La minera Peña Colorada busca ampliar la presa de jales El Arrayanal en Colima

jueves, 23 de agosto de 2018
COLIMA, Col. (apro).- La minera trasnacional Peña Colorada, que explota uno de los yacimientos de hierro más ricos del país, solicitó a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) autorización para ampliar la presa de jales El Arrayanal, ubicada entre la comunidad del mismo nombre y el poblado de Paticajo, municipio de Minatitlán. El proyecto, que actualmente se encuentra en etapa de evaluación por parte de la dependencia federal, consiste en el cambio de uso de suelo de terrenos forestales en una superficie de 154.1 hectáreas sobre vegetación de tipo bosque de encino (4.1 hectáreas), de galería (4.9 hectáreas) y secundaria arbórea de selva mediana subcaducifolia (145 hectáreas), para la elevación de los bordos correspondientes al vaso I y la conformación de los bordos del vaso II de la presa ya existente. También se plantea la construcción y operación de cuatro vertedores de demasías, la reubicación de dos líneas eléctricas de transmisión de dos circuitos de 400 kv, la apertura de dos caminos perimetrales, la construcción de un canal de desvío para el arroyo Palo Verde, así como obras de canalización pluvial, además de un sistema de recuperación de agua clarificada a través de una red de tubería de tres líneas y balsas de bomba. Según la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) presentada por la empresa de capital indio-italiano-argentino, las obras consideradas contribuirán a aumentar la capacidad de depósito de jales provenientes de la planta de beneficio y molienda de la unidad minera Peña Colorada (ya autorizada) y continuar con la operación del depósito de jales (apilamientos de rocas molidas que quedan después de que minerales como plomo, zinc, cobre, plata y otros han sido extraídos de las rocas que los contienen). El documento destaca que el proyecto no incide en áreas naturales protegidas de competencia federal, de las cuales la más cercana es la denominada “Sierra de Manantlán” con categoría de Reserva de la Biósfera, ubicada a 16.4 kilómetros de distancia del proyecto. De igual manera, destaca que la obra tampoco tiene incidencia en ninguna área natural protegida de carácter estatal ni municipal, ni en sitios Ramsar, siendo el más próximo el denominado “Laguna de Cuyutlán vasos III y IV”, ubicado a una distancia de 30 kilómetros. Sin embargo, aclara el informe, una vez analizada la información, los datos de los estudios ambientales realizados, la opinión de expertos, así como aplicadas las diversas técnicas de evaluación de impacto ambiental, se concluye que el proyecto genera una serie de impactos ambientales de naturaleza negativa. “Entre los impactos significativos se tiene el de pérdida de la cobertura vegetal, no sólo por la naturaleza de su hecho, sino también por la influencia que éste conlleva para la generación de otros impactos, como son la afectación a la calidad visual del paisaje natural y la perdida de suelo, seguido en significancia del desplazamiento de individuos de fauna y afectación al hábitat”. En lo que se refiere a los impactos de tipo residual y/o permanente (pérdida de cobertura vegetal, afectación en la calidad visual del paisaje natural, disminución de la cantidad de agua infiltrada, desvío de la trayectoria del cauce y pérdida de suelo), sostiene que únicamente será posible emplear medidas de compensación con el fin de mantener los procesos dentro del Sistema Ambiental Regional (SAR) y polígono del proyecto. Respecto de los impactos acumulativos, éstos incidirán en todos los componentes ambientales (suelo, agua, aire, paisaje, flora y fauna), pero no todos son considerados como significativos. Asimismo, la alteración o modificación que éstos generen no influirán más allá del SAR. Por otro lado, se tiene que el proyecto se realizará de forma progresiva, por lo que los impactos previstos serán de manera gradual, y las alteraciones o modificaciones a las que se encuentran sujetos los componentes ambientales permitirán la integración paulatina del proyecto. La MIA indica que las medidas de mitigación que se implementarán asegurarán que el cambio de uso de suelo solicitado para la autorización del proyecto de ampliación de la presa no comprometerá la biodiversidad, toda vez que no se tienen poblaciones micro endémicas de ninguna especie dentro del área del proyecto y que, por el contrario, tanto la flora y fauna presente es común en toda la zona de las serranías del estado de Colima y de Jalisco, que en síntesis es el área de influencia directa. Advierte a su vez que, de no ejecutarse el proyecto, la presión que actualmente ejercen las actividades de pastoreo extensivo sobre la vegetación que ocupa esta área, conllevará en un futuro no muy lejano su fragmentación hasta el grado de que la vegetación nativa pase a una clasificación de pastizal inducido y que la fauna sea desplazada. Se pretende desarrollar el proyecto en un área que actualmente posee vegetación forestal que atenúa los procesos erosivos hídricos y eólicos, pero aun cuando se realicen las actividades de desmonte y despalme, la implementación de las medidas ambientales permitirá disminuir la erosión del área del proyecto que se registra actualmente. En lo que se refiere a la infiltración de agua, agrega, el proyecto no provocará la disminución de captación, y ello se debe a que la instalación de las estructuras solares y áreas de apoyo permitirán retener las escorrentías y, por lo tanto, incrementar la infiltración. De forma paralela, las actividades de reforestación favorecerán la infiltración del agua al acuífero por la generación de pequeñas fracturas en el suelo superficial por las raíces.

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