'La ley del narco es la que está rifando” en Colima, afirma el académico Manuel González

miércoles, 25 de octubre de 2017
COLIMA, Col. (apro).- El asesinato del alcalde de Ixtlahuacán, Crispín Gutiérrez Moreno, constituye un llamado de atención para el gobernador José Ignacio Peralta Sánchez, en el sentido de que “la ley del narcotráfico es la que está rifando en el estado”, señaló Manuel Salvador González Villa, profesor investigador de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad de Colima. Ese crimen --perpetrado el viernes 20 por tres pistoleros provistos con armas de alto poder-- también es una muestra de que “el problema del narcotráfico está no sólo ahí presente, sino que el gobierno no tiene una carta, una solución y una manera de ofrecer garantías de que el problema de la violencia y la inseguridad se podrán resolver en un corto o mediano plazo”, añadió. El catedrático destacó que en los últimos siete años se han cometido en la entidad una docena de atentados contra políticos o familiares cercanos de éstos sin que las autoridades informen los móviles de los hechos, en una serie que se inició con el asesinato del exgobernador Silverio Cavazos Ceballos, el 21 de noviembre de 2010. Entre otros casos destacan el crimen de Saúl Adame Barreto, coordinador de asesores del exgobernador Mario Anguiano Moreno; el atentado que sufrió el exmandatario Fernando Moreno Peña, y el crimen del delegado de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), Jaime Ernesto Vázquez Montes, hermano del exgobernador Gustavo Vázquez Montes. González Villa estimó que bajo esa misma tónica el reciente asesinato del presidente municipal de Ixtlahuacán está destinado a permanecer en iguales circunstancias. “La sociedad se va a quedar esperando de nueva cuenta, porque este caso no se va a transparentar; puedo decir que habrá el mismo desenlace que en el caso del exgobernador Cavazos y otros más, que se detiene a ejecutores materiales, pero no se van a informar los motivos, lo que constituye un mensaje de poca confianza y certidumbre para la gente”, apuntó. Y cuestionó: “¿Cómo es posible que a siete años de ocurrido el homicidio de Cavazos Ceballos todavía el gobierno sigue guardando silencio sobre las causas que motivaron la ejecución del exgobernador?”. —¿A qué atribuye usted esta tendencia de no informar los móviles de los crímenes de alto impacto, pese a que la información debe estar en los expedientes? –se le preguntó al catedrático. —Creo que por las posibles consecuencias por el grado de involucramiento que podría mostrar de los órganos de gobierno y el crimen organizado. Prefieren mostrar apenas un elemento muy tenue o mínimo que abrir la cloaca y mostrar el grado de penetración que tiene el narco en el mundo del gobierno y de los políticos. Creo que es la razón principal, no hay otra posible, porque en México el talón de Aquiles está en que el narco, creció de la mano de los políticos y los gobiernos, y si se abriera por ese lado una línea de investigación a lo mejor saldría salpicada mucha gente que aparentemente no tiene nada que ver. Para combatir la violencia y la inseguridad, subrayó, el gobernador José Ignacio Peralta Sánchez “debería tener mucho más claro que no es sólo nombrando funcionarios con perfil militar como se va a resolver el problema; creo que se requiere otro tipo de personas, o por lo menos incluir gente que no vea sólo como una opción militar al problema del narcotráfico. Creo que el asunto es mucho más serio, mucho más complicado y complejo”.

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