'Si nos van a matar de sed, qué más da morir para que mis hijos tengan agua”: indígena oaxaqueña

jueves, 6 de junio de 2019
SAN PEDRO Y SAN PABLO AYUTLA, Oax. (apro).- La mujer ayuujk Gloria Martínez Villanueva lanzó una advertencia al gobierno de Alejandro Murat Hinojosa: “Si nos van a matar de sed, qué más da morir para que mis hijos tengan agua”. Martínez Villanueva hizo esa declaración ante la emergencia que viven en su comunidad por la grave escasez del líquido debido al despojo de su manantial Jënanyëëj, y luego de que se dinamitó su infraestructura hidráulica. El colectivo de mujeres ayuujk jä’äy (mixes) de San Pedro y San Pablo Ayutla insinuaron que, si el gobierno “no se pone las pilas, las mujeres tendremos que ir a conectarnos (al manantial) con todo el temor que tengamos, y si tenemos que morir en el intento, ya será responsabilidad del gobernador”. A dos años del ataque armado de sus vecinos de Tamazulapan, con saldo de un muerto, seis heridos por arma de fuego, cuatro mujeres secuestradas y el despojo de su manantial, Martínez Villanueva lanzó: “Estamos respetando el día de luto que es hoy (5 de junio), y si con todo esto el gobierno no toma decisiones, de esta semana no pasa que vayamos como mujeres a recuperar el manantial. Es nuestra última alternativa, no tenemos muchas opciones”. Resalto que Ayutla ha sido tolerante, noble, y las mujeres lograron evitar un enfrentamiento con los de Tamazulapan, pero con el apoyo que les da el gobierno sólo tienen un objetivo: “vamos a chingarlo más”. “Estamos totalmente en desacuerdo con la violencia. Hemos trabajado para evitar un enfrentamiento. Los hombres de Ayutla no son cobardes y hasta llegaron a decir: ‘ya lo que tenga que tronar que truene’, pero no queremos pasar a la historia con que Ayutla mata. Yo no quiero decirle a mi hijo que mate. “Yo estoy orgullosa de mi pueblo que no se deje llevar por las armas, por el coraje. Me estoy desahogando de todo lo que traigo. Pedimos tolerancia, paciencia, porque en algún momento va a haber justicia. No con las armas, luchemos con pensamientos, con ideas, pero no con armas”, insistió. Explicó que el colectivo de mujeres nació a partir del despojo, con el afán de defender a las compañeras secuestradas, y se reforzó cuando se quedaron sin agua. El colectivo es para que Ayutla no se levante en armas. Sin embargo, la lucha que enfrentan es que tienen que conseguir agua por sus hijos. “Nadie quiere morir, pero ¿qué sigue? La muerte, porque el gobierno no existe para nosotros. Eso de hace valer los derechos es una vil porquería. Si el gobierno no se hubiera esperado dos años no estuviéramos en emergencia. Y si el gobierno no se pone las pilas, las mujeres tendremos que ir a conectarnos al manantial, aunque tengamos que morir”. Pronunciamiento Con la consigna “¡Agua para Ayutla ya!, ¡Justicia para Ayutla ya!”, el colectivo de mujeres emitió el pronunciamiento “Por su derecho humano al agua potable, por la justicia, contra la violencia, el despojo y la simulación gubernamental”. El texto puntualiza: “La voz de las mujeres ha sido siempre fuerte, somos comuneras, es decir, posesionarias de tierra comunal y “Ëëts (nosotras) denunciamos las violencias que hemos sufrido como comunidad y como mujeres desde hace dos años por un grupo armado ligado a funcionarios de Tamazulapam y a intereses ocultos en la región, además de la revictimización y las agresiones de parte del gobierno del estado”. Las firmantes hicieron hincapié en que “Ayutla es el único municipio mixe en haber nombrado a tres presidentas municipales y a dos presidentas municipales suplentes; también participamos activamente en cargos agrarios, municipales y religiosos, y recientemente las mujeres topiles de nuestra comunidad han tomado también funciones de seguridad y vigilancia en un caso inédito en nuestra región”. De igual manera, recordaron que hace dos años las mujeres de Ayutla se manifestaron en una conferencia de prensa en la Plaza de Santo Domingo en la Ciudad de Oaxaca, “acompañadas de nuestras autoridades y de mujeres que integraban el cabildo municipal, para advertir sobre la posibilidad de un ataque armado contra habitantes de su comunidad”. En esa ocasión se pronunciaron por la defensa de sus bienes naturales y rechazaron el despojo, la violencia y el ecocidio, porque “el 18 de mayo de 2017 un grupo violento ligado a funcionarios del municipio de Tamazulapam nos habían despojado de nuestros terrenos y de nuestras casas, nuestros derechos como comuneras habían sido violentados y además habían tomado control de nuestro manantial Jënanyëëj y de nuestra infraestructura de agua potable, además de quemar nuestra reserva de bosque comunal”. Ante esta situación y con el riesgo de desatarse la violencia por la presencia de un grupo armado en el área, hicieron la denuncia pública, donde advirtieron claramente que la posibilidad de sufrir violencia armada era muy alta. “Lamentablemente, a pesar de nuestra enérgica advertencia, nuestros principales temores se volvieron realidad el fatídico día 5 de junio de 2017, cuando, al realizar una diligencia pacífica ordenada por la fiscalía y derivada de las denuncias legales por despojo, el grupo armado, con armas de alto calibre de uso exclusivo del Ejército y que mantenía secuestrado nuestras tierras y nuestro manantial, abrió fuego contra un grupo de personas desarmadas aproximadamente a las 11 de la mañana. “Una lluvia de balas provenientes de francotiradores ocultos en la montaña cayó sobre nosotras y sobre habitantes de nuestra comunidad. En este cobarde ataque perdió la vida Luis Juan Guadalupe, fueron heridas de bala más de seis personas, entre ellas una mujer de la tercera edad, y fueron secuestradas cuatro de las compañeras que días antes habían participado en la conferencia de prensa, compañeras que habían sufrido el despojo de sus tierras y casas. Una vez consumado el ataque, los abusos y complicidades del gobierno se dieron en escalada”. Desde el día de ese ataque, el agua que fluía de su manantial hacia la comunidad dejó de llegar a sus hogares, porque el grupo que los atacó cerró las válvulas. Aunque en agosto de 2017 se iniciaron mesas de diálogo ante la Secretaría General de Gobierno y se hicieron compromisos firmados de no agresión, el 25 de agosto del mismo año el grupo armado dinamitó toda la infraestructura hidráulica construida con tequio (trabajo comunitario) a lo largo de decenas de años: tanques de captación, de almacenamiento, de distribución, sistema de válvulas y de tuberías. Frente a la absoluta complicidad del gobierno del estado, han denunciado en diferentes espacios esta violación a su derecho humano al agua y todas las violencias que han sufrido y por las cuales no se ha hecho justicia. El caso llegó a la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Producto de esta presión, el gobernador Alejandro Murat Hinojosa citó a las autoridades el pasado 13 de mayo y realizó “un montaje mediático burdo e indignante (…) para leer un supuesto acuerdo histórico”. “Ante esta situación demandamos con urgencia: La reconexión inmediata al manantial sin chantajes, sin condiciones y sin mayor despojo de nuestro territorio. El derecho humano al agua no se negocia y no se condiciona. ¡Agua para Ayutla ya!”, destaca el pronunciamiento. Remata: “¿Es así que el gobierno del estado de Oaxaca atiende el derecho humano al agua? ¿Por qué desde la estructura gubernamental se revictimiza a las mujeres de Ayutla Mixe? ¿Por qué es más importante la imagen del gobernador del estado que la justicia? ¿Por qué el gobierno del estado de Oaxaca se ha vuelto cómplice de grupos armados y violentos?

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