Caen tres expolicías involucrados en el homicidio del cantante Gibrán Martiz

martes, 20 de junio de 2017 · 17:16
XALAPA, Ver. (apro).- Tres años y medio después de la desaparición forzada y posterior ejecución del cantante de La Voz México, Gibrán Martiz, la Fiscalía General del Estado (FGE) logró la detención de tres expolicías estatales –de siete participantes-- de la Secretaría de Seguridad Pública estatal (SSP), cuando Arturo Bermúdez Zurita –actualmente en prisión por enriquecimiento ilícito-- se encontraba al frente de la corporación. Efraín Martiz, padre de Gibrán y quien desde mayo de 2015 logró que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos emitiera la recomendación CNDH/1/2014/353/Q contra el gobierno del entonces priista Javier Duarte, contra la SSP y contra la propia FGE, se quejó de que la detención se tuvo que haber hecho “hace varios años”, sin embargo, el gobierno de Duarte la SSP y la propia Fiscalía protegieron a los cuerpos policiacos. Esta madrugada fueron detenidos los exelementos policiacos Mauricio Rodríguez Santiago, José Luis Pérez Vela e Iván Cortés Espíritu, quines serán notificados de los señalamientos en su contra en una audiencia de imputación por desaparición forzada que se llevará a cabo la próxima semana en el distrito judicial de Xalapa. Vía telefónica, Efraín Martiz expuso que los detenidos tendrán que comprobar en la audiencia de control que no estaban de servicio el día en que sucedieron los hechos el 18 de enero de 2014, cuando con lujo de violencia Gibrán Martiz Díaz, de 22 años, y Sergio Luis Hernández, de 17, fueron privados de su libertad por los cuerpos policiacos. Dos semanas después fueron hallados de forma inexplicable en el interior de un vehículo conducido por sicarios en un paraje de Huatusco, a 60 kilómetros del puerto de Veracruz. Los cuerpos ubicados dentro de la cajuela presentaban descargas eléctricas, golpes en torso y extremidades y el tiro de gracia. Han pasado más de 40 meses desde que Efraín Martiz emprendió una lucha para dar con los responsables de la desaparición y posterior asesinato de su hijo, y en eso lapso se quejó en innumerables ocasiones del “tortuguismo” de la Fiscalía General del Estado, cuando despachaba el titular, Luis Ángel Bravo y Amadeo Flores Espinoza, pero también del conflicto de intereses que representaba investigar a cuerpos policíacos cercanos al titular de la SSP, Arturo Bermúdez Zurita, conocido como “Capitán Tormenta” al interior de la corporación. Apenas el 23 de mayo pasado Martiz amplió su denuncia en la FGE y ofreció indicios que avalan la participación de siete expolicías estatales en este doble homicidio. Actualmente se encuentra prófugos de la justicia Felipe de Jesús López Domínguez, Uriel Pérez, Manuel Ortiz Alarcón y Abel Bruno Martínez, quienes sólo pasaron unos meses en prisión, pues en 2015 fueron aprehendidos, pero sólo por los delitos de omisión de un deber legal y negligencia, por los que únicamente pagaron cinco mil pesos de multa y obtuvieron su libertad. El caso del cantante de La Voz México, un reality show producido por TV Azteca, dio un vuelvo cuando Efraín Martiz exhibió que el agente del Ministerio Público (MP) Guillermo Bencomo tenía en la averiguación previa (AP-045E-2014*13-06-2014-049547-Z) pruebas de que el GPS del celular de Gibrán, durante los días de su desaparición forzada, siempre estuvo dando como coordenadas la ubicación geográfica de la Academia de Policía de El Lencero, una residencia en las Ánimas –cerca de donde tiene su residencia el extitular de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez-- y el departamento donde fue sustraído. “Telcel entregó a petición del MP la sábana de llamadas y localización de datos de internet (un iPhone 4) de mi hijo. Yo me apoyé con gente externa que conoce de cartografía, de coordenadas para obtener dónde habían tenido a mi hijo, y los resultados me dejaron helado. Seguramente a mi hijo lo torturaron, lo golpearon y probablemente lo mataron en la propia Academia de Policía, pero antes lo llevaron o reportaron su detención con el titular de Seguridad Pública, de otra forma cómo te explicas los vaivenes de su teléfono, que nunca me regresaron”, expuso Martiz a Proceso el 10 de junio del 2015. El padre de Gibrán Martiz siempre recriminó que cuando solicitó al MP entregar las pruebas al Poder Judicial e incluso llamar a cuentas a los entonces policías de la SSP y al propio Bermúdez, aquel agente sólo dio evasivas. Por ello, en la recomendación que emitió la CNDH se exigió al gobierno de Duarte emitir una circular dirigida a todos los agentes de la Secretaría de Seguridad Pública de la entidad para que pusieran “sin demora” a los detenidos a disposición del agente del Ministerio Público que corresponda. Además, el gobierno veracruzano debería reparar los daños ocasionados a los familiares de las víctimas, incluyendo la compensación que corresponda y la atención médica y psicológica que requieran hasta restablecer su salud física y emocional. El “levantón” y posterior ejecución de Gibrán Martiz, el asesinato de uno de sus amigos y la desaparición de otro, se convirtió en un escándalo nacional en enero de 2014, pues cantantes nacionales y extranjeros repudiaron el hecho en sus redes sociales, y el gobierno de Duarte se metió, una vez más, en una crisis política por el tema de la seguridad. Aparte, ni la SSP ni la FGE fueron capaces de hilar el eslabón del homicidio, pues mientras se comprobó que siete policías “levantaron” a los jóvenes de un departamento en Xalapa, jamás pudieron develar cómo dos de ellos aparecieron muertos en el interior de un coche a manos de presuntos delincuentes, luego de un enfrentamiento con fuerzas federales en una carretera rural. En dicha refriega los tres presuntos sicarios fueron abatidos por fuerzas del Estado. Efraín Martiz, padre que interpuso la queja en la CNDH, en la PGR y en organismos internacionales, jamás creyó la historia oficial, pues recordaba las condiciones en que le fue entregado el cuerpo de su hijo en la plancha del Servicio Médico Forense (Semefo). “Tenía quemaduras en la espalda, producto de choques eléctricos producidos con cables de alta tensión, probablemente de 220 voltios, terminó con la mandíbula fracturada por los golpes y las piernas. Los glúteos con diversos hematomas y marcas, producto de varios tablazos”, expuso Martiz, médico de profesión.

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