Obispo oficia misa en las fosas de Jojutla y advierte: 'Esto es un valle de huesos”

jueves, 8 de junio de 2017
JOJUTLA, Mor. (apro).- Las fosas clandestinas de la Fiscalía de Morelos en Jojutla recuerdan la frase del profeta Ezequiel: “Han convertido esto en un valle de huesos”, clamó el obispo de Cuernavaca, Ramón Castro y Castro, en el panteón de la colonia Pedro Amaro, situado en este municipio, al oficiar una misa por las víctimas de la violencia. El prelado hizo un llamado a la justicia y cuestionó: “Frente a este escenario, nos llenamos de preguntas. ¿Qué pasó aquí? ¿Qué pasó con nuestros hermanos y nuestras hermanas? ¿Qué pasó con esos adolescentes, aquí en estas fosas? ¿Qué pasó con esos bebés que fueron inhumados en esa fosa? ¿Por qué si esta fosa le pertenece, o hace uso de ella la Fiscalía, por qué se han encontrado tantas irregularidades y un modo indigno en que fueron entregados, casi echados como basura?”. Y siguió: “¿Cómo calificar esta situación? ¿Qué decir? ¿Cómo se justifican las autoridades? ¿Cómo justificar los restos de Tetelcingo, con 117 cuerpos, y los de Jojutla, con 84, y cuántas más habrá que no conocemos? Tenemos que estar atentos. No es normal resignarnos, no podemos decir ‘esto es parte de nuestra realidad’. No. En ninguna medida. Ni el dolor de las fosas encontradas en la República, ni las nuestras deben hacernos permanecer indiferentes. No podemos resignarnos”. Acompañado de una veintena de sacerdotes, de más de un centenar de víctimas de la violencia y pobladores de la región, así como del poeta Javier Sicilia, fundador del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad; del rector de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) Alejandro Vera Jiménez, y del alcalde de Cuernavaca Cuauhtémoc Blanco Bravo, Castro y Castro exigió justicia para las víctimas de la violencia. Al término de la misa, sin mencionarlos pero dirigiéndose a ellos, hizo un reconocimiento a Vera y a Sicilia, “por su lucha a favor de las víctimas y sus familias” al haber logrado, junto con los colectivos, la posibilidad de abrir las fosas clandestinas de Tetelcingo y Jojutla. Incluso pidió un aplauso para ellos, “y ustedes saben quiénes son, pero no los menciono porque luego me quieren meter a la cárcel”. Enseguida, en uno más de los signos de la ceremonia, invitó a todos los invitados a acompañarlo en el altar improvisado. Luego pidió a Sicilia liberar una paloma blanca, como símbolo de la “lucha por la paz, tan necesaria y urgente en nuestro estado y en nuestro país”. Después el obispo invitó a todos los presentes a acompañar una bendición a las fosas y, particularmente, a “las personas que fueron inhumadas ahí, y a sus familias que están buscándolos”. La gente avanzó atrás del obispo y puso nerviosos a los cuatro policías del Mando Único asignados al “resguardo” de la zona cero de las fosas. El primer perímetro, a 15 metros de la fosa, marcado con cinta amarilla, estaba simplemente tirado sobre el suelo. Al llegar a esa frontera, la gente bajó el paso, el prelado siguió y dijo: “Ni modo que nos metan a la cárcel a todos”. Avanzó la gente hasta el perímetro rojo de la zona cero. Ahí se detuvo el obispo y dio la bendición “por el descanso de sus almas, y para que se haga justicia. Te pedimos que des paz a sus familiares para que obtengan la justicia que clama su corazón”. Luego roció de agua bendita la zona y a los presentes. Enseguida vino el rezo del Padre Nuestro. [caption id="attachment_481176" align="aligncenter" width="1198"]Peritos continúan trabajos en las fosas de Jojutla, Morelos. Foto: Germán Canseco Peritos continúan trabajos en las fosas de Jojutla, Morelos. Foto: Germán Canseco[/caption] “Crisis de humanidad” Durante la homilía, el obispo señaló que “los mexicanos estamos sumidos en una profunda crisis de humanidad. Los mexicanos sienten el peso de la violencia, de la corrupción, de la impunidad. El pesimismo nos muerde con fiereza y las alternativas de solución parecen ausentarse. Personas descuartizadas, fosas clandestinas, desaparecidos, secuestros, feminicidios, tantos periodistas asesinados cobardemente, secuestrados, extorsionados, tal pareciera que ha desaparecido toda consideración por la condición humana. La violencia ha trasgredido lo más preciado que tiene el ser humano, que es la vida, y un pueblo que rechaza la vida es un pueblo invadido por el dolor y por el sufrimiento”. El obispo Castro y Castro lamentó que “por cerca de 10 años hemos escuchado de fosas descubiertas a lo largo del país, los medios de comunicación nos dan a conocer continuamente muchos cementerios por todas partes convirtiendo, citando al profeta Ezequiel, a nuestra tierra en un valle de huesos secos”. Pero hizo un llamado a tener fe: “Tenemos confianza en que habrá justicia. Tiene que haber justicia. Que los trabajos realizados hechos hasta hoy de exhumación, y que esperemos se retomen con la misma seriedad de los meses de marzo y abril, puedan seguir ofreciéndonos luz de lo que ha pasado aquí. Confiamos aquí en que se dará la debida rendición de cuentas por parte de las autoridades de este y otros periodos de gobierno, porque tienen la obligación de responder sobre lo que pasó aquí. “Tenemos sed de justicia. Lo decimos a las autoridades, esta es la oportunidad para hacer bien las cosas, es la oportunidad para devolver lo que nos han quitado, es la oportunidad para hacer paz y devolver dignidad a tantas familias. Debemos seguir diciendo a voz en cuello, queremos un Morelos seguro, un Morelos con hambre y sed de justicia”, concluyó.

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