. –¿Lo han llamado a declarar? –No, hasta ahora no. –¿Y ha hablado con Antonio? –No. Hablé con su familia, fui con sus hermanos, les llevé un poquito de dinero, no tengo mucho, pero sí les llevé. Cuando cambiaron de abogado hice acto de presencia con la señora, pero siento que ahorita no hay nada que la pueda reconfortar. “No he sido requerido. El día que se me requiera, de lo poco que yo pueda platicar de los hechos que pasaron, no sé”. –¿Antonio le comentó si había algo raro con los inquilinos o que hubiera hombres armados? –No, no. Yo le llegué a comentar del departamento: ‘tú en el salón y ellos allá’. Fueron tres o cuatro días. No me comentó nada. “Desgraciadamente pasó lo que sabemos. No sé qué tipo de gente sean (las que rentaron el departamento). Yo nunca vi cosas… es que relativamente fue muy poco tiempo. Ese día vi a la señora de lejos, estaba como barriendo, nada más la saludé de lejos”, concluye Sánchez Zavala.  

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