El asesino de la niña Joana Lizbeth es vinculado a proceso por feminicidio

viernes, 1 de septiembre de 2017
CELAYA, Gto., (apro).- Entre sus conocidos de la colonia Juan Pablo II con los que convivía y se drogaba, Ángel Jesús Ramírez, “El Babalú” se hizo fama de ofrecer muñecas a las niñas a cambio de tocarlas. Eso presumía. Este viernes fue vinculado a proceso por el delito de feminicidio en contra de la niña Johana Lizbeth Colín Olalde. Quienes lo vieron la noche del viernes 25 de agosto dijeron que “El Babalú” entró a comprar cerillos a la tienda de abarrotes de la calle San Pedro, unos cuantos minutos antes de que Johana Lizbeth llegara hasta el mostrador con un vaso de nieve en cada mano. El hombre vestía lo usual: una sudadera café con capucha y cierre por delante, sucia como sucio lucía él, según la descripción de vecinos de la colonia y conocidos. Una sudadera café y sucia envolvía parte del cuerpo de Johana cuando la encontraron en un baldío de la colonia 2 de Abril la noche del domingo 27 de agosto, dos días después de que desapareció. Este viernes 1, durante más de seis horas, la narración de la Fiscalía de la Procuraduría de Justicia ante el juez del sistema penal acusatorio, José de Jesús Delgado, describió éste y otros momentos, testimonios, informes periciales, inspecciones y otros datos de prueba contenidos en la carpeta de investigación iniciada alrededor de las cuatro de la mañana del sábado 26 de agosto. Habían pasado seis horas de que Johana fue vista por última vez. En la audiencia de imputación y vinculación a proceso de “El Babalú” como inculpado por el asesinato de la niña Johana Lizbeth, estuvieron presentes los padres de Johana. Pero no resistieron: fue necesario que el juez decretara un receso para que fueran conducidos a una sala para testigos adjunta, desde donde presenciaron el resto de la audiencia. Esta audiencia había iniciado el martes, pero debió suspenderse cuando la abogada defensora de Ángel Jesús alegó que el hombre había estado dentro de los separos de la Policía Municipal a la misma hora en que, según determinó el peritaje forense, la menor fue asesinada de uno o varios golpes en la cabeza que le causaron un traumatismo cráneo encefálico. El juez ordenó revisar los informes de la Policía, los registros de barandilla y testimonios de los agentes de turno. En la reanudación del viernes, la Fiscalía de la Procuraduría de Justicia presentó sus datos de prueba y el juez resolvió que fueron suficientes para inculpar a “El Babalú” y más: reclasificó el delito del que era acusado (homicidio) y ordenó que sea procesado por feminicidio. Momentos mortales Johana salió con su primo esa noche y su mamá no se preocupó: creyó que la niña estaría arriba, en la casa dúplex de la planta alta, donde viven tíos y primos. De allí salió cuando su primo se lo pidió, cerca de las 10:00 de la noche, con los helados en las manos y rumbo a la tienda, ubicada a tres calles. En las inmediaciones de esta tienda suelen juntarse algunos “vagos malvivientes drogándose”, describieron vecinos. “El Babalú” era uno de ellos. El hombre suele “pepenar” a ratos. En la ruta trazada por familiares y otros testigos entrevistados por los agentes de investigación, la niña llegó a la tienda y le pidió al dueño que le cambiara los helados por un litro de leche. El hombre se negó porque los helados ya tenían rato fuera del congelador y comenzaban a derretirse. Mientras se daba ese breve diálogo, una adolescente compraba pan. La niña salió, otra vez con los vasos transparentes conteniendo los helados de vainilla y chocolate. Como veía que no regresaba, el primo salió a buscarla. Llegó a la tienda unos 20 minutos después y no la vio. El dueño le dijo exactamente lo mismo que a Johana: no le cambió los helados. Afuera, se encontró a un amigo y le preguntó si había visto a su prima. El amigo le contestó afirmativamente: había estado sentada en un columpio que el dueño de la tienda tiene colgado afuera, con los helados y una muñeca de tez morena. El primo de Johana no regresó a su casa, sino que se fue con un par de amigos y con uno de ellos se quedó viendo una película, cerca de su casa. Cerca de la una de la madrugada, su mamá pasó a recogerlo y le preguntó dónde dejó a su prima. Tras dudar, finalmente contó que la mandó a la tienda. En la búsqueda que iniciaron papás y familiares se toparon con la noche, la oscuridad y el silencio. Cerca de la tienda y de la casa de Johana, en un predio enyerbado de la esquina de San Isidro con la carretera a San Miguel Octopan, “El Babalú” instaló una casa de campaña sostenida con palos. Es su casa. El dueño del predio le dio permiso de pernoctar allí desde hace unos tres meses. Una vecina de la zona declaró a las autoridades haber escuchado, por ese rumbo, un grito que le pareció de dolor y de una voz infantil, de una niña. No se asomó, no salió. Le dio miedo. En la mañana del sábado 26, la mujer vio en la calle a los vecinos con machetes, cortando la maleza en el predio donde suele dormir “El Babalú”. Buscaban a la niña. El hombre fue perseguido y golpeado por tíos de la menor; está en la mira de todos. Agentes ministeriales que habían acudido a inspeccionar la zona lo retiraron del lugar y le hicieron algunas preguntas. El domingo a las 3:00 de la mañana, “El Babalú” fue ingresado a los separos de la Policía Municipal en el centro de detención Norte. Se le acusó de cometer una falta administrativa. Lo dejaron salir a las 9:00 de la mañana del domingo. Los agentes habían encontrado en la casa de campaña del hombre prendas de ropa, entre ellas un pantalón y unas mallas con manchas de sangre. Pero había más: los vasos de nieve y cuatro muñecas, una de ellas, la de tez morena que fue reconocida como la que llevaba Johana la noche de su desaparición. La búsqueda no dio con Johana. Fue un transeúnte quien al pasar por el baldío vio un bulto tapado con una tela blanca o gris, el domingo por la noche, en la colonia 2 de Abril. La chamarra café estaba bajo la tela y sobre el cuerpo. El juez José de Jesús Delgado no encontró suficientemente sustentados los alegatos de la defensora del inculpado, “inconsistencias en las declaraciones, contradicciones en las horas señaladas…”. El juez Delgado escuchó y concluyó: Ángel de Jesús, “El Babalú” quedaría vinculado a proceso, en prisión preventiva, acusado del feminicidio de Johana Lizbeth.

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