Emisiones de termoeléctrica de Tula, responsables de muertes prematuras: estudio

martes, 29 de septiembre de 2020 · 22:40
TULA, Hgo. (apro).- Los altos niveles de dióxidos de azufre y de partículas PM 2.5 que genera la Central Termoeléctrica Francisco Pérez Ríos, de Tula, son responsables de muertes prematuras de hidalguenses, ya que están asociados a enfermedades cardiovasculares, cáncer de pulmón y alta mortalidad en infecciones virales del sistema respiratorio, como el covid-19. En la región donde se encuentra dicha planta de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), la letalidad por el virus SARS-CoV-2 podría ser mayor que en otras partes del país, lo cual representa un doble perjuicio a la salud de los pobladores. Estos son parte de los hallazgos del estudio Impactos de la Central Termoeléctrica Francisco Pérez Ríos en la calidad del aire y en la salud pública de Hidalgo, que realizó la empresa Sistemas Integrales de Gestión Ambiental (SIGEA) y cuyos resultados presentó este día. La principal amenaza, expuso el doctor en Ciencias e Ingeniería Ambientales por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Adolfo Hernández Moreno, responsable de la metodología de este análisis, son las partículas PM 2.5, muy pequeñas e inhalables, que viajan al interior de los alveolos pulmonares, los penetran y entran al torrente sanguíneo, las cuales también están asociadas con el Alzheimer y la demencia, así como el Parkinson, el autismo y diversos tipos de cáncer pulmonar. “En realidad, toda la población (en la región de Tula) ha sido afectada por las emisiones de la termoeléctrica. Dependiendo hacia donde soplan los vientos es a donde va a impactar la pluma de contaminación; sin embargo, prácticamente todos los habitantes han sido afectados”, afirmó el in vestigador. Por medio de respuestas a solicitudes de información, la Comisión Federal de Electricidad reveló que el combustóleo de la termoeléctrica utiliza cuatro por ciento de azufre, cuando la Norma Oficial Mexicana (NOM) 016 de la Comisión Reguladora de Energía establece como máximo un dos por ciento de contenido, lo cual, a decir del investigador, representa una violación a la ley que se traduce en un impacto significativo sobre la salud de la población. Mediante fuentes abiertas y requerimientos a CFE, el estudio da cuenta que las emisiones de contaminantes de la termoeléctrica ascienden a tres mil 265 toneladas anuales de PM 2.5 –que, afirma el académico, reducen la esperanza de vida en casi tres años– y a 98 mil 281 toneladas de dióxido de azufre. “La manera de estimar el impacto en la mortalidad implica un inventario de emisiones, cálculo de emisiones, modelos de dispersión en la atmósfera, modelos fotoquímicos que explican cómo se comportan los contaminantes, la calidad del aire, la exposición de la población y los factores de riesgo”, explicó el también académico y excandidato presidencial Gabriel Quadri de la Torre, director de SIGEA, al presentar a medios la metodología y resultados del estudio, junto con Hernández Moreno. Nota relacionada: Termoeléctrica de Tula agrava efectos de la pandemia, dicen especialistas De acuerdo con el doctor Adolfo Hernández, también profesor e investigador de la UAM-Azcapotzalco, no sólo los habitantes de Tula y los municipios aledaños son afectados directos, sino también, aunque los separen 83 kilómetros de distancia, los de Pachuca y municipios circunvecinos, por el intercambio de contaminantes a través de masas de aire. Aunque la principal afectación está en Tula, Tepeji, Tlaxcoapan, Tlahuelilpan, Tetepango, Mixquiahuala, Progreso de Obregón, Atitalaquia y Atotonilco de Tula, las emisiones de la central también son transportadas fuera de la cuenca de Tula por dos canales orográficos naturales, uno ubicado al noreste y otro al sur, que llevan a la cuenca de Pachuca. El académico explicó que existe un canal al sureste que facilita el transporte de contaminantes hacia el municipio de Ajacuba, a 53 kilómetros de la capital hidalguense. Asimismo, advirtió que, aunque las elevaciones de terreno formadas entre Ajacuba y San Agustín Tlaxiaca –municipio de la zona metropolitana de Pachuca– contienen en gran medida los vientos y los desvían hacia el norte de la cuenta atmosférica, también pueden dañar, mediante impactos indirectos, por los campos de viento a través del sur. En esta parte del estado, los impactos directos más significativos están en Ajacuba, un municipio de 17 mil pobladores. De los municipios que conforman la cuenca de Tula, en los que más emisiones de PM 2.5 y dióxido de azufre detectaron son Atitalaquia y Tula. Asimismo, sólo la cuenca de Tula registra emisiones anuales de nueve mil toneladas de PM 2.5, cifra que consideraron alarmante y relacionada con la calidad de vida y las enfermedades de la región. Esto se debe, señaló Quadri, a que casi 76 por ciento de la termoeléctrica opera con combustóleo y sólo 25 por ciento con gas natural. Nota relacionada: Por ahorro, termoeléctrica de Tula arroja más contaminantes a la CDMX “Por razones políticas no se ha permitido que se concluyan los gasoductos que llegan hasta Tula, que vienen desde el oriente y noreste del país”, comentó, además de considerar urgente que los gobiernos, locales y federal, intervengan para revertir la situación que ya ha generado un daño a la población. De acuerdo con el doctor Hernández Moreno, sustituir por gas natural el combustóleo que actualmente se utiliza en la termoeléctrica, con cuatro por ciento de azufre, por encima de la NOM, representaría mil 710 muertes prematuras anuales evitadas en la cuenca de Tula, según el estimado que realizaron. Expuso que se considera una muerte prematura toda aquella que, por un factor negativo, en este caso la mala calidad del aire, reduce la esperanza de vida de una población. “Si se reduce un año la vida a consecuencia de la contaminación, es una muerte prematura”, remarcó. Asimismo, de acuerdo con la métrica que utilizaron, el cambio significaría ahorros por dos mil 930 millones de dólares por atención a los efectos negativos de la contaminación por partículas PM 2.5 en la salud de la población que habita la cuenta de Tula, que considera gastos atención médica, pérdidas por ausentismo laboral, inversión de cuidados, entre otros. En tanto, Quadri de la Torre consideró urgente que el gobierno de Hidalgo, en conjunto con los municipios de esta zona afectados y la Federación, emprendan un estudio serio en Tula para investigar el impacto que tiene la contaminación por estas emisiones con la mortalidad del covid 19, por la posible relación que guarde la vulnerabilidad a enfermedades infecciosas virales del sistema respiratorio con la inhalación de contaminantes. “Eso es algo inaplazable”, alertó. En la región, con base en la última actualización del Sistema Epidemiológico Nacional, Tula acumula 77 decesos a consecuencia del nuevo coronavirus; Mixquiahuala, 35; Tlaxcoapan, 29; Atotonilco de Tula, 35, y Atitalaquia, 27, por citar sólo a los principales. La letalidad, insistieron los académicos al presentar el estudio, puede estar asociada por los daños previamente causados por inhalar estas partículas. Respecto a la cuenca de Pachuca, que tiene una conexión con Tula a través de intercambio de masas de aire, Hernández Moreno insistió que cerca del municipio de San Agustín Tlaxiaca hay una elevación que forma una barrera orográfica, pero eso no impide que pueda haber impactos indirectos por las emisiones que salen de la termoeléctrica; además, por los cambios en los patrones de viento pueden ingresar a la cuenca de Pachuca, ya sea por el norte o por el lado sur. Según el estudio, las muertes prematuras anuales evitadas en esta región serían mil 31 y el ahorro por el impacto económico negativo de la contaminación, mil 763 millones de dólares.