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AMLO dice que decidieron inundar zonas pobres para salvar Villahermosa

"Se perjudicó a la gente de Nacajuca, zonas chontales, los más pobres, pero teníamos que tomar una decisión”, justificó el presidente durante un sobrevuelo por las zonas afectadas
domingo, 15 de noviembre de 2020

VILLAHERMOSA, Tab. (proceso.com.mx).– El presidente Andrés Manuel López Obrador admitió que, en el manejo de las aguas de la presa Peñitas, se optó entre “inconvenientes” y se decidió inundar zonas bajas, indígenas y “pobres” de Tabasco para salvar Villahermosa, la capital del estado.

En su segundo día de gira por Tabasco, el primer mandatario difundió un video sobrevolando la presa Peñitas, desde donde celebró que la situación cambiara mucho en una semana, pues ahora Peñitas desfoga mil 200 metros cúbicos por segundo (m3/s), contra dos mil 100 de hace 8 días.

“Lo que significa menos agua para la planicie de Tabasco y menos inundación”, manifestó.    

“Venimos de Tabasco y las cosas mejoran”, añadió, y explicó que en gran medida por el cierre parcial de la compuerta El Macayo, en la unión de los ríos Samaria y Carrizal, en los límites de Tabasco y Chiapas.

“Sirvió para que no se inundara por completo Villahermosa”, abundó, y agregó que al cerrar parcialmente El Macayo, las aguas de la presa Peñitas bajaron por el río Samaria y no por el Carrizal que atraviesa Villahermosa.

“Tuvimos que optar entre inconvenientes: no inundar Villahermosa y el agua saliera por el Samaria, por las zonas bajas, desde luego, se perjudicó a la gente de Nacajuca, zonas chontales, los más pobres, pero teníamos que tomar una decisión”, justificó.

“Ahora ya estamos ayudando allá, y donde vive la mayoría de la gente (Villahermosa) se evitó una inundación mayor”, señaló.  

El río Samaria pasa también por los municipios de Jalpa de Méndez y Centla, “donde tenemos el mayor problema”, informó, y refirió que la compuerta de El Macayo tenía 13 años que no se usaba ni cerraba porque no se había terminado de construir.

“Ahora llovió más que 2007 y Villahermosa no se inundó como en ese entonces”, recordó en alusión a la histórica inundación de ese año que dejó más de un millón 200 mil damnificados en los 17 municipios de Tabasco.

El presidente luego sobrevoló el municipio de Centla y mencionó a los poblados chontales de Vicente Guerrero, Ignacio Allende, Cuauhtémoc y Simón Sarlat, como los más afectados porque el agua quedó estancada.

Posteriormente, avistó el puerto de Frontera, cabecera del municipio de Centla, donde se encuentra la desembocadura al mar del río Usumacinta que tierra adentro se junta con el río Grijalva.

Explicó que por esta desembocadura es por donde sale más agua al mar de todo el país y que el río Usumacinta, llamado “mono sagrado”, no tiene control, no hay presas y está muy alto en su nivel.

Del puerto de Frontera mencionó que cuando no había  carreteras ni tren, era el centro de navegación más importante de Tabasco, la capital política, cultural, económica y comercial del estado, por donde salía la madera Caoba hacia Europa, así como “el oro verde”: el plátano.

Señaló que toda esta barra está azolvada y por eso afecta más con inundación, ya que las aguas no tienen suficientes corriente hacia el mar.

“Aquí es donde vamos a tener trabajando, día y noche, una draga desazolvando… hay mucho azolve y aquí es donde vamos a trabajar para que salga toda el agua”, puntualizó.  

Por la tarde, el primer mandatario tenía prevista una rueda de prensa en el hangar del aeropuerto de Villahermosa, pero se canceló, y alrededor de las 16:00 regresó a la Ciudad de México. 

En el sobrevuelo, el presidente López Obrador presentó como acompañantes al gobernador de Tabasco, así como a los titulares de la Secretaría de Marina y Defensa Nacional, de la Coordinación Nacional de Protección Civil y otros funcionarios federales.