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Chiapas: urgen no abandonar a pueblo zoque por intensas lluvias

Una decena de organizaciones civiles lanzaron este lunes un llamado urgente a la comunidad nacional e internacional para no dejar solos al pueblo indígena zoque, uno de los más afectados por las intensas lluvias.
lunes, 9 de noviembre de 2020

TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis. (apro).- Una decena de organizaciones civiles lanzaron este lunes un llamado urgente a la comunidad nacional e internacional para no dejar solos al pueblo indígena zoque, uno de los más afectados por los deslaves, derrumbes e inundaciones tras las intensas lluvias provocadas por el Frente Frío Número 11 y la tormenta tropical Eta.

Las autoridades del ejido Esquipulas Guayabal, Volcán, San Antonio Acambac, Carmen Tonapak, municipio de Chapultenango, así como el Movimiento Indígena del Pueblo Creyente Zoque en defensa de la vida y el territorio ZODEVITE, y el Colectivo Defensoras de Nasakobajk, denunciaron la situación por las torrenciales lluvias que azotan el territorio zoque en el norte de Chiapas.

“Hasta ahora, el periodo de lluvias registra 22 días de constante lluvia, de los cuales 11 se han caracterizado por ser precipitaciones durante todo el día y la noche, acompañados de fuertes vientos”, dice el pronunciamiento también firmado por activistas de Atención primaria de Salud, Chapultenango, el Centro Ecoturístico Volcán Chichonal, el Centro de Lengua y Cultura Zoque, Derechos Humanos de Rayón, Cooperativa Café Muzgo de Pantepec, Casa de la Mujer Indígena (CAMI) de Chapultenango y Caminos del mundo AC de Ocotepec.

Indicaron que los caminos, casas, puentes, escuelas, solares, animales, cosechas y edificios públicos están colapsando en las comunidades zoques, todo esto como resultado del histórico abandono y falta de mantenimiento a las principales vías de acceso carretero, construcción de obras públicas en zonas de riesgo, agresivas políticas de ganaderización y proyectos extractivos -grava, arena, hidrocarburos, presas hidroeléctricas y minería-.

Explicaron que todo esto, en su conjunto, modificaron el entorno territorial -natural y cultural- “y lastimaron profundamente a la madre tierra”.

“Hasta ahora se registran desbordamientos de casi todos los ríos sobre las cuencas de La Sierra, Pichucalco, Tzimbac y Zayula, colapsó de sistemas comunitarios de agua potable, cableado de energía eléctrica, interrupción de casi todos los caminos de la zona, personas muertas y desaparecidas, en al menos 50 puntos de 20 municipios”, dijeron las organizaciones civiles.

Señalaron que para enfrentar la crisis y ante la ausencia del Estado, algunas comunidades recurrieron a la organización comunitaria para restablecer algunos caminos y el suministro de agua potable, sin embargo, la situación aún es crítica debido a los derrumbes que dejan comunidades incomunicadas.

“Creemos que históricamente en el fondo existe una atención racista y diferenciada de las autoridades municipales, estatales y federales hacia la población zoque porque siempre se privilegia los esfuerzos gubernamentales en regiones de más rentabilidad económica y mestiza”, dijeron las organizaciones civiles.

Recordaron que en 1982, el gobierno abandonó a su suerte a muchas comunidades zoques durante la erupción del volcán Chichón; esa historia no quieren repetirla.

Dijeron que ahora las tierras del norte de Chiapas son claves para la geopolítica petrolera, hídrica y minera porque desde el 2016 el gran capital transnacional busca apropiarse de los territorios para concretar la explotación de hidrocarburos.

“Nosotros tenemos claro que esta crisis civilizatoria ambiental es producto del sistema económico capitalista, que afecta principalmente a las comunidades indígenas y empobrecidas”, mencionaron.

Pidieron al gobierno estatal y federal, cambiar de manera urgente la política de atención a los pueblos zoques del norte de Chiapas, basado en un trato justo, prioritario, incluyente, consensuado e igualitario.

Además de cancelar todos los proyectos dañinos a la madre tierra, sobre todo, presas hidroeléctricas, minería, extracción de hidrocarburos, permisos de gravas y arenas, sobre los ríos y arroyos.

Pero sobre todo, cambiar las políticas ambientales que incorporen estudios científicos y conocimientos locales  para reducir los riesgos de desastres y restaurar las cuencas en los 20 municipios del norte de Chiapas.

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